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Espacio

Webb apunta a una atmósfera reflectante en el planeta de lava TOI-561 b

La noche de TOI-561 b ayudó a estimar cuánta luz devuelve al espacio. El análisis de Webb refuerza la evidencia de una atmósfera y propone nubes minerales para explicar su brillo.

por Gerardo Pavez
Primer plano de lava vívida y fundida que fluye sobre rocas volcánicas oscuras y refrigeradas por la noche.
Imagen ilustrativa · Foto de David Zherdenovsky en Pexels

El planeta de lava TOI-561 b parece reflejar cerca del 75 % de la luz que recibe de su estrella, según un análisis de observaciones del telescopio espacial James Webb. El resultado refuerza la evidencia de una atmósfera y ayuda a explicar por qué su lado diurno es más frío de lo esperado para una roca desnuda.

El estudio de Samuel Boucher y colaboradores, publicado en The Astronomical Journal, analiza 37 horas continuas de datos del instrumento infrarrojo NIRSpec, casi cuatro órbitas del planeta. La Universidad de Waterloo, donde trabaja Lisa Dang, responsable del proyecto, difundió los resultados el 26 de octubre de 2026.

TOI-561 b tiene un radio de aproximadamente 1.4 veces el terrestre y tarda menos de 11 horas en dar una vuelta a su estrella, según la NASA. Su rotación está sincronizada con la órbita, de modo que mantiene la misma cara orientada hacia ella. La superficie diurna alcanza temperaturas capaces de fundir roca.

La noche permitió separar dos formas de enfriamiento

La NASA ya había comunicado evidencias de una atmósfera el 11 de diciembre de 2025. Aquel trabajo examinaba la emisión del lado iluminado: su temperatura aparente era demasiado baja para encajar con una superficie rocosa oscura sin atmósfera. El nuevo análisis amplía esa mirada al ciclo orbital completo.

Había dos explicaciones para esa diferencia térmica. Una atmósfera podía llevar calor hacia el lado nocturno, o el planeta podía reflejar buena parte de la luz antes de absorberla. Seguir cómo cambia el brillo durante la órbita, una técnica llamada curva de fase, permitió evaluar ambas posibilidades.

Los investigadores encontraron indicios de transporte de calor, pero la noche no resulta lo bastante caliente para explicar por sí sola el enfriamiento del día. El balance exige también una alta reflectividad, comparable a la de Venus.

El cálculo combinado da un valor central del 74 %, con una incertidumbre de 10 puntos porcentuales hacia abajo y 8 hacia arriba. Esa proporción se infiere del balance térmico a partir de la emisión infrarroja entre 3 y 5 micrómetros. Los autores advierten que esa franja limitada del espectro introduce incertidumbre en las estimaciones.

Las nubes minerales siguen siendo una hipótesis

Para explicar la reflectividad, el equipo comparó los datos con simulaciones de circulación atmosférica y formación de nubes. Los modelos permiten que dióxido de silicio, SiO2, y silicato de magnesio, MgSiO3, se condensen en zonas del hemisferio diurno próximas a la frontera con la noche.

Esas partículas podrían devolver luz al espacio y reducir la energía absorbida. La propuesta describe una posible capa de nubes minerales dentro de la atmósfera; su composición todavía debe comprobarse.

La Universidad de Birmingham señala que también sigue abierta la identidad de los gases. Entre las posibilidades figuran una atmósfera rica en dióxido de carbono, comparable a una versión mucho más caliente de Venus, o en dióxido de azufre, asociado al volcanismo de Ío, la luna de Júpiter.

Anjali Piette, astrónoma de Birmingham y coautora del estudio, explica que un planeta rocoso sometido a tanta radiación debería haber perdido su atmósfera hace miles de millones de años. El equipo considera una reserva inicial excepcional de gases o su reposición desde el interior fundido como posibles explicaciones de su persistencia.

Dang plantea observar TOI-561 b con Webb a longitudes de onda más largas para distinguir entre esas composiciones y estudiar cómo se mantiene su atmósfera bajo una irradiación tan intensa.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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