La Universidad de Sheffield recreó en vidrio el efecto de la copa de Licurgo, una pieza romana que se ve verde con luz reflejada y roja cuando la luz la atraviesa. El trabajo de Lisa Hollands permitió fabricar material para una escultura contemporánea y explorar las condiciones que producen esos colores.
La institución británica anunció el resultado el 26 de octubre de 2026. Hollands, especialista técnica en vidrio, trabajó con Caroline Jackson, experta en vidrio romano, para desarrollar una base con materiales modernos que imitara la composición antigua. Después ensayó distintos hornos, materias primas y niveles de oxígeno, hasta obtener el efecto buscado.
La pieza original, del siglo IV, se conserva en el British Museum de Londres. El proceso exacto de los artesanos romanos sigue siendo una incógnita, como reconoce el comunicado de Sheffield. La reproducción ofrece una vía experimental para estudiar su trabajo, sin demostrar que cada paso coincida con el utilizado hace unos 1,600 años.
Por qué el mismo vidrio se ve verde o rojo
El fenómeno se conoce como dicroísmo. La diferencia depende de cómo llega la luz al observador: al iluminar la copa desde el frente predomina el verde; al situar la fuente detrás, la luz atraviesa el material y aparece el rojo.
Su explicación científica precede al anuncio de Sheffield. Un artículo de Ian Freestone y sus colaboradores, publicado en Gold Bulletin en 2007, recogió análisis mediante microscopía electrónica que identificaron partículas metálicas de entre 50 y 100 nanómetros en el vidrio original. Un nanómetro equivale a una milmillonésima de metro.
Esas partículas contienen una aleación de plata y oro, además de cobre. Su interacción con la luz produce absorción y dispersión de determinadas longitudes de onda, de modo que el color transmitido y el reflejado resultan distintos.
El mismo artículo explica por qué añadir metales era apenas una parte del problema: el resultado dependía de su concentración, del tamaño de las partículas y de las condiciones térmicas y químicas de fabricación. Conocer los ingredientes dejaba pendiente controlar cómo se comportaban dentro del vidrio.
En 2020 ya se había reproducido el efecto en otro material
Un trabajo publicado el 2 de enero de 2020 en Beilstein Journal of Nanotechnology documentó una ruta diferente. Investigadores de la Universidad de Wageningen y de la institución alemana BAM incorporaron nanopartículas de plata y oro a un polímero llamado alcohol polivinílico, o PVA, para obtener un material imprimible en 3D.
Con él fabricaron una copa que mostraba la combinación verde y roja bajo distintas condiciones de iluminación. Los autores señalaron que sus tonos eran más apagados que los del objeto romano. También observaron que el aspecto variaba según el espectro de la fuente de luz y el espesor del material.
Ese antecedente permite precisar el alcance del anuncio actual. En 2020 se obtuvo el efecto en un compuesto plástico; Sheffield trabajó con vidrio fundido y una composición inspirada en la antigua. La comparación muestra dos formas de reproducir el comportamiento óptico, con materiales y procesos diferentes.
Una escultura para mostrar el resultado
El artista Elliot Walker utilizó el vidrio de Sheffield en una obra que combina la historia de Licurgo con la figura del Atlas Farnesio y sustituye el globo por una copa. La pieza incluye un elemento soplado para mostrar el efecto dicroico.
Según el programa oficial del Festival of the Mind, la escultura se exhibirá en la Millennium Gallery de Sheffield, Inglaterra, del 6 al 15 de noviembre de 2026.
Después de la exposición, la obra pasará al Turner Museum of Glass de la universidad, donde tendrá una instalación de iluminación preparada para mostrar sus dos colores.