Un estudio de la Universidad de Aalto, en Finlandia, encontró que las personas con más rasgos de narcisismo grandioso mostraron respuestas cerebrales menos sincronizadas entre sí al ver a alguien recibir críticas sobre una historia personal. La diferencia apareció en dos subregiones vinculadas con la comprensión de situaciones sociales y la empatía cognitiva, es decir, la capacidad de entender la perspectiva de otra persona.
El trabajo, publicado el 27 de octubre de 2026 en Cerebral Cortex, analizó registros de resonancia magnética funcional de 58 adultos. Su resultado describe una diferencia en cómo se parecían las respuestas de los espectadores a lo largo del tiempo, una medida que requiere distinguirse de la intensidad de la activación cerebral.
Cómo se compararon los dos grupos
Los investigadores partieron de una encuesta en línea contestada por 935 personas. Seleccionaron participantes con puntuaciones altas o bajas en un cuestionario de narcisismo grandioso, una dimensión que incluye sentimientos de superioridad, derecho a un trato especial y búsqueda de reconocimiento.
El análisis final reunió a 28 participantes con puntuaciones altas y 30 con puntuaciones bajas, después de excluir 15 registros por movimiento excesivo de la cabeza durante la resonancia. Los criterios de inclusión exigían ser adulto y no tener diagnósticos psiquiátricos o neurológicos.
Dentro del escáner, los voluntarios observaron videos de un actor que contaba experiencias personales de admiración o exclusión. Después veían comentarios de otra persona que podían respaldar su relato o cuestionar la imagen que intentaba presentar de sí mismo. El análisis principal se centró en estos últimos comentarios.
Las instrucciones pedían observar los comentarios que recibía el narrador, sin solicitar explícitamente que los participantes empatizaran con él. Así, el equipo buscó estudiar respuestas espontáneas ante una secuencia que exigía interpretar tanto el relato como la reacción de otra persona.
La diferencia estuvo en la similitud de las respuestas
El equipo utilizó una medida llamada correlación entre sujetos: comparó cuánto coincidían, a lo largo del video, las variaciones de la señal cerebral de distintos espectadores. La comparación se hizo entre personas que observaban el mismo material grabado.
El grupo con más rasgos narcisistas presentó menor sincronía en varias zonas, pero solo dos diferencias se mantuvieron tras corregir estadísticamente las comparaciones múltiples: una subregión de la corteza prefrontal dorsolateral izquierda y otra de la corteza cingulada posterior derecha. Los autores relacionan estas áreas con procesos de empatía cognitiva.
También hubo resultados que acotan la interpretación. En la ínsula anterior, otra región examinada por su relación con la empatía, no se detectaron diferencias significativas de sincronía. Con los comentarios positivos tampoco aparecieron diferencias significativas entre grupos en ese análisis.
Además, el análisis de activación de las regiones estudiadas no encontró diferencias significativas entre ambos grupos. Por tanto, el hallazgo principal corresponde a una mayor variación entre espectadores en el desarrollo temporal de las respuestas. Ese resultado, por sí solo, no demuestra una incapacidad para sentir empatía.
La atención y la interpretación siguen abiertas
En la explicación difundida por Aalto, el investigador doctoral Matias Piispanen plantea que quienes tienen más rasgos narcisistas podrían atender a aspectos distintos de la interacción o interpretar de otra manera lo que ocurre. Es una posible explicación del patrón observado, cuya causa sigue abierta.
La muestra pequeña y la selección de puntuaciones extremas limitan la generalización. La investigación evaluó rasgos de personalidad mediante cuestionarios y no incluyó una muestra clínica de pacientes con trastorno narcisista de la personalidad.
Queda por aclarar cuánto de la menor coincidencia responde a diferencias de atención, cuánto a la interpretación de la escena y cómo se relaciona con la conducta fuera del escáner.