Los popotes o pajitas de plástico convencional registraron el menor impacto en 10 de los 16 indicadores de una evaluación encargada por el Gobierno de Corea del Sur. El cálculo, basado en un escenario de eliminación con predominio de la incineración, cuestiona la ventaja ambiental automática de sustituir el plástico por papel.
El Ministerio de Clima, Energía y Medio Ambiente encargó el informe, divulgado el 21 de octubre de 2026 por el diputado Kim Wi-sang, según The Korea Herald.
Qué significan las cifras del estudio
El análisis abarcó la producción de materias primas y las etapas posteriores hasta la eliminación. Supuso que 73.6% de los popotes desechados se incineraban y 26.4% terminaban en vertederos, de acuerdo con las estadísticas nacionales citadas por The Korea Herald.
Los resultados publicados por el diario surcoreano Hankyung muestran estas diferencias. La tabla toma al plástico convencional como referencia de valor 1: un número mayor representa un impacto potencial más alto en ese indicador.
| Material | Toxicidad humana cancerígena | Acidificación |
|---|---|---|
| Plástico convencional | 1 | 1 |
| Papel | 6.33 | 2.04 |
| Plástico biodegradable | 3.34 | 1.98 |
| Bio-PE | 16.18 | 5.90 |
La toxicidad humana cancerígena es un indicador modelado de los impactos potenciales del ciclo de vida. Como precisa The Korea Herald, no mide el riesgo de desarrollar cáncer por beber con esos popotes. Tampoco equivale a contar sustancias cancerígenas presentes en el producto.
El destino del residuo cambia la comparación
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) explicó en una síntesis de 2021 que los escenarios de eliminación influyen mucho en los resultados de estas evaluaciones. La energía utilizada para producir un artículo, su peso y la capacidad local de reciclaje también importan.
El organismo señaló, además, que los análisis de ciclo de vida todavía tienen lagunas para valorar la basura abandonada y los efectos de los microplásticos. Por eso recomienda complementarlos con otras evidencias al diseñar políticas.
Ese marco ayuda a interpretar el informe surcoreano: aplicar su clasificación a otro país exige comprobar cómo se fabrican y gestionan allí los residuos. Un escenario dominado por la incineración responde a condiciones distintas de las de un lugar con problemas de recolección y basura que llega al mar.
Una investigación diferente, divulgada por Northeastern University en septiembre de 2025, examinó 13 popotes y probó su persistencia bajo un flujo continuo de agua de mar en instalaciones de Woods Hole Oceanographic Institution. Encontró que algunos productos con rellenos de concha de ostra o fibras de agave también contenían polipropileno que no se degradaba en los ensayos.
En ese trabajo, un popote de polihidroxialcanoatos (PHA), producido a partir de metano capturado, destacó por su desempeño ambiental. Se trata de otro material: el polietileno de origen biológico o bio-PE analizado en Corea puede tener origen vegetal, pero conserva la química del polietileno convencional y no es biodegradable.
La propuesta es reducir la entrega automática
La dificultad de reciclar también afecta a las alternativas. The Korea Herald recoge que el tamaño de los popotes complica su separación en las plantas y que los recubrimientos y adhesivos pueden entorpecer el procesamiento.
El PNUMA planteó en su síntesis reducir los productos de un solo uso y promover alternativas reutilizables que se utilicen repetidamente.
Los investigadores del informe surcoreano propusieron que los establecimientos entreguen cualquier popote desechable solo cuando el cliente lo solicite, en lugar de proporcionarlo por defecto.