Los popotes de plástico convencional registraron el menor impacto ambiental modelado en 10 de las 16 categorías de un informe encargado por el Gobierno de Corea del Sur. La comparación con el papel y otras alternativas abarca la producción de materias primas y el desecho. Los investigadores recomendaron reducir la entrega de popotes de un solo uso y ofrecerlos cuando el cliente los solicite.
El Ministerio de Clima, Energía y Medio Ambiente encargó el trabajo a la Sociedad Coreana de Evaluación del Ciclo de Vida. NewsPim sitúa su realización entre mayo de 2025 y abril de 2026. Comparó polipropileno convencional (PP), papel, plástico biodegradable y polietileno de origen biológico (bio-PE). Chosun publicó sus resultados el 9 de octubre de 2026.
El papel tuvo mayor impacto en varios indicadores
Los datos difundidos por NewsPim muestran diferencias entre materiales. La tabla compara dos indicadores del informe tomando como referencia el plástico convencional, cuyo valor se fija en 1. Un número mayor representa más impacto potencial en esa categoría.
| Material | Acidificación | Partículas finas |
|---|---|---|
| Plástico convencional (PP) | 1 | 1 |
| Papel | 2.04 | 1.62 |
| Plástico biodegradable | 1.98 | 1.97 |
| Bio-PE | 5.90 | 12.02 |
El origen vegetal tampoco determina por sí solo el desempeño ambiental. Chosun señala que cultivar materias primas para estas alternativas requiere tierra, fertilizantes y pesticidas, mientras que la fabricación del popote convencional consume relativamente pocos recursos. El bio-PE, además, conserva la estructura química del polietileno y no es biodegradable, explica The Korea Herald.
En la categoría de impacto cancerígeno potencial, el papel obtuvo un valor 6.33 veces el del plástico convencional. The Korea Herald precisa que se trata de un indicador modelado para todo el ciclo de vida: no significa que usar un popote de papel multiplique por 6.33 el riesgo personal de desarrollar cáncer.
La forma de desecharlos cambia la comparación
La evaluación utilizó una distribución de 73.6% de incineración y 26.4% de vertedero, basada en las estadísticas nacionales de residuos, según NewsPim. Ese escenario forma parte del resultado y debe acompañar cualquier comparación con otros países.
Chosun reportó que, al simular una incineración total, el plástico convencional conservaba el menor impacto en ocho categorías. Bajo un supuesto de reciclaje total, lo hacía en 11. Ningún material obtuvo el menor impacto en las 16 categorías, y el escenario hipotético de reciclaje no describe lo que sucede en las plantas visitadas.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) explica en su informe de 2021 que estas evaluaciones deben considerar las condiciones locales de producción, recolección y tratamiento. También recomienda complementarlas con información sobre impactos que el análisis de ciclo de vida puede dejar fuera, entre ellos los residuos abandonados y los microplásticos.
Por eso, la ventaja del plástico en determinados indicadores del modelo coreano debe distinguirse de su comportamiento cuando queda disperso en el ambiente. Son problemas que requieren evidencias adicionales a la comparación de producción y tratamiento de residuos.
Reducir la entrega aborda un problema común
Los investigadores encontraron dificultades para reciclar todos los materiales analizados. En las instalaciones de separación visitadas, el pequeño tamaño de los popotes impedía recuperarlos con máquinas o mediante selección manual. Los recubrimientos y adhesivos añadían obstáculos a ciertos productos; incluso algunos técnicamente reciclables terminaban en la incineración, recoge Chosun.
La recomendación de ofrecerlos solo a solicitud del cliente coincide con el enfoque general del PNUMA de reducir los productos de un solo uso y promover la reutilización. En el informe coreano, esa propuesta abarca todos los materiales: cambiar el plástico por papel conserva la necesidad de fabricar, recoger y tratar otro artículo desechable.

