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Sequía

Los osos buscan hasta 20,000 calorías y llegan a casas por la sequía

La hiperfagia, la sequía y los incendios están llevando a osos negros hacia barrios y casas del oeste de Estados Unidos. La basura, la fruta y la comida de mascotas pueden decidir si el encuentro termina con el animal alejándose o siendo sacrificado.

por Gerardo Pavez
Close-up of bear-proof dumpster with warning signs, emphasizing wildlife safety in Canada.
Foto de Ali Kazal en Pexels

Los encuentros entre osos negros y personas están aumentando en varios estados del oeste de Estados Unidos justo cuando los animales entran en hiperfagia, la etapa previa a la hibernación en la que pueden pasar hasta 20 horas diarias buscando alimento y llegar a consumir cerca de 20,000 calorías. La sequía, los incendios y la pérdida de bayas, frutos y nueces los empujan hacia barrios y casas, donde la basura, los comederos, la comida de mascotas, las parrillas y los árboles frutales ofrecen una recompensa concentrada. Colorado Parks and Wildlife confirmó 10 ataques a personas en 2026, la cifra más alta registrada por el estado. En Los Ángeles, las cámaras convierten las visitas a piscinas y patios en videos virales, pero la convivencia depende de no enseñar a los animales que las viviendas son una fuente fácil de alimento.

La hiperfagia explica por qué septiembre es el mes más delicado

La hiperfagia es una fase normal del ciclo del oso negro. Durante el final del verano y el otoño, el animal intensifica la búsqueda de comida para acumular la grasa que necesitará durante el invierno. Colorado Parks and Wildlife advierte que puede dedicar hasta 20 horas al día a esa actividad y buscar unas 20,000 calorías diarias antes de entrar en su madriguera.

El problema de 2026 es que esa búsqueda ocurre después de un año con poca nieve en las montañas, sequía, incendios y heladas tardías en distintas zonas del oeste. La División de Recursos de Vida Silvestre de Utah calcula que las bayas, bellotas y vegetación de raíz representan cerca del 90% de la dieta del oso negro. La combinación de calor extremo y falta de alimento silvestre llevó a la agencia a responder a 168 incidentes hasta el 25 de agosto, frente a 83 durante todo 2025.

Como publicamos el 31 de agosto, Utah y Colorado ya habían cerrado el verano con récords de encuentros. Nuestra cobertura anterior sobre la sequía y los osos documentó ese primer salto; las nuevas cifras muestran que el periodo de mayor actividad todavía estaba por desarrollarse.

Colorado confirmó el 14 de septiembre que ya sumaba 10 reportes de ataques a personas en 2026, el máximo registrado por el estado. En uno de los casos, una mujer fue mordida dentro de su tienda de campaña; en otro, un oso entró por la ventana de la habitación de una adolescente y la arañó. Los funcionarios describieron el primer incidente como un encuentro probablemente provocado por sorpresa, pero consideraron que el segundo oso representaba una amenaza porque había entrado repetidamente a viviendas.

La sequía acerca a los osos a la comida humana

Cuando faltan los alimentos del bosque, un bote de basura, un árbol cargado de fruta o un plato de comida para mascotas ofrecen muchas calorías con menos esfuerzo. Esa diferencia ayuda a explicar por qué los osos cruzan con mayor frecuencia la frontera entre el bosque y las zonas habitadas, pero no significa que hayan perdido de pronto su comportamiento natural.

En Los Ángeles, los osos negros aparecen en piscinas, gallineros, árboles frutales y contenedores de basura de comunidades que crecen junto al Bosque Nacional Ángeles. Residentes de Monrovia han aprendido a convivir con visitas frecuentes, pero también a mantener limpios los botes, retirar tentaciones y darles espacio. Un especialista de UCLA citado por The Guardian explicó que la comida humana no necesariamente les gusta más: concentra calorías que les cuesta mucho más reunir en forma de bellotas, hormigas o frutos silvestres.

El mismo patrón aparece lejos de California. En Wyoming, un coordinador regional de Game and Fish dijo a WyoFile que los conflictos de este verano fueron al menos tres veces peores que durante el último año difícil. La agencia recibió además al menos 20 reportes de osos negros que entraron a casas y cabañas. En Laramie, una hembra adulta pasó cerca de un mes durmiendo en árboles durante el día y bajando de noche para buscar comida en los botes de basura.

La expansión urbana agrava el cruce de caminos. Las viviendas, carreteras y comercios ocupan cañones y laderas que también sirven como hábitat, mientras que los incendios y la sequía reducen el alimento disponible. El resultado es un encuentro más frecuente entre un animal que busca sobrevivir el invierno y comunidades que no siempre saben qué objetos pueden atraerlo.

Una recompensa puede cambiar la conducta del animal

El primer acceso a comida humana no convierte automáticamente a un oso en agresivo, pero sí puede enseñarle que una casa, un campamento o un vecindario son lugares rentables. Si vuelve y encuentra otra recompensa, la conducta se refuerza. Las autoridades llaman a este proceso habituación o condicionamiento alimentario.

Utah ha comprobado que reubicar al animal tampoco siempre resuelve el problema. La agencia trasladó en mayo a un oso que había llegado a Park City hacia Avintaquin Mountain; en agosto, el mismo ejemplar apareció en Vivian Park, dentro de Provo Canyon. Cuando un oso ya asocia a las personas con comida, puede regresar o recorrer grandes distancias para encontrar otra fuente.

Por eso el desenlace suele ser más duro para el animal que para la persona. Colorado Parks and Wildlife advierte que un oso que pierde el miedo, entra repetidamente a viviendas o provoca daños importantes puede terminar reubicado o sacrificado. La agencia también señala que la mala nutrición afecta la reproducción y la supervivencia de las crías, de modo que una temporada de escasez puede producir daños antes de que ocurra un ataque.

Los videos de piscinas no muestran el costo completo

Las imágenes de osos que nadan en piscinas o trepan árboles ayudan a que muchas personas los vean como animales adaptables y no como amenazas permanentes. Esa empatía puede favorecer la conservación, pero también puede ocultar la disciplina diaria que exige vivir cerca de ellos.

Los residentes que aparecen en la cobertura de Los Ángeles no dejan comida en el exterior, mantienen cerrados los botes y evitan acercarse a los animales. Incluso con esas precauciones, un oso rompió la ventana de un automóvil después de que un contratista dejara su comida dentro. La escena puede parecer curiosa en video y seguir siendo un problema de seguridad y daños materiales.

Los ataques a personas siguen siendo poco frecuentes frente al número de avistamientos, pero la conducta repetida dentro de una casa cambia la evaluación de las autoridades. La diferencia entre una visita breve y un conflicto grave puede depender de si el oso encuentra una recompensa, de si el residente se acerca y de si el primer reporte llega a tiempo.

Qué deben retirar los hogares antes del pico de otoño

Las recomendaciones de las agencias estatales consultadas coinciden en medidas concretas:

  • Guardar la basura y el reciclaje en un contenedor resistente a osos o dentro de un garaje hasta la mañana de la recolección. La tapa debe cerrar, el seguro debe funcionar y el bote no debe estar sobrellenado.
  • Retirar comederos para aves, comida y bebederos de mascotas, alimento para ganado, composta, colmenas y cualquier residuo de parrillas. Los restos con olor también cuentan como atrayentes.
  • Cosechar la fruta antes de que caiga y recogerla del suelo. Un árbol frutal sin mantenimiento puede convertirse en un comedor recurrente para los osos y atraerlos hacia las casas vecinas.
  • Mantener cerradas y aseguradas puertas, ventanas, garajes y vehículos. En campamentos, la comida, la basura, los artículos de higiene y la ropa usada para cocinar deben quedar fuera de la tienda y en un sitio seguro.
  • Reportar pronto los avistamientos problemáticos, los daños y los osos que acceden a basura o comida. Un aviso temprano da a los funcionarios más oportunidades de ahuyentar o mover al animal antes de que aprenda a buscar alimento en viviendas.

Si una persona encuentra un oso, las autoridades recomiendan no acercarse ni correr, darle espacio y seguir las indicaciones locales de seguridad. Mantener a los perros sujetos también reduce la posibilidad de que el animal se sienta acorralado.

El otoño de 2026 muestra una cadena difícil de romper: la sequía reduce el alimento silvestre, la hiperfagia aumenta la presión por encontrar calorías y las ciudades ofrecen recompensas al alcance. Quitar esas recompensas no elimina el estrés climático ni la expansión urbana, pero puede decidir si el oso sigue su camino o aprende a volver hasta que el encuentro termine en una emergencia.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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