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Biotecnología

MIT usa IA para estabilizar vacunas de ARNm a temperatura ambiente en pruebas preclínicas

Una formulación seca conservó la actividad de vacunas experimentales de ARNm tras un año a temperatura ambiente. El resultado procede de pruebas de laboratorio y en animales.

por Patricia Rodriguez
Viales y tubos de ensayo con líquido azul en un laboratorio bajo luz fluorescente.
Foto de Artem Podrez en Pexels

Un equipo del MIT utilizó inteligencia artificial para hallar una mezcla que permite conservar en seco formulaciones experimentales de vacunas de ARN mensajero (ARNm) a temperatura ambiente durante un año. Después del almacenamiento, las vacunas provocaron en ratones una respuesta inmunitaria comparable a la de una formulación fresca, según el estudio publicado el 28 de septiembre en Nature Biotechnology y el MIT. El resultado podría reducir la dependencia de la cadena de frío, aunque estas formulaciones todavía no se han probado en personas.

Cómo encontró el equipo la mezcla

El desafío está en las nanopartículas lipídicas que protegen el ARNm y lo transportan hasta las células. El equipo buscó excipientes, sustancias auxiliares que ayudan a preservar esas partículas cuando se secan, sin sustituir el material genético de la vacuna.

Primero examinó cerca de 50 excipientes y seleccionó cinco prometedores. Después, un sistema llamado AGENT propuso distintas proporciones para combinarlos; los investigadores probaron las mezclas y devolvieron los resultados al programa. El artículo científico describe seis rondas de optimización completadas en aproximadamente un mes. Ana Jaklenec, autora sénior del estudio, explicó al MIT que el método puede trabajar con conjuntos pequeños de datos, una ventaja cuando hacer miles de experimentos no resulta práctico.

Los investigadores ensayaron el método con dos composiciones de nanopartículas representativas de las utilizadas por Moderna y Pfizer-BioNTech. Esa semejanza importa para evaluar la técnica, pero no significa que las vacunas comerciales de esas empresas hayan cambiado de formulación o de condiciones de almacenamiento.

Qué se conservó y qué falta probar

Tras un proceso de secado al vacío, el MIT reportó actividad después de un año a temperatura ambiente. El resumen del artículo científico también informa que las formulaciones sólidas conservaron su actividad biológica tras más de dos meses a 37 °C. En animales, las vacunas experimentales generaron respuestas inmunitarias no inferiores a las de preparaciones frescas. El equipo probó además parches de microagujas disolubles en roedores y primates no humanos.

Estas pruebas miden la respuesta a formulaciones experimentales bajo condiciones específicas. El trabajo no presenta ensayos clínicos en personas ni establece la vida útil de una vacuna autorizada para distribución sin frío. La producción consistente a gran escala y la evaluación regulatoria serían pasos adicionales antes de cambiar la logística de vacunación.

El estudio recibió financiación parcial de la Fundación Gates. En sus declaraciones de intereses, Jaklenec informó vínculos profesionales y financieros con Moderna, entre otras organizaciones. Por ahora, el dato comprobado es la estabilidad de las formulaciones ensayadas y su capacidad para provocar una respuesta inmunitaria en animales después del almacenamiento.

Fuentes: 1, 2

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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