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Meta prueba robots para el trabajo de sus técnicos y algunos ya temen por su empleo

Wired reveló que Meta prueba robots de ABB, Kinova y Watney para cambiar cables y reiniciar servidores en sus centros de datos. Ni la empresa ni los proveedores comentan. Adentro, algunos técnicos ya calculan cuánto les queda; los robots todavía tropiezan con los cables del piso.

por Patricia Rodriguez
Close-up of server racks in a data center highlighting modern technology infrastructure.
Foto de panumas nikhomkhai en Pexels

TL;DR:

  • Meta prueba robots de Watney Robotics, Kinova y ABB para conectar cables, reiniciar servidores y reasentar piezas en sus centros de datos, según trabajadores citados por Wired.
  • Un trabajador calcula que, si el robot de cableado funciona, podría absorber hasta el 80% de la carga de trabajo de algunas personas.
  • Meta responde que necesita más trabajadores y sostiene una academia de 115 millones de dólares con empleo garantizado, aunque esa formación apunta a la construcción, no a las tareas que los robots están probando.

Meta prueba robots capaces de conectar cables, reiniciar servidores y hacerse cargo de otras tareas que hoy ejecutan sus técnicos dentro de los centros de datos. Lo reveló Wired el 28 de agosto de 2026 con base en varios trabajadores actuales y anteriores de la empresa, que pidieron anonimato porque no estaban autorizados a hablar con la prensa. El equipo viene de tres proveedores: la startup de San Francisco Watney Robotics, Kinova y el grupo de automatización ABB. Kinova y ABB declinaron comentar, Watney no respondió y Meta no quiso hablar de las pruebas. Si prosperan, la compañía podría operar con menos gente una red de centros de datos en plena expansión y contener el costo laboral justo cuando su gasto en infraestructura de IA se dispara. Dentro de las instalaciones, la conversación entre técnicos ya cambió de tono.

No se trata de un solo proyecto, sino de varios frentes con distinto grado de avance. En uno, Meta evalúa un brazo robótico Kinova Gen3 para hacer power cycling, es decir, cortar y restablecer la corriente de los servidores. En otro prueba una máquina distinta para cambiar cables de red, y ahí está el cálculo que más circula entre el personal: un trabajador de centro de datos estima que, si funciona, ese robot podría absorber hasta el 80% de la carga de algunas personas. En varias instalaciones ya opera, sin anuncio de por medio, un aparato mucho más humilde: una especie de dedo o palito que presiona el botón de encendido de una Mac Mini u otro equipo para reiniciarlo cuando alguien lo ordena a distancia.

Un brazo en Ohio, dos brazos en Iowa

Altoona, Iowa, es donde Meta suele estrenar tecnología. El alcalde Dean O'Connor lo describió así a Wired: lo que la empresa hace ahí termina replicándose en sus otros sitios. En uno de esos edificios, la compañía prueba un par de robots de doble brazo fabricados por Watney para trabajos de cableado. Los supervisan personas y todavía no alcanzan el ritmo humano, aunque la prueba avanza. Watney arrancó en 2023 con una demostración de un robot que doblaba ropa y prometía tareas de limpieza en negocios; viró hacia los centros de datos a principios del año pasado, según copias archivadas de su sitio.

En New Albany, Ohio, en el campus más nuevo de Meta, conocido como Prometheus, hay robots de cuatro ruedas de ABB con un elevador tipo tijera y un brazo de seis ejes encima. Hoy reasientan piezas y, con el tiempo, podrían tomar otras tareas con cada vez menos supervisión humana, según una persona familiarizada con el producto.

La lógica económica detrás de todo esto es directa. Un robot rinde de forma más constante y más barata que la mano de obra humana, sobre todo en zonas poco pobladas donde abundan los centros de datos y escasean los trabajadores calificados. Paul Golding, que dirige el área de inteligencia física en el fabricante de chips Analog Devices, cuenta que cada vez más clientes le piden operar sus instalaciones con humanoides, porque así pueden correrlas a temperaturas más altas y a oscuras.

From below of fiber optic equipment with similar colorful rubber cables and round sockets
Imagen ilustrativa: los robots que Meta prueba operan sobre racks y cableado de servidores como los de la foto. · Foto de Brett Sayles en Pexels

Meta responde que necesita más gente, no menos

La empresa no quiso comentar las pruebas descritas por Wired. Su vocero, Francis Brennan, entregó una declaración general: Estados Unidos vive su mayor auge de infraestructura desde la Segunda Guerra Mundial, faltan trabajadores calificados para cubrir los puestos y, en sus palabras, "necesitamos más trabajadores, no menos".

Ese discurso tiene respaldo presupuestal. En junio de 2026 Meta lanzó America's Workforce Academy, un programa de 115 millones de dólares que ofrece formación gratuita en oficios especializados, credenciales del NCCER y empleo garantizado en proyectos de sus centros de datos, con arranque en Indiana, Luisiana, Ohio y Texas. La compañía también se asoció con sindicatos de la construcción para financiar programas de aprendices. Conviene leer la letra chica: esa academia forma electricistas, mecánicos, plomeros y fibroópticos para construir centros de datos. Los robots que Meta prueba apuntan a otra plantilla, la que opera el edificio una vez terminado.

La posición interna sobre esa segunda plantilla es menos ambigua. En una conferencia el año pasado, Eric Xu, gerente sénior de robótica de Meta, dijo que los objetivos de largo plazo de la empresa pasan por meter robots en los centros de datos para acelerar la respuesta a incidentes, monitorear el ambiente y hacer mantenimiento preventivo. Xu añadió que hará falta más colaboración e investigación, pero que había que empezar de todas formas.

Dos de los trabajadores citados por Wired describen un cambio paralelo. Creen que Meta desarrolla software de IA y otras tecnologías que le permitirán contratar personal menos calificado y peor pagado, y concentrar algunos puestos en zonas más convenientes para la empresa, como Denver, Colorado. Uno lo resume sin rodeos: la compañía ya no busca gente capaz de pensar por su cuenta, improvisar soluciones o resolver averías complejas, sino manos capaces de seguir instrucciones de la IA sin romper nada. En los chats de grupo de Altoona el ánimo se cayó, y la frase que circula es que en unos años no quedará nadie por culpa de los robots, según una persona al tanto de esas conversaciones.

Los robots todavía no distinguen el rojo del verde

El estado real de la flota matiza el calendario. Meta ya opera en varios centros de datos, entre ellos los de Iowa y Virginia, el tugger autónomo que mueve racks pesados y el robot rodante que lee códigos de barras para llevar inventario, ambos presumidos por la empresa en un video de 2023. Funcionan bien en general, con límites muy concretos.

El robot de inventario se usa ahora también para inspeccionar fallas, pero no puede diferenciar una luz indicadora verde de una roja porque su cámara solo capta escala de grises, así que las revisiones humanas siguen siendo necesarias. Se atora en las esquinas y con los cables tirados en su camino. Como hay pocos, alguien tiene que abrir puertas y manejarlo con control remoto para pasarlo de un edificio a otro. Dos fuentes lo describen como demasiado lento; una cuenta que Meta llegó a explorar drones como alternativa más rápida y terminó descartando la idea.

La fricción sigue. Algunos trabajadores se quejan del tiempo que los robots pasan recargando batería. Meta reconoció internamente que no están equipados para ciertas tareas, como el cableado intensivo que exige un supercomputador Nvidia GB300. Un exempleado lo explica por diseño: todo se construyó durante décadas para manos humanas y reparaciones de cinco minutos, y rediseñarlo llevará tiempo. Helen Oleynikova, CEO de Exclaim Robotics, que desarrolla prototipos para reemplazar piezas y reconectar cables en centros de datos, es más tajante: hay muchos pilotos y muchas demostraciones, y ninguna solución que se pueda demostrar funcionando.

Meta no está sola en el intento. Microsoft y Google anunciaron en 2024 inversiones separadas en robótica para sus centros de datos, y Amazon habló el año pasado de usarlos para reciclar componentes. Ashley Llorens, managing director del acelerador de investigación de Microsoft, dice a Wired que su empresa sí está explorando robots para tareas económicamente valiosas, como reemplazar un rack de servidores defectuoso.

El empleo es el argumento que sostiene las exenciones fiscales

Ahí está el punto que casi nadie mira. Las tecnológicas presentan los puestos de trabajo como la contrapartida que justifica los descuentos fiscales, y el movimiento contra los centros de datos, hoy con fuerza en todo Estados Unidos, apenas ha volteado hacia los robots.

Meta abrió el campus de Altoona en 2014, emplea ahí a cientos de personas y todavía le quedan varios años de una exención al impuesto predial que le ahorra decenas de millones de dólares al año, un intercambio que la ciudad ha considerado razonable. Preguntado por Wired, el alcalde O'Connor reconoció que no ha pensado mucho en los robots y describió la automatización como algo inevitable que se atenderá cuando llegue. La exención, mientras tanto, ya está en vigor y le quedan años por delante.

Fuentes: 1, 2

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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