Porque Debian es "el sistema operativo universal". Y lejos de ser una frase o eslogan que la distribución ha adoptado, lo que quiere decir es que realmente se trata de un sistema operativo que es capaz de adaptarse a las necesidades que tengan todos los usuarios, independientemente de lo diferentes que puedan ser tales necesidades entre sí.
Eso nos lleva a evaluar cómo es Debian en productividad diaria y gaming, y más aún, cómo mantener la distribución funcionando de la mejor manera, siempre.
Una base ligera y optimizada
No hace falta enloquecer con kernels compilados a medida, aunque si lo queremos también podemos optar por eso.
Lo que hago es partir de una base de instalación mínima, con Debian Netinst, sin entorno gráfico, y posteriormente agregar el escritorio de mi preferencia. Por gusto, sería Gnome, pero cualquiera de los que soporten Wayland se ven genial para videojuegos.
Luego, configuro Zram y ya con eso tendría lo necesario a nivel de base para un uso interesante en el día a día e incluso para jugar.
Dato extra: apuesta por el Kernel Zen o por el Kernel Liquorix si quieres sacarle más a las tareas en primer plano y reducir la latencia.

Menos partes que mantener
Como he dicho en infinitas oportunidades, me he acostumbrado al paradigma del escritorio que propone Gnome. Ha sido así en Fedora, en Arch y en Debian. Pero, el enfoque es el mismo: mantener menos partes del escritorio y de la distribución.
Gnome está muy cohesionado, es muy minimalista y sin extensiones tiene todo lo necesario para productividad y para gaming. Pero, usar incluso Sway o Hyprland estaría considerado, porque es un único archivo de configuración y poco más que agregarle.
Esto mantiene suficiente espacio libre en la memoria y en el uso del CPU para disfrutar de los títulos que quiera jugar o para abrir las aplicaciones que uso en el día a día en el trabajo.

No instalar por instalar
La cantidad de paquetes que tiene Debian en formato .deb y la cantidad de paquetes que se pueden instalar desde Flatpak hace que muchas personas quieran instalar una gran cantidad de cosas a las que realmente no van a acceder, o aplicaciones que en la vida van a utilizar. Eso es, en parte, lo que termina haciendo que la distribución vaya mucho más lento y pierda la fluidez inicial.
Por eso, antes de instalar cualquier cosa me pregunto si realmente lo voy a utilizar lo suficiente como para que valga la pena tenerlo instalado. O como analicé alguna vez: ¿Lo que quiero hacer lo puedo hacer con lo que ya tengo instalado? No te imaginas la cantidad de veces que usar el Editor de texto de Gnome o la Gnome Terminal solucionaba problemas para los que quiera instalar 1 paquete y sus 55 dependencias o librerías.