Masayoshi Son reconstruye SoftBank para la IA y el mercado la valora a mitad de precio
Son apuesta más de 64,000 millones a OpenAI y rehace SoftBank para la IA. El mercado la valora con 50% de
TL;DR:
- Son transformó a SoftBank en una máquina de IA de "cuatro esquinas" (chips, modelos, robots y centros de datos), con OpenAI como pieza central.
- Comprometió unos 64,600 millones de dólares en OpenAI por cerca del 13%, mientras la empresa cotiza con un descuento cercano al 50% sobre su valor neto y carga un crédito puente de 40,000 millones que vence en marzo de 2027.
- Toda la apuesta depende de que OpenAI salga a bolsa a un precio altísimo, y esa salida se sigue posponiendo: ahora apunta a 2027.
Frente a una diapositiva de un ganso que ponía huevos de oro, Masayoshi Son le pidió a sus accionistas que dejaran de mirar los huevos y se fijaran en el ganso. En la junta anual de SoftBank del 24 de junio de 2026, en Tokio, el fundador defendió la mayor reinvención de su carrera: abandonar el fondo diversificado de años atrás para construir una empresa de inteligencia artificial integrada de arriba abajo, con OpenAI en el centro. Semanas antes, el 1 de junio, SoftBank había superado a Toyota como la compañía más valiosa de Japón e impulsado la fortuna de Son a unos 97,000 millones de dólares, según Forbes. Y aun así, el mercado sigue valorando a SoftBank en torno a la mitad de lo que su fundador dice que valen sus activos. Ese descuento resume su tesis, y su riesgo.
El descuento del 50% es un voto de desconfianza del mercado
SoftBank le pide al mercado que la valore por su NAV (valor neto de sus activos: lo que valen sus participaciones menos su deuda). Ahí empieza el desencuentro. En la junta, Son puso ese valor en unos 74 billones de yenes (cerca de 460,000 millones de dólares), pero la capitalización bursátil de la compañía ronda los 37 billones de yenes (unos 228,000 millones). Es un descuento cercano al 50%. El propio desglose de activos que publica SoftBank invita a ser todavía más prudente, porque ubica el valor de sus participaciones más cerca de los 48 billones de yenes, y menos aún una vez restada la deuda.
¿Por qué castiga así el mercado a una empresa que acaba de reportar la primera utilidad neta de 5 billones de yenes (unos 31,000 millones de dólares) que logra una compañía japonesa? En parte, porque esa cifra engaña. Según el propio comunicado de SoftBank, sus acciones de OpenAI se contabilizan a valor razonable y sus variaciones se registran cada trimestre como ganancia o pérdida; es decir, buena parte de la utilidad récord es revaluación en papel, no efectivo que entró a caja. De hecho, el flujo de caja operativo del ejercicio fue negativo.
El resto del descuento se explica por dónde está atrapado ese valor. La mayor participación es Arm, la diseñadora británica de chips de la que SoftBank posee cerca del 90% y que representa más de la mitad del NAV; sus acciones subieron más de 250% en el año. El segundo pilar, con poco más del 20% del NAV, es OpenAI. Y ahí aparece la grieta: Arm cotiza en bolsa, así que se puede valorar y vender; OpenAI, no.
Todo depende de que OpenAI salga a bolsa (y de a cuánto)
La apuesta por OpenAI es descomunal. Según su comunicado oficial, SoftBank comprometió unos 64,600 millones de dólares en la empresa de Sam Altman, una posición de alrededor del 13% canalizada a través del Vision Fund 2; el 1 de julio cerró un tramo adicional de 10,000 millones. Para financiarla, Son ya había vendido en noviembre de 2025 toda la participación de SoftBank en Nvidia, cerca de 6,000 millones de dólares. En su ronda de marzo, OpenAI se valoró en unos 852,000 millones. Sobre el papel, la parte de SoftBank vale cerca de 100,000 millones. Pero es papel: una valuación privada que nadie ha puesto a prueba en un mercado abierto.
Lo dejó claro el propio SoftBank cuando intentó pedir prestado contra esa joya. Buscó un crédito con garantía de 10,000 millones respaldado por sus acciones de OpenAI, tuvo que recortarlo a 6,000 millones ante la reticencia de los bancos y, según Bloomberg, esas negociaciones se estancaron en junio: la acción llegó a caer casi 10% en Tokio. Reuters reportó a inicios de julio que SoftBank reabrió las conversaciones, otra vez por 10,000 millones, pero ahora con una garantía corporativa: la empresa pagará si las acciones de OpenAI terminan valiendo menos de lo esperado. En cambio, un préstamo parecido respaldado por acciones de Arm, que sí cotizan, se cerró sin drama. La diferencia entre uno y otro es exactamente la diferencia entre un activo público y uno privado.
Y el desenlace no está en manos de Son. OpenAI presentó en junio un registro confidencial ante la SEC, pero, según The New York Times, se inclina por aplazar su salida a bolsa hasta 2027 porque Altman quiere una valuación cercana a un billón de dólares y no listarse por menos. Cada rumor sobre ese calendario sacude la acción de SoftBank: el 26 de junio se desplomó 12.53% en un solo día tras un reporte del posible retraso.
Son ya no diversifica: ahora arma una máquina de IA de cuatro esquinas
El giro de estrategia explica por qué Son subió tanto la apuesta. Atrás quedó el Vision Fund que repartía cheques entre cientos de startups sin relación entre sí. Hoy Son habla de "cuatro esquinas" de la superinteligencia artificial que quiere dominar como en una partida de Othello: modelos de IA, semiconductores, robótica e infraestructura. Su visión es una red donde las plantas de energía alimentan centros de datos, los robots levantan la infraestructura, los chips de Arm hacen el cómputo y modelos como los de OpenAI aportan la inteligencia.
Las piezas ya se mueven. SoftBank encabeza junto a OpenAI y Oracle el proyecto Stargate, de 500,000 millones de dólares, para construir infraestructura de IA en Estados Unidos; anunció una inversión de 75,000 millones de euros (unos 87,000 millones de dólares) en centros de datos en Francia; prepara la salida a bolsa de Roze, su brazo de robótica valorado en 100,000 millones; y lidera Noetra, una empresa respaldada por el Estado japonés junto con NEC, Honda y Sony, para desarrollar un modelo de IA propio. En una entrevista con CNBC en París, Son negó de plano que exista una burbuja y comparó el momento con el nacimiento de internet:
"Creo que esto es más de 10 veces, probablemente 50 veces más grande que las puntocom."
El control de Son y los conflictos que inquietan a los inversionistas
El otro frente de dudas no es financiero, sino de gobernanza. A sus 68 años, Son descartó retirarse y dijo que planea dirigir SoftBank entre 10 y 15 años más para perseguir una superinteligencia que, según él, será 10,000 veces más lista que un humano, con la meta de llevar el NAV a 1,000 billones de yenes (unos 6.2 billones de dólares) para 2042. Concentrar tanto poder y un horizonte tan lejano en una sola persona es justo lo que incomoda a parte del mercado.
Hay señales concretas. Pese a los 64,600 millones comprometidos, Son no tiene asiento en el consejo de OpenAI, algo inusual para una inversión de ese tamaño, como notó Peter Elstrom de Bloomberg. SoftBank es a la vez inversionista y cliente de Arm y de OpenAI, y firma grandes acuerdos comerciales mientras amplía su participación, lo que abre preguntas sobre conflictos de interés; la empresa responde que su consejo revisa esas operaciones. Y flota el fantasma de WeWork, la inversión que le costó unos 14,000 millones de dólares. SoftBank insiste en que su apalancamiento está bajo control, con un LTV del 17% frente a su tope de 25%, pero críticos como el analista Ed Zitron sostienen que esa métrica subestima la deuda real, que supera los 100,000 millones. El analista de Deutsche Bank Peter Milliken lo dejó con cautela en una nota citada por Forbes: describió el recorrido de SoftBank como una buena racha sostenida sobre todo por una inversión astuta y, en parte, por un mercado con cada vez más señales de "manía". S&P Global, por su lado, ha advertido que el apalancamiento presiona la calidad crediticia del grupo.
Preguntas rápidas sobre SoftBank y su apuesta por la IA
¿Por qué SoftBank cotiza con descuento sobre su valor?
El mercado valora SoftBank en torno a la mitad del valor neto de activos (NAV) que reporta la propia empresa. El motivo principal es que buena parte de ese valor está en su participación en OpenAI, un activo privado que no cotiza en bolsa y es difícil de vender o de usar como garantía hasta que salga al mercado.
¿Cuánto ha invertido SoftBank en OpenAI?
Según el comunicado oficial de SoftBank, el grupo comprometió unos 64,600 millones de dólares en OpenAI, cerca del 13% de la empresa. La inversión se canalizó a través del Vision Fund 2 e incluyó un tramo adicional de 10,000 millones cerrado el 1 de julio de 2026.
¿Cuándo saldría OpenAI a bolsa?
OpenAI presentó un registro confidencial ante la SEC en junio de 2026, pero, según The New York Times, se inclina por posponer su salida a bolsa hasta 2027. Sam Altman busca una valuación cercana a un billón de dólares y prefiere no listarse por menos. Aún no hay una fecha oficial confirmada.
El desenlace importa mucho más allá de Tokio. SoftBank es una de las apuestas individuales más grandes de todo el auge de la IA, y su salud financiera depende de que OpenAI salga a bolsa a tiempo y a un precio alto. Ese es el mismo supuesto que sostiene el crédito puente de 40,000 millones que vence en marzo de 2027. Si la salida se retrasa o el precio decepciona, el problema deja de ser el de una empresa japonesa peculiar y pasa a ser la primera grieta visible de todo el andamiaje del boom.