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El yen se tambalea en mínimos de 40 años: ¿por qué Tokio no logra frenar su caída histórica?

El yen se tambalea cerca de mínimos de 40 años frente al dólar debido a la insostenible brecha de tasas con la Fed.

por Patricia Rodriguez
El yen japonés se mantiene cerca de un mínimo de 40 años frente al dólar mientras aumentan los temores de intervención.

TL;DR:

  • La divisa de Japón opera en las 161.57 unidades por dólar, a un paso de su peor registro desde 1986.
  • A pesar del alza de tasas del Banco de Japón al 1%, el rendimiento del dólar sigue atrayendo los flujos de capitales.
  • Analistas estiman que la moneda nipona podría caer hasta las 170 unidades si persisten las dudas sobre la deuda del país.

El yen japonés inició la semana cotizando cerca de sus niveles más bajos en cuatro décadas, rondando las 161.57 unidades por dólar. A pesar del reciente endurecimiento monetario de las autoridades en Tokio, la abismal brecha en las tasas de interés frente a Estados Unidos sigue castigando a la divisa. La presión sobre la economía nipona aumenta a medida que los operadores y fondos de cobertura extreman sus posiciones bajistas, manteniendo al mercado cambiario en máxima alerta por una posible intervención directa del gobierno.

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Foto: Alexis Ricardo Alaurin / Pexels

El peso de una brecha de tasas insostenible

Aunque el Banco de Japón dio un golpe de timón histórico al elevar su tasa de política monetaria al 1% en su reunión de junio (el nivel más alto desde 1995 en una votación que cerró 7 a 1), el movimiento se ha quedado corto frente a las decisiones de la Reserva Federal estadounidense. Con las tasas de Washington consolidadas por encima del 5%, el diferencial financiero actúa como un imán imparable que succiona los capitales hacia activos de mayor rendimiento en dólares.

Incluso después de que un reporte de empleo estadounidense más frío de lo previsto aliviara un poco las expectativas de un nuevo ajuste de la Fed, la tregua para la divisa japonesa fue mínima. De acuerdo con datos publicados por Bloomberg, los fondos de cobertura han expandido sus apuestas en corto contra el yen a su nivel más alto desde 2017, señal clara de que el mercado no cree que la tendencia vaya a revertirse a corto plazo.

De hecho, estimaciones de operadores en Tokio recopiladas por el diario Nihon Keizai Shimbun indican que el tipo de cambio podría rebasar la barra de los 165 yenes por dólar de forma inminente, e incluso amenazar el nivel de las 170 unidades si el gobierno no adopta medidas de choque estructurales.

Una tregua de humo y bonos en caída libre

La tensión en las mesas de dinero se agudizó tras registrarse un súbito movimiento de compra de yenes que impulsó momentáneamente a la divisa. Fiel al estilo hermético de la administración pública nipona, el Ministro de Finanzas se limitó a mantener el suspenso, declinando confirmar o negar si el banco central ejecutó compras directas de emergencia para sostener el valor de la moneda. La lectura de las firmas financieras globales es unánime: la intervención cambiaria sirve para mitigar la volatilidad extrema y enfriar los movimientos especulativos de corto plazo, pero no es capaz de torcer el brazo a la tendencia de fondo.

Para colmo de males de las autoridades monetarias, el mercado de deuda soberana de Japón también acusa el golpe. El rendimiento del bono a 10 años escaló hasta el 2.785%, mientras que los bonos a 30 años se cotizaron en torno al 4.05%, coqueteando con el récord histórico del 4.20% anotado en mayo.

Esta oleada de ventas de bonos refleja la desconfianza de los inversores ante la ruta fiscal del país. El nerviosismo aumentó sustancialmente tras el anuncio del Primer Ministro de un presupuesto suplementario que se financiará íntegramente mediante la emisión de nuevos títulos de deuda para cubrir el déficit fiscal.

La trampa de la inflación importada

El colapso de la moneda nacional ya se está traduciendo en una dura factura para la economía productiva de Japón. El Índice de Precios al Productor (IPP), que mide la inflación mayorista, registró una escalada del 6.3% interanual, rebasando holgadamente las estimaciones previas del mercado que apuntaban a un 5.5%. Este recalentamiento viene espoleado por el costo de las importaciones y la escalada energética global vinculada a los conflictos en Oriente Medio.

Con los mercados anticipando que la lectura de inflación mayorista de junio pueda escalar hasta un alarmante 6.8%, el margen de maniobra de Tokio se estrecha drásticamente.

El gobierno japonés se enfrenta ahora a un dilema de consecuencias impredecibles. Continuar defendiendo la divisa mediante la inyección directa de reservas extranjeras resulta un paliativo costoso y estéril en el mediano plazo. Al mismo tiempo, acelerar las subidas de tasas del Banco de Japón para defender el yen pondría en serio peligro la endeble recuperación económica nacional y dispararía el costo de financiamiento de su colosal deuda pública. La divisa nipona avanza por terreno desconocido, en una carrera contra reloj en la que el mercado sigue dictando las reglas del juego.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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