El choque de la guerra entre EE. UU. e Irán sigue golpeando a la eurozona, advierte el BCE
Isabel Schnabel advierte que la eurozona no superó el choque energético de la guerra de Irán pese a la baja del crudo.
TL;DR:
- La eurozona sigue bajo el impacto económico del conflicto de Oriente Medio iniciado en febrero de 2026, a pesar de la reciente tregua en los precios del petróleo.
- La inflación subyacente se mantiene rígida, lo que frena el optimismo tras la subida de tipos de interés del Banco Central Europeo a un 2,25% en junio.
- Las divisiones internas crecen en el seno del BCE respecto a si se debe ejecutar un nuevo incremento en julio o esperar hasta septiembre.
La economía de la eurozona sigue lejos de recuperar la normalidad previa al estallido del conflicto armado entre Estados Unidos e Irán. Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), advirtió este lunes que la drástica caída en los precios del crudo no basta para sanar las secuelas financieras de la guerra. Aunque los recientes esfuerzos diplomáticos y las negociaciones en Doha aliviaron los costos de la energía, la inflación subyacente continúa en niveles preocupantes. La advertencia coincide con la postura del presidente del Bundesbank alemán, Joachim Nagel, quien la semana pasada alertó en Sintra que el choque de precios sigue enquistado en el sistema económico del bloque.

La inflación subyacente resiste la caída del petróleo
El conflicto bélico desatado en febrero de 2026 disparó inicialmente el precio del petróleo a casi el doble de su valor de mercado, lo que impulsó la inflación de la eurozona hasta el 3% en junio, según proyecciones del propio BCE. Con las negociaciones de paz en Doha acelerándose y el desbloqueo de activos iraníes, los precios del crudo y del gas han retrocedido de sus picos históricos.
Sin embargo, el dolor económico no ha desaparecido. La inflación subyacente, aquella que excluye los precios volátiles de la energía y los alimentos frescos, demuestra una resistencia inesperada. Esto se debe a un efecto de contagio generalizado en el que los altos costos energéticos iniciales ya se trasladaron a los salarios, los servicios y los bienes de consumo.
División en el BCE: ¿Mover ficha en julio o esperar a septiembre?
La respuesta del BCE ante la crisis de inflación provocada por la guerra fue contundente. En junio, la institución incrementó su tasa de depósito en 25 puntos básicos, situándola en el 2,25%. Con este movimiento, se convirtió en el primer gran banco central del mundo en endurecer su política monetaria para contrarrestar los efectos colaterales de este conflicto armado.
A pesar de que Schnabel ha reiterado que serán necesarias más subidas de tipos para devolver la inflación a la meta de mediano plazo del 2%, el consenso interno empieza a resquebrajarse. Según reportes de Bloomberg, el consejo de gobierno del banco central se encuentra dividido ante la falta de un rumbo claro tras la relajación parcial de los precios del petróleo.
Mientras que una facción aboga por mantener la presión sobre los tipos, los mercados financieros comienzan a descontar que el BCE esperará hasta la reunión de septiembre en lugar de actuar en la cita programada para el 22 y 23 de julio.
Las empresas cambian sus expectativas de precios
El problema de fondo radica en el cambio de comportamiento de los actores económicos. Las corporaciones europeas reaccionaron con rapidez al inicio de las hostilidades modificando sus políticas de precios para proteger sus márgenes.
Una encuesta del BCE publicada en mayo de 2026 reveló la magnitud del impacto:
- Las expectativas de costos de insumos de las empresas alcanzaron un pico del 7,7% durante el conflicto.
- Las expectativas de precios de venta final al público se dispararon hasta el 4,1%.
Estas proyecciones aún tardarán meses en normalizarse del todo. Aunque las sanciones petroleras contra Irán comiencen a levantarse y los canales de suministro se estabilicen, las empresas tienden a ser cautelosas antes de recortar los precios finales a los consumidores, lo que prolonga la rigidez inflacionaria.
La vuelta a la normalidad económica será un proceso lento. El camino desde el alto el fuego político en Oriente Medio hasta la estabilidad de precios en las calles de la eurozona plantea un desafío mayúsculo para los responsables de la política monetaria. La decisión que tome el BCE a finales de julio definirá si la prioridad absoluta del bloque sigue siendo el combate frontal contra la inflación o si se optará por dar un respiro a una economía que todavía procesa el impacto de la guerra.