TL;DR:
- Los alegatos iniciales del juicio federal contra Meta se expusieron el martes 18 de agosto en Oakland, ante la jueza Yvonne Gonzalez Rogers.
- California adelantó que su caso se apoyará en correos y estudios internos, entre ellos un mensaje de 2016 que fijaba el tiempo de los adolescentes como objetivo de Instagram.
- Meta pidió a los jurados leer esas comunicaciones en contexto, defendió la medición del engagement como objetivo legítimo y cuestionó la evidencia científica de la adicción a las redes.
Las dos partes del juicio federal contra Meta mostraron su estrategia el martes 18 de agosto en Oakland. La fiscal adjunta de California Megan O'Neill resumió la acusación en cuatro verbos y anunció que se apoyará en correos y estudios internos de la compañía. La defensa contestó que Meta discrepa por completo, pidió a los jurados leer ese material con contexto y llegó a poner en duda que exista evidencia científica suficiente sobre la adicción a las redes sociales. El proceso, ante la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, reúne reclamaciones de 29 fiscales generales estatales, aunque solo California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey litigan dentro de la sala. El tribunal prevé entre seis y ocho semanas de audiencias, según la oficina del fiscal general de Washington.
Los estados abrieron con documentos internos, no con testigos
Cuatro verbos ordenaron el alegato de O'Neill: enganchar a los usuarios, retenerlos el mayor tiempo posible, cosechar sus datos y ocultarle la verdad al público en las declaraciones de la empresa. En inglés los cuatro arrancan con la misma letra, un juego que se pierde al traducirlo: hook, hold, harvest, hide.
El modelo de negocio de Meta se resume en cuatro palabras simples.
Megan O'Neill, fiscal adjunta de California, en su alegato inicial
Los ejemplos llegaron enseguida. Según NPR, que siguió la audiencia desde el tribunal, la fiscal citó un correo interno de 2016 que describía el "tiempo dedicado por adolescentes" como el objetivo general de la compañía para Instagram. También mencionó un estudio interno sobre el uso entre tweens, niños de aproximadamente 10 a 12 años, cuya conclusión era que mientras antes empieza alguien a usar la plataforma, más probable es que se quede y genere ingresos. Mientras esos documentos circulaban, sostuvo, los ejecutivos minimizaban o negaban en público que las plataformas fueran adictivas.
Cómo está armado el proceso, con el papel limitado del jurado y el reparto de acusaciones entre los cuatro estados que litigan y la coalición completa, lo explicamos al detalle en la antesala del juicio.


La defensa de Meta llegó por dos frentes
El primer frente discute cómo deben leerse esos papeles. De acuerdo con Axios, que cita el minuto a minuto de la BBC desde la sala, el abogado de Meta Paul Schmidt dijo a los jurados que la compañía discrepa por completo de las acusaciones y les pidió contextualizar lo que llamó "lenguaje suelto" en las comunicaciones internas. Schmidt defendió además que medir el engagement es un objetivo empresarial legítimo y recordó que Meta creó herramientas para que la gente administre el tiempo que pasa en sus aplicaciones.
El segundo frente va más lejos y discute el fenómeno mismo. Schmidt sostuvo que Facebook e Instagram no fueron diseñados para ser adictivos y cuestionó que exista evidencia científica suficiente de que la adicción a las redes sociales sea posible. La respuesta escrita de la compañía apunta en la misma dirección. En el documento con el que contestó la demanda, según PBS NewsHour, Meta niega todas y cada una de las acusaciones y alega que sus servicios estaban restringidos por edad y que los menores que los usaron indebidamente lo hicieron mediante engaño, fraude u otra conducta impropia. Daryl Lim, profesor de derecho en Penn State Dickinson Law, explicó a ese medio que la empresa discute a la vez la ciencia y las teorías jurídicas del caso, y que invoca la Sección 230 y, en algunos supuestos, la Primera Enmienda.
Ese punto conecta con el argumento comercial que Meta repite fuera del tribunal. En la declaración publicada en su sitio y recogida por Fast Company, la compañía afirma que los fiscales no aportan prueba de que alguien en sus estados fuera engañado y que intentan penalizarla por un problema de toda la industria, la verificación de edad. El reproche tiene contexto: la comprobación de edad tampoco está resuelta entre sus competidores, como mostró el arranque del ChatGPT para adolescentes.

La ciencia que Meta invoca tampoco está cerrada
Los investigadores consultados por PBS NewsHour describen una evidencia mixta. Jennifer Katzenstein, codirectora del Center for Behavioral Health del Johns Hopkins All Children's Hospital, señala que los estudios disponibles establecen correlaciones y no causalidad, y que el uso moderado puede ayudar a los menores a sostener amistades, sobre todo cuando un adulto supervisa ese uso y los contenidos que ven.
Carol Vidal, profesora asociada de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Escuela de Medicina de Johns Hopkins, coincide en que la investigación todavía no permite afirmar que las redes causen depresión. La evidencia es más consistente en otros terrenos: el sueño, el rendimiento escolar y los problemas de imagen corporal y de conducta alimentaria en adolescentes mujeres. Vidal añade que la palabra "adicción" sigue siendo discutida entre especialistas y que términos como "uso problemático de medios digitales" describen mejor el mismo cuadro.
El juicio, sin embargo, no se resolverá con una definición clínica. Las acusaciones que llegaron a la sala son de protección al consumidor y de privacidad infantil, y giran en torno a dos preguntas: si Meta diseñó funciones que sabía dañinas y si aun así presentó sus productos como seguros.
Cuánto se reclama depende de a quién se le pregunte
La cantidad que se juega en Oakland tampoco quedó fijada el primer día, y las versiones no coinciden. Axios afirma que los estados ya avisaron al tribunal que pedirán alrededor de 200,000 millones de dólares, y que Meta ha sostenido que las sanciones totales podrían llegar a 1.4 billones. El fiscal general de California, Rob Bonta, dijo a NPR antes de la apertura que los estados no reclaman un monto concreto y acusó a Meta de amplificar esa cifra para que el caso parezca desmedido. Preguntado por una cantidad razonable, Bonta se limitó a comparar: Meta generó unos 200,000 millones de dólares de ingresos el año pasado, así que quizá esa cantidad sería apropiada, quizá más, quizá menos.
La acción llegó al juicio en su peor momento reciente. Fast Company reporta que META cerró el lunes con una caída superior al 3.5%, en 568.97 dólares, y que acumula más de 27% de retroceso en doce meses, el peor desempeño entre las siete grandes tecnológicas. Esa misma publicación advierte que parte de la presión viene del gasto en inteligencia artificial, así que el proceso judicial no explica por sí solo la caída.
Lo que viene: Bejar, Zuckerberg y varias semanas de testimonios
La lista de testigos ya provocó una pelea. La semana pasada la jueza rechazó el intento de Meta de impedir que declare Arturo Bejar, exingeniero senior de la compañía que en 2023 testificó ante el Senado que la empresa conocía los daños a menores y no actuó. Gonzalez Rogers describió la maniobra como un intento desesperado por eliminar a un testigo fuerte de los demandantes, según NPR.
Mark Zuckerberg y el director de Instagram, Adam Mosseri, siguen previstos entre quienes subirán al estrado. La oficina del fiscal general de Washington precisa que los estados no solo piden sanciones económicas: también buscan una orden que detenga las prácticas cuestionadas y obligue a la compañía a cumplir las leyes de protección infantil.
El desenlace queda lejos. Con seis a ocho semanas de audiencias por delante, el veredicto del jurado será una recomendación y la decisión de fondo quedará en manos de Gonzalez Rogers; los juristas consultados por NPR y PBS NewsHour anticipan que la resolución llegará apelada. Lo que quedó fijado el martes es el terreno de la pelea: documentos internos de un lado, dudas sobre la ciencia y sobre el alcance de la ley del otro.