La inversión fija bruta en México rompe su peor racha en décadas al crecer un 5.9% en abril
La inversión fija bruta de México creció un 5.9% en abril, rompiendo una racha de casi año y medio de caídas.
TL;DR:
- Rebote interanual: La inversión fija bruta en México creció un 5.9% interanual en abril de 2026, rompiendo casi año y medio de contracciones.
- Impulso clave: El sector de la construcción lideró el repunte con un incremento del 10.1% interanual, mientras que el gasto público subió un 7.5%.
- Incertidumbre de mercado: Aunque el avance mensual fue del 4.0%, los analistas dudan si es un rebote temporal frente a la ralentización del PIB nacional.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que la inversión fija bruta en México registró un incremento del 5.9% interanual en abril de 2026. Con este repunte, el indicador rompió una racha negativa de hasta 19 meses consecutivos de contracción, uno de los periodos de sequía de capital más prolongados en cuatro décadas. El giro de la tendencia fue impulsado principalmente por el dinamismo de la construcción, que compensó la debilidad que arrastraba la economía mexicana. Este respiro llega en un momento de ralentización generalizada, tras la contracción del 0.6% que experimentó el Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre del año.


La construcción y el gasto público reactivan el motor del capital
La reactivación de la inversión fija bruta en abril responde en gran medida a la reactivación de la obra de infraestructura y al gasto gubernamental. Según los datos originales publicados por el INEGI, la construcción registró un salto del 10.1% interanual, consolidándose como el principal motor de esta recuperación. Por su parte, la adquisición de maquinaria y equipo, tanto nacional como importada, reportó un crecimiento discreto del 1.3% en comparación con el mismo mes del año anterior.
En términos sencillos, la inversión fija bruta representa los gastos que realiza el país en activos productivos durante más de un año, por lo que este giro es fundamental para la salud financiera del mercado local. La composición de este capital muestra una recuperación paralela: * El gasto público creció un 7.5% interanual en abril. * La inversión privada se elevó un 5.7% interanual. * El avance mensual desestacionalizado general de la inversión fue del 4% comparado con marzo.
El fin de una sequía de inversiones tras el boom del nearshoring
El dato de abril representa un alivio considerable para las finanzas del país. En marzo de 2026, la inversión fija bruta había caído un 3.1% interanual, acumulando lo que en su momento fue una racha de casi año y medio de contracciones continuas. Este periodo de estancamiento se posicionó como uno de los más largos y severos de las últimas cuatro décadas en México.
La contracción prolongada enfrió el entusiasmo que dejó el auge de la relocalización de cadenas de suministro, conocido como nearshoring. Tras un extraordinario crecimiento del 19.7% en 2023, la inversión fija bruta apenas creció un 3.4% en 2024 y se desplomó un 6.7% durante todo 2025. La reactivación de este indicador es un paso crítico para volver a capturar el interés de las empresas globales que buscan establecerse en el país.
Dudas sobre la sostenibilidad del rebote económico
A pesar del buen desempeño de abril, la comunidad de analistas mantiene la cautela. La economía de México atraviesa por un periodo de clara desaceleración. El PIB del país cayó un 0.6% intertrimestral en los primeros tres meses de 2026, logrando un modesto avance anual de apenas un 0.2% para ese periodo.
Un informe de BBVA Research ya advertía sobre la fragilidad del mercado interno. Durante el primer trimestre de 2026, la inversión se redujo un 1.3% intertrimestral, mientras que el consumo privado disminuyó un 0.8% en el mismo lapso de comparación. En febrero, el indicador de inversión acumulaba su caída número 17 de forma consecutiva con una baja interanual del 4.2%.
La gran incógnita para el resto del año es si las cifras de abril marcan el inicio de una recuperación sólida o si se trata de un rebote temporal ocasionado por factores estacionales y la aceleración de obras públicas pendientes. Con la sombra de la incertidumbre comercial con Estados Unidos y el nerviosismo sobre los aranceles propuestos por Donald Trump, las empresas que operan en México podrían optar por mantener bajo llave sus planes de expansión hasta que el panorama regulatorio sea más claro.