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Israel, Líbano y EE. UU. alcanzan acuerdo marco en Washington, pero el mismo día Netanyahu anuncia que no se retirarán

EE. UU. anuncia acuerdo marco entre Israel y Líbano, pero Netanyahu rechaza retirarse y Hezbollah exige salida total.

por Dilis Salazar
Israel, Líbano y EE. UU. alcanzan acuerdo marco en Washington, pero el mismo día Netanyahu anuncia que no se retirarán

TL;DR:

  • El secretario de Estado Marco Rubio anunció el viernes un acuerdo marco entre Israel y Líbano tras cuatro días de negociaciones en Washington, describiéndolo como "el principio del principio".
  • El mecanismo crea zonas piloto donde el Ejército libanés desplegaría en territorio que Israel desocupe, pero Netanyahu ya declaró que sus fuerzas "no se van a retirar".
  • El líder de Hezbollah, Naim Qassem, exigió la retirada israelí total "de manera incondicional" horas antes de que se firmara el acuerdo, mientras Israel seguía bombardeando localidades del sur del Líbano.
A bunch of flags that are on a table
Photo by Thomas Lohmann / Unsplash

El secretario de Estado Marco Rubio anunció este viernes un acuerdo marco entre Israel y Líbano al término de cuatro días de negociaciones trilaterales en el Departamento de Estado en Washington. El documento es, en palabras del propio Rubio, "el principio del principio". La frase encierra mejor de lo que pretende toda la fragilidad del momento: el acuerdo fue anunciado mientras Israel bombardeaba el sur del Líbano y pocas horas después de que el líder de Hezbollah exigiera que Israel se fuera "de manera incondicional".

La quinta ronda de negociaciones indirectas entre los dos países comenzó el 23 de junio y se extendió un día más allá del plazo original. Fue el canciller israelí, el libanés y los representantes de Washington quienes dieron forma a un mecanismo que, sobre el papel, establece "zonas piloto" donde las Fuerzas Armadas del Líbano (LAF) tendrían control exclusivo del territorio —con exclusión de todos los actores no estatales— en zonas que Israel fuera desocupando en el sur del país. La idea no es nueva: surgió en la cuarta ronda, del 2 al 3 de junio, y lo que esta semana se intentó construir fue la hoja de ruta de implementación. Esa hoja sigue incompleta.

El ejército israelí tiene sus propios planes

Rubio, flanqueado por los representantes de ambos países, fue deliberadamente optimista en su declaración pública.

"Hay mucho trabajo por delante. No subestimamos en ningún sentido la dificultad de la tarea que viene, pero entendemos su importancia, lo vital que es."

Fuera de la sala, la realidad era más dura. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu había declarado ese mismo viernes que el ejército "no se va a retirar" de las áreas que ocupa en el sur del Líbano. El ministro de Defensa Israel Katz lo había dicho ya en varias ocasiones previas: Israel no abandonará su zona de seguridad. Reuters reportó además que funcionarios israelíes y libaneses desmintieron una afirmación del Departamento de Estado según la cual Israel ya había retrocedido de parte de su zona de amortiguamiento.

Mientras las delegaciones debatían en Washington, en el terreno los ataques continuaban. Este viernes, un bombardeo israelí golpeó la localidad de Nabatieh al-Fawqa; dos personas murieron antes en un ataque sobre la ciudad de Mayfadoun. El ejército israelí emitió además órdenes de evacuación sobre Mansouri, la primera de este tipo desde el último alto al fuego —acordado tan solo la semana anterior— recordando a sus habitantes que el área sigue siendo zona de operaciones militares.

Hezbollah rechaza el trato antes de que se firme

El punto más revelador del día llegó horas antes del anuncio de Rubio. El líder de Hezbollah, Naim Qassem, aprovechó su discurso televisado durante el Ashura —la conmemoración chií del martirio del imán Husein— para descartar de antemano cualquier acuerdo con condicionantes.

"Israel no tiene más opción que retirarse completamente de cada centímetro de nuestra tierra libanesa. Israel debe irse de manera incondicional."

Qassem fue más allá: advirtió que "nadie tiene el derecho a firmar nada ni a aceptar nada" que imponga condiciones sobre la soberanía del Líbano, y calificó el memorando de entendimiento firmado entre EE. UU. e Irán el 17 de junio como "una declaración oficial de derrota" para Washington e Israel. Hezbollah no estuvo sentado en la mesa en Washington —Rubio dejó claro que Estados Unidos solo negociará con el gobierno electo del Líbano— pero en la práctica ningún acuerdo de seguridad en el sur es viable sin que el grupo lo acepte o al menos tolere.

Aquí aparece una contradicción que vale la pena notar: ministros alineados con Hezbollah y con el Movimiento Amal votaron dentro del gabinete libanés a favor de la autorización para que la delegación en Washington pudiera "realizar las acciones necesarias". El brazo político de Hezbollah respaldó la licencia para negociar. Su líder rechazó el resultado.

El mapa regional no simplifica nada

El acuerdo de este viernes no puede leerse sin el memorando de entendimiento entre EE. UU. e Irán, firmado el 17 de junio. Ese documento de 14 puntos pedía "la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano". Teherán lo interpreta como una obligación directa para que Israel se retire; Washington insiste en que la situación libanesa debe resolverse como negociación bilateral entre dos estados soberanos.

Para añadir otro elemento al tablero, Francia e Italia anunciaron el jueves planes para conformar una coalición multinacional que reemplace a la misión de paz de la ONU UNIFIL, cuyo mandato vence el 31 de diciembre de 2026.

El acuerdo marco que Rubio presentó en Washington es, desde cualquier ángulo, un documento de intenciones atrapado entre partes con posiciones incompatibles. Israel ocupa territorio libanés y dice que no lo dejará; Hezbollah exige una retirada sin condiciones y no reconoce el proceso; Irán vincula el cumplimiento a su propio acuerdo con EE. UU. El sur del Líbano sigue bajo fuego. Y "el principio del principio" todavía tiene que convertirse en algo más que una declaración en Washington para contar.

Fuentes: 1, 2

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por Dilis Salazar

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