TL;DR:
- La matemática Ginestra Bianconi, de Queen Mary University of London, publicó en Physical Review D un análisis termodinámico de su teoría Gravity from Entropy.
- El resultado central: la entropía total del universo aumenta con la expansión, mientras la entropía por unidad de volumen disminuye.
- A julio de 2026 no existe ninguna prueba observacional publicada de la teoría ni una comparación de sus predicciones con datos cosmológicos.
Una matemática de Queen Mary University of London publicó una posible salida a un atasco viejo de la cosmología: cómo el universo fabrica galaxias, estrellas y vida sin contradecir la segunda ley de la termodinámica. En un artículo aparecido el 16 de julio de 2026 en Physical Review D, Ginestra Bianconi analiza la termodinámica de su teoría Gravity from Entropy y llega a una distinción que cambia el planteamiento del problema: la entropía total del universo sí aumenta con el tiempo, pero la entropía por unidad de volumen baja conforme el espacio se expande. Ese descenso local deja margen para que la gravedad arme estructuras. Conviene decirlo desde el primer párrafo: es un resultado matemático dentro de un marco teórico, no una medición.
Un universo que se desordena y a la vez se organiza
El segundo principio de la termodinámica dice que la entropía total de un sistema aislado tiende a crecer con el tiempo. Einstein lo tenía en altísima estima:
"La segunda ley de la termodinámica ocupa una posición única entre las leyes de la Naturaleza"
El problema aparece al aplicarlo al cosmos. El universo primitivo era casi liso y uniforme, un estado de baja entropía. Desde entonces lleva casi 14 mil millones de años expandiéndose y acumulando desorden. Y en ese mismo lapso el gas colapsó en estrellas, las estrellas se agruparon en galaxias y la química terminó organizándose en biología.
La respuesta habitual, que el universo al crecer deja sitio para el desorden global y el orden local a la vez, siempre funcionó como intuición razonable. Nunca como derivación salida de las ecuaciones de la gravedad.
La gravedad como contabilidad de un desajuste geométrico
Gravity from Entropy (GfE) es una teoría de gravedad cuántica que deriva la gravedad de los grados de libertad microscópicos de la geometría del espacio-tiempo usando herramientas de mecánica estadística. Bianconi la presentó en 2024 y la publicó en Physical Review D en 2025.
La idea de fondo es que existen dos descripciones geométricas del mismo punto del espacio-tiempo: la métrica física real y la métrica que la materia y la curvatura impondrían por su cuenta. El lagrangiano de la teoría mide qué tan distinguibles son esas dos descripciones, y esa medida es la entropía relativa cuántica geométrica, GQRE por sus siglas en inglés. Cuando las métricas coinciden, la GQRE vale cero y no hay gravedad. Cuando divergen, la gravedad emerge de esa divergencia.
En el límite de baja energía y curvatura pequeña, las ecuaciones de GfE se reducen exactamente a la relatividad general. Fuera de ese límite se separan, y ahí aparece lo que la vuelve interesante para quien mira el cielo con un telescopio: un término de energía oscura dinámica, que cambia con el tiempo cósmico en lugar de quedarse congelado en un valor. Ese término nace de un campo auxiliar que Bianconi llama campo G.

La entropía total sube, la densidad de entropía baja
El artículo nuevo, "The Thermodynamics of the Gravity from Entropy Theory", aplica ese marco a los espacio-tiempos de Friedmann-Robertson-Walker, la descripción estándar de un universo homogéneo e isótropo. El preprint circula en arXiv desde octubre de 2025; la versión revisada por pares salió publicada nueve meses después.
Lo que encuentra el cálculo:
- Los universos GfE admiten una descripción térmica. Cada grado de libertad geométrico carga su propia temperatura y su propia presión, que Bianconi bautiza como k-temperaturas y k-presiones.
- Esas cantidades cumplen una primera ley de la termodinámica propia de GfE, con la energía oscura emergente en el papel de energía interna y la GQRE en el de entropía por unidad de volumen.
- Conforme el volumen del universo crece, la entropía total diverge con el tiempo mientras la GQRE por unidad de volumen tiende a cero.
- En universos dominados por materia o radiación, las k-temperaturas caen con el inverso del cuadrado del tiempo cósmico. En uno dominado por energía oscura, como parece ser el nuestro, la temperatura geométrica se mantiene aproximadamente constante.
Ahí está el desenlace del argumento. El orden local no es una excepción tolerada por el segundo principio, es lo que se ve cuando la densidad de entropía cae y la gravedad encuentra espacio termodinámico para juntar materia.
"Este trabajo revela cómo la teoría Gravity from Entropy puede abordar la difícil cuestión de reconciliar el segundo principio de la termodinámica con la emergencia de complejidad en nuestro universo. Estos resultados pueden abrir nuevas vías para investigar el viejo problema de reconciliar los fundamentos de la irreversibilidad cosmológica, la emergencia de estructuras complejas y, en última instancia, la vida, con la dinámica gravitacional fundamental", dice Ginestra Bianconi
Qué la separa de la gravedad entrópica de Verlinde
Sacar la gravedad de la entropía no es una ocurrencia reciente. Erik Verlinde lo planteó en 2010 derivando la gravedad newtoniana de cambios de entropía en pantallas holográficas, y Ted Jacobson ya había obtenido en 1995 las ecuaciones de Einstein a partir de la termodinámica de horizontes.
GfE cambia el punto de partida. Su medida de entropía es local y volumétrica, no vive pegada a un horizonte, y la teoría no asume holografía ni arranca de leyes de área. Aun así las recupera: según la revisión del artículo publicada por Quantum Zeitgeist, la acción de GfE aplicada al agujero negro de Schwarzschild obedece la ley de área, y lo hace desde sus propios principios, sin apoyarse en la relatividad general ni en supuestos holográficos.
La prueba observacional que todavía no existe
Queen Mary describe el trabajo como una etapa teórica temprana, y esa no es una fórmula de cortesía del comunicado. Tech Times, que revisó el artículo, apunta que a julio de 2026 no se ha publicado ninguna prueba observacional de GfE ni ningún contraste entre sus predicciones y los datos.
Lo que sí ofrece la teoría es un blanco concreto. GfE predice una constante cosmológica dinámica, que varía con el tiempo cósmico, frente al modelo ΛCDM estándar que trata la energía oscura como una densidad fija. A esa energía oscura se le atribuye cerca del 68% del contenido total de masa y energía del universo, así que la diferencia entre "fija" y "variable" es medible con encuestas de estructura a gran escala y con la próxima generación de detectores de ondas gravitacionales.
La conexión más golosa es con la tensión de Hubble, el desacuerdo de unas cinco sigmas entre la tasa de expansión medida en el universo temprano y la que arrojan las supernovas. Los modelos de energía oscura dinámica figuran entre los candidatos principales para resolverla. Si las predicciones de GfE encajaran con esos datos, la teoría tendría su primera confirmación. Nadie ha hecho todavía ese cálculo.
Lo que GfE tiene hoy es consistencia interna: recupera la relatividad general en el límite adecuado, reproduce la ley de área de los agujeros negros y ahora describe la expansión del universo con una primera ley termodinámica propia. Eso la mantiene sentada a la mesa de la gravedad cuántica, junto a la teoría de cuerdas y la gravedad cuántica de bucles. Convertirla en física comprobada exige que alguien tome sus ecuaciones, calcule cómo debería evolucionar su energía oscura y lo confronte con los catálogos de galaxias que ya se están armando.