Florida mantiene dos vías para retirar pitones birmanas del sur del estado: contrata agentes para buscarlas en terrenos públicos y organiza concursos abiertos con premios. El programa del South Florida Water Management District (SFWMD) publica tarifas de hasta 30 dólares por hora, más pagos por serpiente, nido activo y metas mensuales. En el Florida Python Challenge 2026, 907 participantes retiraron 280 pitones y la mayoría fueron crías, según la cobertura de WGCU. El dato cambia la lectura del “premio”: los 10,000 dólares del ganador no equivalen a un sueldo y la captura de ejemplares pequeños no significa que la población esté controlada. La dificultad va más allá de la cantidad de serpientes: estudios han documentado cambios en la dispersión de semillas y en la alimentación de mosquitos del Everglades.
No es un sueldo fijo: así se paga la retirada
La contratación permanente está separada del concurso. El SFWMD limita el programa a agentes de remoción designados y publica un esquema por zonas: $14 por hora en la tarifa regular, $20 en la premium y $30 en la ultra-premium, con un máximo de 10 horas facturables al día mientras se busca activamente en terrenos autorizados. El agente debe aportar su propio equipo.
A esa tarifa se suman los incentivos por longitud: $50 por cada pitón de hasta cuatro pies y $25 por cada pie adicional. Un ejemplar de ocho pies, por ejemplo, genera $150 por longitud, antes de sumar la hora trabajada. El programa también publica $200 por cada nido activo verificado, un pago de $50 por capturar y liberar una pitón de investigación con radiotransmisor y bonos mensuales que pueden ir de $300 a $1,500 por metas variables.
Eso no convierte a cualquier aficionado en contratista estatal. La página del programa dice que hay hasta 50 agentes y que las personas del público no reciben compensación por las capturas fuera del esquema. La iniciativa PATRIC de la FWC, administrada por Inversa, trabaja junto al programa del SFWMD y recluta a personas con experiencia en control de constrictores. La cifra de $10,000 del Florida Python Challenge es un premio del evento, no el pago ordinario por capturar una serpiente.
Las crías explican por qué la operación no termina
El reto de 2026 se celebró del 10 al 19 de julio. La FWC reportó 907 participantes de 30 estados, además de Canadá y Vietnam, y 280 pitones retiradas. Tom Rahill capturó 96, todas en Everglades National Park, y obtuvo el premio mayor de $10,000; Rahm Levinson se llevó $1,000 por la más larga, de 16 pies y 5 pulgadas.
La imagen más reveladora llegó en el desglose posterior de WGCU: la mayoría de los ejemplares fueron crías, y al menos 100 juveniles adicionales formaron parte del recuento. Medían entre 16 y 24 pulgadas. La portavoz de la FWC, Lisa Thompson, explicó al medio que mover el concurso al verano buscaba coincidir con la temporada de nacimientos y retirar las serpientes pequeñas antes de que causen un daño mayor.
La propia FWC contabiliza más de 1,600 pitones retiradas mediante los concursos desde 2017 y más de 19,000 retiradas por la FWC y el SFWMD con sus contratistas desde ese año. Es un volumen considerable, pero no equivale a una estimación de la población: el SFWMD advierte que la naturaleza críptica de la especie dificulta saber cuántas quedan en el sur de Florida.
El impacto no termina en la serpiente
La investigación también complica cualquier lectura que reduzca el problema a contar capturas. Un estudio publicado en 2025 en Journal of Zoology y resumido por PNAS encontró 25 tipos de semillas en los tractos digestivos de pitones birmanas. Las semillas llegaron con presas que habían comido frutos, de modo que los reptiles pueden transportar algunas plantas. El trabajo incluyó especies nativas e invasoras y describió el efecto como complejo, pero con un balance ecológico general fuertemente negativo.
Otro estudio, publicado en Communications Biology en 2021, siguió una cadena distinta. Tras la reducción de mamíferos medianos y grandes atribuida a la invasión, los mosquitos del Everglades se alimentaron mucho más de ratas algodoneras: el porcentaje pasó de 14.7% en 1979 a 76.8% en 2016. Esas ratas son huéspedes amplificadores del virus del Everglades, por lo que el patrón puede elevar el riesgo de transmisión humana. La investigación no demuestra que hayan aumentado los casos en personas ni que las pitones transmitan el virus directamente.
Los datos permiten medir capturas y costos, pero no el tamaño de la población. Por eso, el control de las pitones en el Everglades sigue siendo una tarea de largo plazo: el resultado no se puede resumir solo en cuántas serpientes entran en el registro, sino también en si disminuyen las alteraciones ecológicas documentadas.