Una enana blanca situada a unos 1,600 años luz de la Tierra presenta una señal que apunta a dos anillos de gas separados por un espacio. Un equipo internacional de astrónomos propone que dos cuerpos rocosos supervivientes podrían alimentar esa estructura alrededor del remanente estelar, aunque todavía no los ha observado directamente.
El sistema, conocido como J1328−1450, ofrece una oportunidad para estudiar qué ocurre con el material planetario después de que una estrella similar al Sol llega al final de su vida. El hallazgo fue presentado en un estudio publicado en Nature Astronomy.
Cuatro picos en la luz de una estrella muerta
Una enana blanca es el núcleo denso que queda cuando una estrella como el Sol agota su combustible y expulsa sus capas exteriores. Durante esa evolución, la estrella se expande y puede engullir planetas cercanos; otros cuerpos rocosos pueden sobrevivir y fragmentarse alrededor del remanente.
Para estudiar J1328−1450, el equipo utilizó X-shooter, un instrumento del Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, en Chile. Al analizar la luz del gas, encontró una señal con cuatro picos.
Según la Universidad de Warwick, los 21 sistemas comparables conocidos hasta entonces mostraban señales de dos picos, compatibles con un solo disco de gas en rotación. En J1328−1450, la combinación de dos anillos a distintas distancias de la estrella explica la señal de cuatro picos.
Las observaciones repetidas entre 2021 y 2023 indican que la estructura se mantuvo estable durante más de dos años. El equipo calcula que el anillo interior se extiende aproximadamente entre 100,000 y 240,000 kilómetros de la estrella, mientras que el exterior comienza cerca de 375,000 kilómetros y llega a más de 1.3 millones de kilómetros.
Dos cuerpos posibles, todavía sin detectar
El gas contiene elementos asociados con material rocoso, entre ellos calcio, oxígeno, magnesio y hierro. Los anillos también presentan una diferencia: el interior es rico en magnesio y el exterior tiene mucho menos, de acuerdo con Warwick.
Esa diferencia podría indicar que el material procede de cuerpos planetarios con historias distintas o de diferentes capas de un mismo cuerpo. Para explicar cómo se produce el gas en dos regiones separadas, los investigadores proponen que un planetesimal orbita dentro de cada anillo e interactúa con el polvo de su entorno.
Los planetesimales son cuerpos sólidos que pueden formar parte de un sistema planetario. En este caso, su existencia se deduce de las señales del gas: no se han visto directamente.
Los tamaños tampoco son mediciones. Los modelos establecen límites que dependen de las propiedades y la posición de los objetos: el cuerpo interior podría tener como máximo el tamaño de un asteroide típico, mientras que el exterior podría alcanzar el de Plutón o incluso el de la Luna.
Hay otra posibilidad para interpretar la señal: que una parte elevada de un solo disco proyecte sombra sobre otra región y produzca una apariencia similar a la de dos anillos. Según la revisión del estudio publicada por StudyFinds, esa explicación no puede descartarse por completo.
Lo que puede decir sobre el futuro del Sol
El Sol también se convertirá en una enana blanca dentro de miles de millones de años, en un proceso que podría destruir la Tierra. J1328−1450 permite investigar una posible etapa posterior en un sistema de una estrella parecida, pero no muestra exactamente lo que sucederá con cada planeta del Sistema Solar.
Para confirmar la interpretación del equipo, quedan pendientes observaciones más detalladas que permitan examinar la estructura del gas y buscar señales adicionales de los cuerpos propuestos.