TL;DR:
- Un estudio publicado el 11 de agosto en PNAS reconstruyó un calentamiento brusco ocurrido hace unos 304 millones de años, cuando la Tierra todavía tenía casquetes polares.
- La temperatura media global de superficie subió unos 7.5 °C y el CO2 pasó de unas 300 a unas 700 partes por millón, en dos fases de unos 60,000 y 35,000 años.
- Los isótopos de mercurio sitúan el volcanismo solo en la primera fase: el salto grande llegó después, cuando ese gatillo ya se había apagado.
Un equipo dirigido por Le Yao, del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing de la Academia China de Ciencias, reconstruyó un calentamiento repentino ocurrido hace unos 304 millones de años, dentro de la Edad de Hielo del Paleozoico tardío, la penúltima que ha tenido la Tierra. El trabajo salió el 11 de agosto en PNAS y bautiza al episodio Máximo Térmico Kasimoviense-Gzheliense, KGTM por sus siglas en inglés. La temperatura media global de superficie subió alrededor de 7.5 °C y el dióxido de carbono atmosférico pasó de unas 300 a unas 700 partes por millón, según el comunicado del instituto. Importa porque casi todos los episodios de calentamiento brusco que se usan como referencia ocurrieron con la Tierra sin hielo permanente. Este no: pasó dentro de una era glacial, la misma condición que tiene el planeta hoy.
El mercurio sitúa a los volcanes solo en la primera fase
El termómetro son los conodontos, animales marinos extintos cuyas piezas dentales de fosfato guardan la señal de temperatura del agua en la que crecieron. El equipo midió sus isótopos de oxígeno con espectrometría de masas de iones secundarios en tres secciones: Naqing y Narao, en el sur de China, y Usolka, en los Urales del sur, en Rusia. La caída del δ18O marca el calentamiento, y la ciclostratigrafía de Naqing le pone reloj.
El KGTM llegó en dos empujones, y ni su duración ni su señal geoquímica coinciden.
| Fase | Duración | Alza térmica del mar | Qué dice el mercurio |
|---|---|---|---|
| Inicial | unos 60,000 años | unos 2.0 °C | Volcanismo activo en China y los Urales |
| Principal | unos 35,000 años | unos 3.5 °C | El volcanismo ya no continúa |
Durante la fase inicial, los valores de Δ199Hg se mantienen entre 0 y +0.04 por mil en las dos regiones a la vez, lo que el equipo lee como un aumento simultáneo de actividad volcánica local a regional. En la fase principal esos valores giran en negativo, y ese giro indica que el volcanismo no siguió. El calentamiento más grande llegó cuando el gatillo ya no estaba disparando.
Lo que sí acompaña a las dos fases es la órbita. Las variaciones del δ18O y del Δ13C en Naqing siguen los ciclos de excentricidad larga de 405,000 años, y tanto la fase inicial como la principal coinciden con máximos del ciclo corto de 100,000 años. La conclusión del equipo es que el volcanismo encendió el proceso, el forzamiento orbital lo sostuvo, y el CO2 acumulado durante la fase inicial terminó cruzando un umbral a partir del cual las retroalimentaciones entre clima y ciclo del carbono se hicieron cargo solas. Ese umbral es el punto de inflexión climático del que habla la cobertura.
El permafrost aparece en un comunicado y no en el otro
Los dos comunicados del mismo estudio no describen igual el mecanismo. El de la Universidad de Cincinnati, donde trabaja el coautor Thomas Algeo, dice que un alza pequeña de la temperatura del mar desencadenó otra mucho mayor alimentada por el metano que liberó el permafrost al derretirse. El del instituto de Nanjing, que dirigió la investigación, describe el amplificador en términos más generales: retroalimentaciones positivas entre el clima y el ciclo del carbono. El permafrost sí está en ese texto, pero en el párrafo dedicado a las implicaciones para hoy, no en la descripción del evento antiguo.
No son versiones incompatibles: el deshielo del permafrost es justo el tipo de retroalimentación que encaja en esa descripción. La diferencia es de precisión, y pesa porque el titular en inglés viajó con la versión específica. Lo que el trabajo mide en la atmósfera antigua es CO2, no metano, y la cifra de 7.5 °C corresponde a la temperatura media global de superficie: las alzas medidas en los conodontos son las de 2.0 y 3.5 °C de la tabla.
De dónde salió ese carbono es una pregunta que lleva años abierta. Un estudio de 2022 en PNAS sobre el mismo episodio y las mismas secciones de China, firmado por 17 autores encabezados por Jitao Chen e Isabel Montañez y entre los que figura el propio Le Yao, ya planteaba dos candidatos: metano termogénico generado cuando el magma de la provincia ígnea centrada en Skagerrak intruyó sedimentos ricos en materia orgánica, entre ellos carbones del Carbonífero, o carbono orgánico liberado por la tundra y el permafrost que rodeaban a los glaciares en retirada.

El ritmo actual va cien veces más rápido, en la comparación más suave
La parte del estudio que menos margen de interpretación deja es la del reloj. Aquellos 7.5 °C se repartieron en decenas de miles de años, a un ritmo que el propio trabajo cifra entre 0.04 y 0.10 °C por cada mil años. Para el presente maneja un rango de 10 a 15 °C por milenio. En la comparación más conservadora, 10 contra 0.10, el ritmo actual va cien veces por encima; en la más severa, 15 contra 0.04, esa distancia se multiplica por casi cuatro.
Algeo lo traduce a una escala más cercana: una décima de grado cada mil años entonces, frente a casi un grado de temperatura superficial del mar en los últimos cien años.
Ese ritmo moderno tampoco es una cifra quieta, y cómo se mide su aceleración ha sido tema de nuestra cobertura anterior.

Con el CO2 pasa algo parecido. El estudio describe el rango moderno como de unas 300 a 400 ppm, pero esa referencia ya quedó corta: la medición de mayo de 2026 en Mauna Loa fue de 432 partes por millón, según Scripps Institution of Oceanography y la NOAA. Es decir, la atmósfera de hoy está un tercio del camino entre el punto de partida del KGTM y su techo de 700 ppm.
El evento ya estaba documentado; lo nuevo es el termómetro
El calentamiento del límite Kasimoviense-Gzheliense no se descubrió ahora. El trabajo de 2022 ya lo había fechado en unos 304 millones de años y lo había asociado a anoxia marina extendida y a un mínimo de biodiversidad. Lo que faltaba era resolución: los registros previos de isótopos de oxígeno en conodontos y braquiópodos de Norteamérica y la cuenca del Donets no coincidían en la magnitud ni en la duración del episodio.
Eso es lo que aporta el estudio nuevo. Fija dos fases con sus tiempos, cuantifica el alza de temperatura del mar, deriva el CO2 comparando las temperaturas de Usolka con simulaciones del modelo climático CESM y separa el papel del volcanismo del papel de la órbita. Los isótopos de mercurio añaden además que durante la fase principal se desarrolló euxinia en la zona fótica, es decir, aguas superficiales sin oxígeno y con sulfuro. Los ecosistemas marinos lo registraron: los conodontos se volvieron más pequeños y menos diversos, y los arrecifes pasaron de estar construidos por animales a estarlo por macroalgas.
Algeo lo plantea, en el comunicado de Cincinnati, desde la definición misma de era glacial.
Técnicamente estamos en una era glacial porque hay dos masas de hielo continentales
Se refiere a Groenlandia y la Antártida, y esa es la condición de frontera que separa al KGTM de los máximos térmicos mejor estudiados, todos ocurridos en mundos sin hielo permanente.
En un planeta con casquetes, dice el comunicado del instituto de Nanjing, un calentamiento moderado alcanza para acelerar el deshielo de alta latitud y soltar carbono almacenado, y a partir de cierto umbral el sistema deja de necesitar el empujón inicial. Qué reservorio soltó el carbono hace 304 millones de años sigue sin resolverse.