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El James Webb desmonta a los dos mejores candidatos a esfera de Dyson: eran galaxias de fondo

El JWST observó los dos mejores candidatos a esfera de Dyson y encontró galaxias de fondo, no megaestructuras.

por Dilis Salazar
Engineers in protective suits work on telescopic mirrors in a high-tech lab.
Foto de Pixabay en Pexels

TL;DR:

  • El telescopio espacial James Webb apuntó a las dos estrellas que mejor encajaban con el perfil de una esfera de Dyson en la Vía Láctea y descartó las dos.
  • El exceso de infrarrojo salía de galaxias alineadas a menos de un segundo de arco: una Hot DOG con corrimiento al rojo de 0.9 y un brote estelar polvoriento con corrimiento al rojo de 0.4.
  • El resultado deja un filtro concreto para las próximas búsquedas de tecnofirmas y dos galaxias que nadie estaba buscando.

Un equipo de catorce astrónomos encabezado por Erik Zackrisson, de la Universidad de Uppsala, publicó el 10 de julio de 2026 en el repositorio arXiv que el exceso de luz infrarroja de los candidatos D y E del Proyecto Hephaistos no sale de esas estrellas. Sale de dos galaxias lejanas que quedaron alineadas casi perfectamente detrás de ellas desde la perspectiva de la Tierra. No hay megaestructura alienígena. Hay, en cambio, una lección técnica que las próximas búsquedas de vida inteligente van a heredar completa, y dos galaxias que la astronomía no tenía fichadas.

Una esfera de Dyson es una megaestructura hipotética que rodea una estrella para capturar su energía. Freeman Dyson la planteó en 1960, en la revista Science, y desde entonces vive como el símbolo más reconocible de la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Su atractivo para los astrónomos no es poético, es termodinámico.

"El calor residual. Ese es todo el juego. Una civilización puede esconder su estrella detrás de una capa de colectores solares, pero la termodinámica siempre cobra su impuesto, y toda esa luz estelar capturada tiene que salir de vuelta como un resplandor cálido en el infrarrojo medio", explicó a ScienceAlert la astrofísica Olivia Curtis, de la Universidad Estatal de Pensilvania y coautora del análisis.

Traducido: por más que una civilización aproveche la energía de su estrella, algo tiene que radiarse hacia afuera. Y ese algo se ve en el infrarrojo medio.

Antena de un observatorio apuntando al cielo nocturno estrellado
Imagen ilustrativa: la búsqueda de esferas de Dyson se juega en longitudes de onda que el ojo humano no ve. · Foto de Juan Jesus Madrigal Herrera en Pexels

Dos fuentes donde el telescopio WISE veía una sola

El Proyecto Hephaistos peinó unos cinco millones de estrellas de la Vía Láctea con datos de los catálogos Gaia DR3, 2MASS y WISE, buscando exactamente ese sobrante de luz infrarroja. Siete sobrevivieron a los filtros en 2024. Todas eran enanas rojas, y todas estaban a menos de mil años luz de la Tierra, según explicó entonces a CNN el astrónomo Matías Suazo, autor principal de aquel rastreo.

Los candidatos D y E llegaron al Webb como los dos más sólidos. Duraron poco.

"En la longitud de onda más corta ves sobre todo a la estrella, y conforme avanzas a 10 y luego a 15 micras la estrella se apaga mientras una segunda fuente justo al lado se enciende. En el momento en que ves dos fuentes donde WISE veía una, sabes que la estrella nunca fue lo que brillaba", dijo Curtis.

El culpable es la resolución. WISE es un telescopio de barrido con vista gruesa: mezcló dos objetos distintos en un solo punto borroso y le colgó a la estrella un brillo que no era suyo. El instrumento MIRI del Webb, con imagen y espectroscopía, los separó.

Detrás del candidato D apareció una Hot DOG, del inglés Hot Dust-Obscured Galaxy: una galaxia rara y extremadamente luminosa donde un agujero negro supermasivo calienta enormes nubes de polvo. Está a un corrimiento al rojo de aproximadamente 0.9. Detrás del candidato E hay un brote estelar polvoriento a corrimiento al rojo de 0.4, con forma extendida y nudos brillantes. Las dos producen de forma natural justo el resplandor infrarrojo que se buscaba.

La separación entre estrella y galaxia es de alrededor de un segundo de arco. Curtis lo tradujo a una imagen doméstica: es como ver una moneda desde tres millas de distancia, poco menos de cinco kilómetros. El Universo escondió esa galaxia casi tan bien como era posible.

El aviso llegó en 2024, y venía de alguien que hoy firma el artículo

Aquí está lo que casi nadie contó. En 2024, cuando los siete candidatos apenas se habían anunciado, el astrónomo Andrew Blain publicó una réplica breve en Research Notes of the AAS: propuso que los siete estaban contaminados por galaxias Hot DOG de fondo en las bandas W3 y W4 de WISE. Su argumento no era una corazonada, era un cálculo de densidad: las Hot DOG aparecen a razón de una por cada 31 grados cuadrados de cielo, y ese número alcanza para explicar siete falsas alarmas en una muestra de cinco millones de estrellas.

Dos años después, el Webb encontró exactamente eso en los dos candidatos que observó. Y Blain aparece en la lista de autores del artículo que lo confirma.

⚠️
El Webb observó únicamente a los candidatos D y E, dos de los siete que el Proyecto Hephaistos identificó en 2024. Los otros cinco siguen sin una observación de alta resolución que los descarte, aunque el cálculo de densidad de Andrew Blain sugiere que el mismo tipo de galaxia podría explicarlos a todos.

Por qué tirar un candidato no equivale a quedarse con las manos vacías

El equipo salió del ejercicio con dos galaxias genuinamente interesantes que probablemente nadie habría mirado nunca, y con un regalo para los telescopios gigantes de la próxima generación: en ambos casos hay una estrella cercana y brillante justo delante de una galaxia lejana, la configuración ideal para usar la estrella como guía de óptica adaptativa mientras se observa la galaxia. La cacería, dijo Curtis, pagó de formas que no tienen nada que ver con los alienígenas.

Y queda el manual.

"Los campos jóvenes maduran persiguiendo sus falsos positivos hasta el fondo, y cada uno de estos le enseña al siguiente rastreo qué recortar. Ahora conocemos al impostor más peligroso de este juego, una variedad rara de galaxia envuelta en polvo que se esconde en la luz ordinaria y arde en el infrarrojo medio", dijo Curtis.

Preguntas rápidas sobre las esferas de Dyson

¿Qué es exactamente una esfera de Dyson?

Es una megaestructura hipotética que rodearía a una estrella para capturar su energía. Freeman Dyson la propuso en 1960 en la revista Science. Nunca se ha detectado ninguna: se busca porque, si existiera, tendría que radiar calor sobrante en el infrarrojo medio, y eso sí es medible desde la Tierra.

¿El telescopio James Webb encontró vida extraterrestre?

No. Hizo lo contrario: descartó los dos mejores candidatos que había. El equipo de Erik Zackrisson determinó que el brillo infrarrojo anómalo de las estrellas D y E del Proyecto Hephaistos venía de galaxias lejanas alineadas detrás de ellas, no de estructuras artificiales.

¿Qué es una galaxia Hot DOG?

Es una Hot Dust-Obscured Galaxy, una galaxia poco común donde un agujero negro supermasivo muy oscurecido calienta grandes cantidades de polvo. Se ve débil en luz visible y cercana al infrarrojo, pero muy brillante en infrarrojo medio, justo la firma que se busca al rastrear esferas de Dyson.

Ninguna de estas siete estrellas resultó ser lo que prometía, pero el filtro que salió del intento vale para las miles que vienen. La próxima vez que un candidato sobreviva a todo el recorrido, de la alerta en el cielo completo a la imagen de radio y de ahí al Webb, habrá que tomárselo en serio.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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