Un estudio de 352 mujeres en Suecia encontró una asociación entre una vida reproductiva más larga y menos señales de enfermedad de los pequeños vasos sanguíneos del cerebro en la vejez. Los antecedentes de terapia hormonal para la menopausia también se relacionaron con imágenes vasculares más favorables. El trabajo es observacional y no demuestra que las hormonas causen esas diferencias ni que prevengan la demencia.
La investigación, publicada el 4 de noviembre en la revista Neurology, utilizó datos de mujeres de Gotemburgo que tenían 70 años y no presentaban deterioro cognitivo al entrar en el estudio. El equipo analizó resonancias cerebrales tomadas a esa edad y contó con imágenes de seguimiento a los 75 años.
Los investigadores compararon las imágenes con la historia reproductiva y hormonal de las participantes. Para estimar el periodo reproductivo, calcularon los años entre la primera menstruación y la menopausia o la extracción quirúrgica de los ovarios. El promedio del grupo fue de 37 años, informó la Academia Estadounidense de Neurología.
También preguntaron si habían utilizado anticonceptivos orales o terapia hormonal para la menopausia. Un 73% reportó haber tomado anticonceptivos y un 61% había usado o seguía usando terapia hormonal. Esos antecedentes sirvieron como indicadores de exposición hormonal: el estudio no siguió los niveles individuales de estrógeno durante toda la vida.
Qué buscaron en las resonancias
El equipo evaluó cuatro señales relacionadas con la enfermedad de pequeños vasos cerebrales: cambios en la sustancia blanca, microhemorragias, pequeñas cavidades llamadas lagunas y espacios agrandados alrededor de los vasos. Cada tipo de señal sumaba un punto en una escala de cero a cuatro.
La sustancia blanca contiene fibras que conectan distintas regiones del cerebro. Sus características en la resonancia pueden aportar información sobre el tejido, aunque una imagen por sí sola no indica si una persona desarrollará demencia.
Por cada año adicional de periodo reproductivo, los momios de presentar al menos dos de esas señales fueron un 8% menores, de acuerdo con la explicación de Brain Health, un recurso de la Academia Estadounidense de Neurología. En ese análisis, el equipo tomó en cuenta factores como la educación, el número de embarazos y el tiempo de lactancia.
En otro análisis, las mujeres que habían usado terapia hormonal para la menopausia tuvieron momios un 59% menores de presentar al menos dos señales, frente a quienes no la habían usado. Para esa comparación se consideraron factores como la educación, la hipertensión y las enfermedades cardíacas.
Los momios son una medida estadística para comparar grupos, distinta de la probabilidad absoluta. Las cifras no significan que el 8% o el 59% de las mujeres haya evitado una enfermedad, ni permiten calcular cuánto cambiaría el riesgo de una persona al recibir tratamiento.
La historia hormonal y sus límites
Las participantes que reportaron haber usado anticonceptivos orales durante sus años reproductivos y más tarde terapia hormonal para la menopausia presentaron el perfil más favorable en las imágenes vasculares frente a quienes no habían usado esas terapias, según el Instituto Karolinska, que dirigió la investigación. El equipo también examinó la microestructura de la sustancia blanca.
Anna Marseglia, investigadora de Karolinska y autora principal del trabajo, plantea que las exposiciones hormonales en distintas etapas podrían tener asociaciones acumulativas con la salud cerebrovascular. La hipótesis requiere más estudio: las participantes no fueron asignadas al azar a recibir hormonas y otros factores podrían influir en las diferencias observadas.
Los datos sobre tratamientos dependían de lo que recordaban las mujeres. Según Karolinska, faltaba información detallada sobre aspectos como el momento de inicio, la dosis y el tipo de terapia. La muestra procedía de una sola ciudad e incluía a mujeres cisgénero, por lo que los resultados no necesariamente representan a todas las poblaciones.
La primera autora, Giulia Lorenzon, investigadora de la Universidad de Yale, advirtió que el diseño no permite establecer una relación de causa y efecto. "Por lo tanto, los resultados no pueden utilizarse como base para recomendar la terapia hormonal con fines preventivos", afirmó en el comunicado de Karolinska.
Qué dicen las recomendaciones sobre demencia
Las resonancias del estudio identificaron señales vasculares, no una reducción demostrada de diagnósticos de demencia. La relación entre esos hallazgos y la salud cognitiva futura necesita investigarse con diseños capaces de evaluar sus posibles efectos.
En su guía de 2026, la Organización Mundial de la Salud recomienda de forma condicional no utilizar la terapia hormonal para reducir específicamente el riesgo de deterioro cognitivo o demencia en mujeres posmenopáusicas de 65 años o más. La OMS calificó de muy baja la certeza de la evidencia para esa recomendación.
Para menores de 65 años, la organización no emitió una recomendación a favor o en contra para ese fin por falta de evidencia suficiente. La guía distingue esa cuestión del uso de terapia hormonal para tratar síntomas de la menopausia: los beneficios y riesgos dependen de las características y circunstancias de cada persona.