Un telescopio de neutrinos instalado en el fondo del mar Mediterráneo ha puesto a prueba una simetría que sostiene la relatividad de Einstein. La colaboración KM3NeT examinó 5,828 eventos candidatos de neutrinos atmosféricos y no encontró señales de una ruptura de esa simetría. El resultado permitió fijar límites para algunos efectos que ciertas teorías proponen como posibles desviaciones.
El trabajo aparece en el Journal of Cosmology and Astroparticle Physics, una revista con revisión por pares, según la lista de publicaciones de KM3NeT. Su versión preliminar circula desde marzo de 2026, pero las observaciones son anteriores: el equipo usó datos recogidos entre enero de 2020 y noviembre de 2021 con las primeras seis unidades del detector ORCA, frente a la costa de Tolón, Francia.
Tras aplicar sus criterios de calidad, los investigadores conservaron 510 días efectivos de observación. La misma muestra de 5,828 eventos candidatos ya se había utilizado en un estudio de 2024 sobre oscilaciones de neutrinos; el nuevo análisis aprovecha esos datos para hacer una pregunta distinta sobre las leyes físicas.
Qué buscaba el telescopio bajo el mar
La prueba se centró en la invariancia de Lorentz. En términos generales, esta simetría establece que las leyes de la física conservan su forma para observadores que se mueven a velocidad constante unos respecto de otros. Es una de las bases de la relatividad y también del modelo estándar de partículas.
Algunas propuestas que intentan estudiar la gravedad cuántica permiten que esa simetría falle en condiciones que todavía no se han observado. Encontrar una desviación ayudaría a examinar esas propuestas. No hallarla también sirve: descarta, dentro del alcance de la prueba, ciertas magnitudes que esas desviaciones podrían tener.
Los neutrinos son partículas que apenas interactúan con la materia y pueden atravesar grandes distancias, incluida la Tierra. Los que estudió ORCA se producen cuando los rayos cósmicos interactúan con la atmósfera. Durante su recorrido pueden cambiar entre tres tipos, llamados sabores: electrónico, muónico y tau. Ese cambio se conoce como oscilación.
ORCA no ve directamente el neutrino como una cámara ve un objeto. Cuando uno interactúa en el agua o cerca del detector, puede generar partículas cargadas que producen un destello de luz. Los sensores registran esa señal y los investigadores reconstruyen propiedades como la energía y la dirección de llegada.
Qué significan los nuevos límites
El equipo comparó las distribuciones observadas con las predicciones de las oscilaciones habituales y con un modelo que admite determinados efectos de ruptura de la simetría. La muestra no mostró una desviación significativa que exigiera incorporar esos efectos.
La conclusión tiene un alcance concreto. El estudio examinó una familia de posibles violaciones llamadas isotrópicas y, en cada ajuste, permitió que variara un solo coeficiente de ese modelo. Sus límites no demuestran que toda violación imaginable sea imposible ni descartan cualquier teoría de gravedad cuántica.
Entre los resultados figuran restricciones para parámetros que describen posibles diferencias en el efecto sobre los neutrinos muónicos y tau. La colaboración explica que estos límites no dependen de una suposición que sí puede influir en algunas pruebas con neutrinos de fuentes astronómicas: la proporción de sabores con la que esas partículas salieron de su origen.
Los autores compararon sus resultados con mediciones anteriores de Super-Kamiokande e IceCube. Para algunos parámetros, ORCA obtuvo límites competitivos pese a usar una configuración pequeña y menos tiempo de observación. La comparación corresponde a los efectos examinados y no significa que ORCA haya superado a los otros experimentos en todas sus pruebas.
De seis unidades a 44 instaladas
Las seis unidades del análisis representan una etapa temprana del proyecto. El 9 de octubre de 2026, KM3NeT informó que ORCA había alcanzado 44 unidades de detección instaladas. Esa cifra describe el avance de la infraestructura, no la cantidad de unidades usada para obtener los resultados de este estudio.
Los investigadores esperan que una configuración más extensa y nuevas muestras permitan buscar efectos más pequeños. Por ahora, la prueba publicada establece qué desviaciones quedan acotadas con los datos de las primeras seis unidades.