La firma de seguridad Calif, con sede en Palo Alto, California, publicó el 8 de septiembre de 2026 la demostración de WeWorm, un gusano capaz de tomar una cuenta de WeChat con una llamada y de marcar después a los contactos de la víctima para propagarse. Quien recibe la llamada no necesita contestar ni tocar el teléfono: rechazarla en los primeros segundos frena ese intento, pero el atacante puede volver a marcar mientras la persona duerme. Calif dice que trabajó con inteligencia artificial para encontrar la falla, una corrupción de memoria en la pila de VoIP de la app, y escribir el primer exploit de ejecución remota de código en unos dos días. Weixin y WeChat sumaban 1,439 millones de usuarios activos mensuales al 30 de junio de 2026. Tencent ya mitigó ese exploit para todos, según Calif, sin que nadie tenga que instalar nada.
El contacto de confianza es la puerta de entrada
El ataque tiene una condición: quien llama ya debe figurar en la lista de contactos de la víctima. Calif sostiene que esa barrera es débil, porque basta comprometer primero a un amigo y usar su cuenta para alcanzar al resto. WeChat, como muchas apps de mensajería, concede privilegios extra a los contactos guardados, y ese permiso deja de proteger en cuanto cae el primer eslabón.
La demostración usó tres teléfonos. Un Pixel 10a hizo de atacante y llamó a un iPhone 17e, cuyo WeChat quedó tomado mientras todavía sonaba el timbre. Ese iPhone comprometido llamó después a un segundo Pixel 10a y repitió la secuencia. Atacante llama a víctima, víctima se convierte en atacante.
La toma de control tarda segundos y entrega la cuenta completa: leer y enviar mensajes, hacer llamadas y actuar en nombre del titular, según Calif. Por sí sola no entrega el teléfono. Encadenada con otros fallos de Android y de iOS que la propia firma reportó y ayuda a corregir, sí puede llevar al control total del dispositivo.
Para buena parte de sus usuarios esa cuenta no es solo un chat. WeChat funciona en China como aplicación para todo: mensajería, pagos, compras, transporte, trámites y red social en el mismo lugar, y también la usan las comunidades chinas fuera del país.
Tencent mitigó el exploit, pero no dijo qué versiones estaban expuestas
Tencent publicó el 21 de agosto de 2026 las versiones 8.0.77 para Android y 8.0.76 para iOS, según su propio registro de actualizaciones. Calif afirma que esas entregas mitigaron el bug y que el 28 de agosto confirmó que el bloqueo también corría en los servidores de la empresa, de modo que el usuario no tiene que instalar nada.
Ahí termina el rastro documental. No existe un identificador CVE y el sitio de respuesta de seguridad de Tencent sigue mostrando abril de 2022 como su último anuncio, de acuerdo con las revisiones que hizo The Hacker News el 8 de septiembre. Las notas de la versión de iOS y la ficha de la App Store describen la actualización solo como corrección de errores. Ninguna de las dos empresas publicó qué versiones estaban afectadas, así que quien usó WeChat en julio o agosto no puede comprobar si la suya lo estaba, ni saber si alguien lo llamó.
Tencent también distribuye WeChat para HarmonyOS, Windows, Mac y Linux con calendarios propios, y ninguna de las dos ha dicho si el fallo alcanzó esos clientes. No se han reportado ataques que aprovecharan la falla, y Calif tampoco afirma que los hubiera. Mantener la app al día sigue siendo lo más seguro: el 8 de septiembre la ficha de iOS todavía mostraba la 8.0.76 del 21 de agosto como versión vigente, según The Hacker News.
La cifra de dos días no coincide con las fechas que Calif publicó
El número que hizo ruido sale de la propia firma: trabajando con IA, el equipo encontró el bug y escribió el primer exploit de ejecución remota en unos dos días, y el gusano tomó una semana más. Su cronología abre huecos mayores. El equipo de ingeniería supo del bug el 23 de julio, el primer exploit de Android quedó listo el 30 de julio, el de iOS el 2 de agosto y la demostración pulida entre plataformas el 11 de agosto. El texto no aclara si las cifras cortas cuentan solo horas de trabajo, como observó The Hacker News.
Calif publicó sus hallazgos para alertar al público y sostiene que esta clase de capacidad lleva años en manos de actores con recursos. Lo nuevo, dice, es que "la IA está poniendo estas capacidades en manos de actores menos hábiles". La firma rechaza que la lección sea frenar el desarrollo de la IA: argumenta que las vulnerabilidades ya estaban ahí y que ahora se pueden encontrar y corregir rápido, y pidió que Estados Unidos, China y otros gobiernos trabajen con la industria privada en ese frente.
El exploit concreto ya no funciona, según Calif, y la mitigación corre en los servidores de Tencent. Lo que queda pendiente es la parte comprobable: los detalles técnicos, que Calif reservó para una conferencia futura, y una lista de versiones afectadas que ninguna de las dos empresas ha publicado.