Un boleto de 120 mil pesos: Sheinbaum no fue a la inauguración del Mundial 2026 y cuestiona a la FIFA
Sheinbaum no fue a la inauguración del Mundial 2026 y pidió a la FIFA reflexionar sobre los caros boletos.
TL;DR:
- Sheinbaum cedió su boleto 00001 a Yolett Cervantes, futbolista amateur de Veracruz, y vio el debut de México en una pantalla pública.
- Un boleto para la inauguración en el Azteca llegó a 120 mil pesos (unos 6 mil dólares); Infantino respondió que "cada dólar regresa al futbol".
- México es el único anfitrión que dio a la FIFA exención fiscal total, un contrato heredado de 2015 que la presidenta dice no poder revertir.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, decidió no asistir a la inauguración del Mundial 2026 y convirtió su ausencia en un reclamo directo a la FIFA por el precio de los boletos. En su conferencia matutina recordó que una entrada para el debut de México ante Sudáfrica en el Estadio Azteca llegó a costar 120 mil pesos —alrededor de 6 mil dólares— y pidió al organismo reflexionar sobre la comercialización del deporte. En lugar de sentarse junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, cedió su pase 00001 a una joven futbolista amateur de Veracruz y siguió el partido del 11 de junio de 2026 en una pantalla pública. Su crítica destapó un debate de fondo: el torneo más caro en casi un siglo de historia dejó fuera a buena parte de la afición justo en el corazón futbolero de Norteamérica.
El reproche salió en plena mañanera, después de que en redes la cuestionaran por el asiento vacío junto a Infantino. La presidenta puso la cifra sobre la mesa sin rodeos:
"Estaban muy enojados porque decían, ¿por qué no fue al estadio ayer? ¿Saben cuánto costaba un boleto en el estadio Azteca? 120.000 pesos. ¿Quién puede pagar eso?", cuestionó la mandataria.
Esos 120 mil pesos equivalen a varias veces el salario mínimo mensual de un trabajador mexicano. Y, según relataron asistentes a The New York Times, ni siquiera fueron el techo de los precios.
El boleto 00001 terminó en manos de una futbolista de Veracruz
La decisión venía de tiempo atrás. Sheinbaum había anunciado desde finales del año pasado que regalaría su pase —el codiciado número 00001, obsequiado por la propia FIFA— a una joven aficionada que no pudiera pagarlo. La elegida fue Yolett Cervantes Cuaquehua, futbolista amateur de 21 años originaria de Tlaquilpa, en la sierra de Veracruz, quien ocupó el lugar presidencial en la zona de palcos vestida con el traje tradicional de su municipio.
Mientras Yolett vivía su primer Mundial desde la tribuna, la presidenta se sumó a la afición en una pantalla pública de la Ciudad de México. El gesto tenía lectura política: esa misma jornada, afuera del estadio, colectivos de maestros, campesinos y madres de personas desaparecidas se manifestaban, y un grupo terminó enfrentándose con la policía.
FIFA defiende los precios y enfrenta demandas en Estados Unidos
Un día antes del partido, Infantino encaró el tema en conferencia. Su defensa fue corta y directa:
"Cada dólar que entra regresa al desarrollo del futbol", afirmó el presidente de la FIFA.
Argumentó que el organismo organiza una sola gran competición cada cuatro años y que reinvierte esos ingresos el resto del tiempo en el crecimiento del deporte. El contraste no pasó desapercibido: Infantino gana alrededor de 6 millones de dólares al año al frente de la FIFA, cerca de mil veces el precio del boleto que Sheinbaum señaló.
Las cifras que dejó la inauguración, de acuerdo con The New York Times, dibujan un Mundial para otra cartera:
- Un boleto para el partido inaugural alcanzó 120 mil pesos (unos 6 mil dólares), según Sheinbaum.
- Francisco Orozco, aficionado llegado de Los Ángeles, pagó casi 10 mil dólares por dos entradas.
- Otros asistentes consiguieron pares a 3,500 dólares por boleto a través de conocidos.
- Los precios resultaron de tres a diez veces más altos que en el Mundial anterior, según el cálculo de aficionados consultados por ese diario.
- Dentro del estadio, una cerveza rondó los 20 dólares.
El malestar ya escaló más allá de las gradas. La política de precios de la FIFA atrajo la atención de los fiscales generales de Nueva Jersey y Nueva York, además del reproche de grupos de aficionados y políticos en varios países. El telón de fondo mexicano agrava la postal: el país tiene la segunda mayor cantidad de millonarios de América Latina, pero un reporte de Oxfam de marzo calculó que el 1% de la población concentra el 40% de la riqueza. La ceremonia —con fuegos artificiales, sobrevuelo de aviones militares y apariciones de Shakira y Salma Hayek— se montó sobre ese piso desigual.
Un gesto racista en Guadalajara sumó presión sobre el torneo
A la polémica por los precios se le añadió otra. Durante el duelo entre Corea del Sur y República Checa en el Estadio Akron, en Guadalajara, un aficionado fue grabado estirándose los ojos con los dedos para burlarse de una creadora de contenido surcoreana, Yoon Su-jin, conocida en redes como Inocat, mientras ella grababa desde la tribuna. El video se viralizó en cuestión de horas.
Medios mexicanos como Infobae y el diario surcoreano Korea Herald identificaron al hombre como Ulises Fernando Bernal Miramontes, entonces presidente del Colegio de Ingenieros Topógrafos Geomáticos del Estado de Jalisco (CITGEJ). En un video, Bernal ofreció disculpas públicas a la influencer y a la comunidad coreana y anunció que él mismo había renunciado a su cargo para deslindar a la institución. "Siempre que viene un extranjero a México queremos que se sienta como en casa y yo realicé todo lo contrario", reconoció.
Sheinbaum retomó el episodio desde su conferencia y lo amarró con su crítica a la FIFA:
"El racismo, el clasismo, el machismo, toda discriminación debe erradicarse de la sociedad, todas y todos somos iguales (...) el futbol no debe dividir, sino incluir, por eso todo eso de los boletos tan caros debe hacer reflexionar, incluso a la FIFA", expresó la presidenta.
La FIFA contempla sanciones por conductas discriminatorias de aficionados y federaciones, aunque hasta ahora no había anunciado ninguna medida formal por este caso.
La paradoja fiscal: México es el anfitrión que más le perdonó a la FIFA
Hay un punto que vuelve más espinoso el reclamo presidencial. México es el único de los tres países anfitriones que concedió a la FIFA una exención fiscal total: la Ley de Ingresos de la Federación para 2026 libera de impuestos a la organización y a las empresas vinculadas al torneo en las sedes de Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. Estados Unidos y Canadá solo otorgaron beneficios parciales, negociados ciudad por ciudad —Santa Clara, por ejemplo, se negó a exentar a la FIFA—.
La presidenta ha explicado que se trata de un contrato heredado, firmado en 2015 durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, y que su administración no podía echar atrás los compromisos asumidos en la candidatura. La tensión, de todos modos, queda a la vista: el mismo gobierno que le pide a la FIFA "reflexionar" sobre el negocio es el que más facilidades fiscales le dio para instalarse.
El torneo apenas arranca y ya dejó una imagen incómoda. En el país donde el futbol cruza todas las clases sociales, el primer Mundial en casa en cuarenta años se jugó, en buena medida, para quien pudo pagarlo.