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Un árbitro rechazado y vetos de viaje: las reglas migratorias de EE. UU. empañan el Mundial 2026

Uruguay varada, hinchas vetados y un árbitro rechazado marcan el arranque del Mundial 2026 en EE. UU.

por John P.
Un árbitro rechazado y vetos de viaje: las reglas migratorias de EE. UU. empañan el Mundial 2026

TL;DR:

  • El chárter de Uruguay (Cancún–Miami) quedó en tierra por un error de permisos y la selección aterrizó a menos de 24 horas de su debut ante Arabia Saudita.
  • El árbitro somalí Omar Artan, mejor de África en 2025, fue rechazado en EE. UU. por "motivos de verificación", pero la FIFA le pagará igual su tarifa completa.
  • Costa de Marfil venció 1-0 a Ecuador en Filadelfia, aunque sus hinchas quedaron fuera por el veto; la CFR y la AHLA ya advierten asientos vacíos y menos negocio.

El Mundial 2026 apenas echó a rodar y la política migratoria de Estados Unidos ya le dejó una mancha. En cuestión de días, la selección de Uruguay quedó varada en México por un problema de papeleo, los hinchas de Costa de Marfil se perdieron la victoria de su equipo por el veto de viaje y un árbitro somalí fue rechazado en la frontera —aunque la FIFA le pagará su tarifa íntegra de todos modos—. Son episodios distintos, pero apuntan al mismo punto: el choque entre el evento deportivo más grande del planeta y un régimen de entrada al país más restrictivo que nunca. El torneo reparte 104 partidos entre Estados Unidos, México y Canadá del 11 de junio al 19 de julio, y coloca 78 de ellos en suelo estadounidense. Ahí, en la puerta de entrada, es donde están saltando los problemas.

La factura no es solo simbólica. Antes del pitido inicial, los reportes del sector turístico ya apuntaban a menos público y un retorno económico más flaco que el que la FIFA presumió durante meses.

Uruguay aterrizó en Miami con menos de 24 horas de margen

El domingo fue de nervios para la Celeste. El vuelo chárter que debía llevar al plantel de Cancún a Miami se quedó en tierra porque faltaba la documentación del avión: la aeronave no tenía autorizada la ruta hacia Estados Unidos. La FIFA, que gestiona todos los traslados de este Mundial de 48 equipos, le cargó la culpa a la aerolínea.

"Debido a un error de permisos de la aerolínea en México, se retrasó la salida de la selección de Uruguay de Cancún a Miami." — FIFA

El organismo agregó que la aerolínea pidió disculpas por las molestias. La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) fue más seca y atribuyó el retraso a problemas ajenos a la entidad, con el plantel esperando en el hotel —el complejo de Mayakoba, a unos 45 minutos del aeropuerto— mientras un segundo avión salía desde el sur de Florida a buscarlos. Al final, Uruguay pisó territorio estadounidense a menos de 24 horas de su estreno en el Grupo H ante Arabia Saudita, este lunes 15 de junio en el Hard Rock Stadium de Miami. ¿El veredicto del técnico? Marcelo Bielsa le restó importancia y aseguró que el vuelo no le generaba ninguna complicación al equipo. El capitán José María Giménez tiró por el mismo lado: contó que aprovecharon para descansar y que el viaje, dentro de todo, salió bien.

Costa de Marfil ganó, pero jugó casi como visitante

En Filadelfia, Amad Diallo entró desde el banco y lo decidió en el minuto 90. El extremo del Manchester United empujó el 1-0 ante Ecuador tras un desborde de Wilfried Singo, le dio a los Elefantes su primera victoria mundialista en 12 años y, de paso, cortó una racha de 19 partidos sin perder de la Tri. Una noche redonda… con asterisco. La grada del renombrado "Philadelphia Stadium" era un mar amarillo ecuatoriano: de los 68.274 espectadores, los marfileños eran apenas un puñado disperso.

¿La razón? Costa de Marfil es uno de los cuatro países del torneo cuyos aficionados tienen vetada la entrada a Estados Unidos, junto con Haití, Irán y Senegal. La prohibición alcanza a los hinchas, no a los jugadores. Julien Kouadio Adonis, presidente del Comité Nacional de Aficionados de los Elefantes (CNSE), que depende del Ministerio de Deportes marfileño, lo contó sin rodeos a la agencia AFP.

"Los aficionados cancelaron el viaje porque el Gobierno de Estados Unidos no quiere ver a seguidores de ciertos países, incluido Costa de Marfil, en su territorio." — Julien Kouadio Adonis

Kouadio remarcó que Washington fue tajante en que no quería a sus seguidores en el país, y describió la medida como una forma de discriminación que no se atreve a decir su nombre, preguntándose por qué ningún país europeo enfrenta una restricción igual. En marzo había calculado que unos 500 hinchas cruzarían el Atlántico; ese plan se cayó. Solo un grupo reducido de directivos del CNSE viajó, para acompañar a los más de 1.000 marfileños ya residentes en EE. UU. que sí podían entrar a los estadios.

"Esta situación nos duele profundamente, porque nos impide cumplir con nuestro deber sagrado, que es apoyar a nuestro equipo." — Julien Kouadio Adonis

El próximo examen de Costa de Marfil será ante Alemania, el 20 de junio en Toronto, antes de cerrar el grupo en Filadelfia frente a Curazao.

Un árbitro premiado, rechazado en Miami y pagado por la FIFA

El caso más comentado tiene nombre y apellido: Omar Abdulkadir Artan, árbitro somalí de 34 años y elegido mejor colegiado masculino de África en 2025. Iba a ser el primer juez de Somalia en un Mundial. No pasó de la frontera. A comienzos de junio, al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Miami procedente de Estambul, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) lo declaró "inadmisible por motivos de verificación" y lo regresó en avión, pese a que viajaba con visa válida y pasaporte diplomático. Un funcionario estadounidense afirmó a ESPN que el rechazo se debió a su "asociación con presuntos miembros de organizaciones terroristas". Artan contó que fue interrogado durante horas sobre política somalí y grupos armados.

La FIFA marcó distancia: dijo que no interviene en los procesos migratorios del país anfitrión y que no podía cambiar la situación. Su presidente, Gianni Infantino, calificó el episodio de "lamentable" y aseguró que el organismo había trabajado de fondo para resolverlo. No alcanzó. Lo que sí confirmaron fuentes a ESPN: Artan cobrará igual. Recibirá la tarifa completa por los partidos que tenía asignados —hasta unos 100.000 dólares por la fase de grupos, según talkSPORT—, con el monto final por definir cuando termine el torneo.

"Estoy muy, muy decepcionado. Soy simplemente un árbitro que intenta vivir su sueño, el sueño más grande de mi vida: llegar al Mundial." — Omar Artan, a The New York Times

De vuelta en Mogadiscio, miles de personas lo recibieron como a un héroe. Artan prometió estar en el Mundial de 2030 (Marruecos, Portugal y España) y, mientras tanto, la UEFA lo nombró para dirigir la Supercopa de Europa de agosto, entre el Paris Saint-Germain y el Aston Villa.

La Casa Blanca defiende el veto: "gente muy mala"

La administración Trump no se movió un milímetro. Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial e hijo del exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, respaldó el domingo la decisión sobre Artan en varias entrevistas.

"Hay cosas de las que no podemos hablar, pero lo que sí salió es que estaba hablando con gente muy, muy mala justo antes de venir a Estados Unidos." — Andrew Giuliani

Presionado sobre si insinuaba vínculos con el terrorismo pese a la visa válida del árbitro, Giuliani se remitió a la versión de la CBP y zanjó que, desde su puesto, fue "absolutamente la decisión correcta" y la respaldaba. También presumió de cómo el Gobierno gestionó las visas para el torneo: más de cinco millones de autorizaciones ESTA en el primer semestre del año fiscal y, en el caso de Argentina, una espera para las visas B-1/B-2 recortada —según él— de 300 a apenas dos días. Todos los jugadores y cuerpos técnicos, subrayó, entraron sin problema.

Asientos vacíos y un botín que se encoge

Aquí es donde los tres episodios dejan de ser anécdotas sueltas. Un análisis del Council on Foreign Relations (CFR) sostiene que los vetos, las negativas de visa, el miedo y unos precios de récord están hundiendo la asistencia, y con ella la lluvia de millones que la FIFA dio casi por hecha. Los números que vienen circulando dibujan el problema:

  • La FIFA proyectó 40.000 millones de dólares en ingresos y más de 800.000 empleos en los tres países anfitriones.
  • Según el Financial Times, los partidos inaugurales en EE. UU. y Canadá no se agotaron, y la reventa oficial llegó al arranque con 176.000 entradas sin vender en la fase de grupos.
  • Un informe de la asociación hotelera estadounidense (AHLA) halló que el 80 % de los hoteles en las once sedes de EE. UU. registró reservas por debajo de lo previsto; la propia AHLA describió la cita como un "no evento".
  • Las entradas son las más caras en la historia del torneo —un asiento de primera fila llegó a venderse en 32.000 dólares— y la FIFA está siendo investigada por su esquema de precios.
football stadium during daytime
Photo by Vienna Reyes / Unsplash

A eso se suma el telón de fondo: Estados Unidos venía del mayor desplome de turistas extranjeros desde la crisis de 2008, con una caída del 5,5 % el año pasado. La FIFA hasta le retiró a Irán su cupo de entradas dos días antes del inicio, y en Los Ángeles trabajadores del SoFi Stadium protestaron contra la presencia de agentes de ICE en el entorno del torneo.

El Mundial, claro, sigue su curso: este lunes Uruguay salta a la cancha en Miami y la pelota tapa, por momentos, todo lo demás. Pero los primeros días dejaron una postal incómoda para un torneo vendido como una fiesta sin fronteras: equipos varados en la aduana, hinchas mirando desde casa y un árbitro de élite que llegó hasta la puerta y no pudo entrar. La cuenta, por ahora, se paga en butacas vacías.

Fuentes: 1, 2, 3

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