Toyota combina la experiencia de Walden, que en julio reportó robots trabajando en una planta de la automotriz en Norteamérica, con el desarrollo de ELEY para aprender movimientos humanos y manipular objetos. Ambas vías muestran qué parte de su apuesta industrial ya llegó a producción y qué capacidades siguen en investigación.
Toyota calculó ante inversionistas que automatizar el grupo y sus principales proveedores podría requerir unos 400,000 robots, según reportó Reuters el 18 de septiembre de 2026. La estimación de gasto desde 2028 asciende a un billón de yenes anuales, entonces 6,400 millones de dólares. Incluye reemplazos y nuevas instalaciones de máquinas humanoides y de otros tipos; el compromiso de inversión y su duración quedaron abiertos.
Walden elige ruedas y pinzas para trabajar en fábricas
Walden anunció el 15 de julio de 2026 una ronda de 300 millones de dólares, con una valoración de 1,100 millones de dólares. Toyota y Deviation Capital encabezaron la operación. La compañía nació en enero a partir de Toyota Research Institute y afirmó que sus robots ya trabajaban en producción en una planta de Toyota en Norteamérica.
Su tecnología utiliza grandes modelos de comportamiento, conocidos como LBM: sistemas de IA que permiten aprender nuevas tareas y mejorar mediante la práctica. La propuesta consiste en adaptar una misma plataforma a distintas labores de manufactura y logística.
El diseño responde a las exigencias de esos espacios. En una entrevista con IEEE Spectrum, el cofundador y CEO de Walden, Russ Tedrake, explicó que una base con ruedas aporta estabilidad y permite aprovechar procedimientos de seguridad que las fábricas ya utilizan con robots móviles.
Las pinzas también priorizan la resistencia al trabajo industrial frente a la complejidad de las manos con cinco dedos. Tedrake señaló que el uso intensivo del robot es necesario para justificar su costo: la rentabilidad depende de encontrar tareas donde pueda trabajar de forma sostenida.

ELEY pone a prueba la manipulación y la fiabilidad
Con ELEY, Toyota investiga cómo mantener el contacto con objetos y superficies mientras el robot completa una tarea. Sus articulaciones pueden ceder ante fuerzas externas para reducir el impacto, y su estructura incorpora un movimiento equivalente al de los omóplatos para ampliar el alcance de los brazos.
En una explicación técnica publicada el 31 de marzo de 2026, el investigador Toshihide Yamada identificó tres retos: la fiabilidad durante operaciones prolongadas, la precisión al repetir una misma posición y la infraestructura de datos para el aprendizaje.
El plan descrito por Toyota consiste en probar ELEY en condiciones cercanas a la producción y convertir aciertos y fallos en datos de aprendizaje. La meta es que el robot pueda trabajar junto al personal de la fábrica.