Project Blue, un complejo de centros de datos en construcción cerca de Tucson, sigue adelante pese a las protestas de vecinos preocupados por el agua y la electricidad que necesitará. El proyecto de Beale Infrastructure es uno de los focos de una oposición que reúne a residentes de distintas posturas políticas en Arizona, un estado que se prepara para recibir menos agua del río Colorado.
El debate acompaña la expansión de la infraestructura que sostiene servicios digitales y aplicaciones de inteligencia artificial. También contrasta con la llegada de la fabricante de chips TSMC a Phoenix, recibida con entusiasmo por autoridades que esperaban inversión y empleo, según un reportaje de The Verge.
Un permiso de agua no es una medición de consumo
Arizona autorizó dos pozos para Project Blue bajo derechos de agua subterránea existentes. En conjunto, esos derechos permiten extraer hasta 31 millones de galones al año, unos 117 millones de litros, informó Arizona Public Media (AZPM).
Ese volumen es un máximo autorizado, no un registro de agua ya extraída. La compañía vinculada a los pozos tendrá que informar su uso al Departamento de Recursos Hídricos de Arizona cada año, de acuerdo con el medio local.
Beale cambió el diseño original, que contemplaba refrigeración con agua, por un sistema de enfriamiento por aire con un circuito cerrado. Un portavoz dijo a The Verge que el agua de los pozos se usaría durante la construcción y que, una vez en marcha el complejo, el uso se limitaría a necesidades como baños, cocinas y seguridad. AZPM también informó que la solicitud identificaba el agua potable y la protección contra incendios como usos principales.
El cambio no despejó todas las dudas de los vecinos. Generar la electricidad que necesita un centro de datos también puede requerir agua, y esa cantidad varía con la fuente de energía. La coalición No Desert Data Center sostiene que la refrigeración por aire podría aumentar el uso indirecto; Beale niega que el cambio eleve el consumo total de electricidad. Los reportes no ofrecen una estimación independiente que resuelva esa diferencia para Project Blue.
TSMC y la promesa de empleos
La discusión sobre qué recibe Arizona a cambio de sus recursos ayuda a explicar el contraste. TSMC emplea a más de 3,500 personas en el estado, según un portavoz citado por The Verge, y su llegada ha atraído a empresas proveedoras. El proyecto también ha generado inquietudes sobre su demanda de agua.
La instalación de TSMC utiliza unos 4.75 millones de galones diarios, cerca de 18 millones de litros, y entre el 60% y el 65% del agua que pasa por su primera fábrica se recicla, de acuerdo con las fuentes consultadas por The Verge. Es una cifra de uso que incluye reutilización; no debe tratarse como si toda esa agua se extrajera de nuevo cada día.
Para Project Blue, un informe preparado para el condado de Pima en 2025 proyectaba 180 empleos directos y de contratistas a tiempo completo para 2029. Es una estimación previa a los cambios en el diseño, no un recuento de puestos ya creados. El máximo anual de extracción autorizado al proyecto y el agua que circula por la fábrica de TSMC miden cosas distintas, por lo que no bastan para comparar su consumo neto.
La presión sobre el río Colorado
La discusión ocurre mientras Arizona se prepara para un recorte de alrededor del 27% al 30% en su asignación del río Colorado, no en el total del agua que usa el estado. La agricultura de regadío sigue siendo el mayor usuario de agua en Arizona, con cerca del 72% del suministro disponible, según el Departamento de Recursos Hídricos.
Investigadores consultados por Cronkite News señalaron que los centros de datos no son la causa de la crisis actual del Colorado, aunque su crecimiento puede añadir presión si no se gestiona. También advirtieron que es difícil cuantificar el uso de cada instalación porque no todas las empresas lo reportan públicamente.
La fiscal general de Arizona, Kris Mayes, pidió el 31 de agosto una pausa estatal en la aprobación y construcción de nuevos centros de datos hasta que exista un plan para gestionar su crecimiento. La gobernadora Katie Hobbs rechazó una pausa general, aunque en junio firmó una moratoria de tres años sobre nuevos incentivos fiscales para esos proyectos, informó Cronkite News.
En septiembre, el condado de Pima impuso una moratoria de 120 días para nuevos centros de datos en sus áreas no incorporadas, según The Verge. Project Blue ya estaba en marcha y continúa en construcción.