El X-59, el avión experimental con el que la NASA busca reducir el ruido del vuelo supersónico, emprendió un viaje desde California hacia el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El traslado llega tras un año de pruebas de vuelo y antes de una etapa decisiva: medir el sonido que genera cuando supera la velocidad del sonido.
La aeronave salió el 28 de octubre, justo un año después de su primer vuelo, e hizo escalas en El Paso y Fort Worth, Texas. AVweb informó que el 29 de octubre llegó a Birmingham, Alabama, la última parada que el medio había confirmado al publicar su nota.
La NASA anunció que exhibirá el X-59 durante MAX POWER, una exposición aeroespacial y espectáculo aéreo previstos para el 7 y el 8 de noviembre en el Centro Espacial Kennedy.
Un año de pruebas, pero aún falta escuchar el resultado
Hasta el 28 de octubre, el avión había completado 40 vuelos adicionales al primero, según la NASA. En ese periodo alcanzó una velocidad máxima de Mach 1.53 y una altitud superior a 56,000 pies, unos 17,000 metros. Esas pruebas han servido para explorar cómo se comporta la aeronave a distintas velocidades y alturas.
Superar la velocidad del sonido genera ondas de choque que, en un avión convencional, pueden combinarse y producir un fuerte estampido en tierra. El X-59 tiene una nariz alargada y una forma diseñadas para distribuir esas ondas, de modo que el sonido percibido sea más suave.
El primer vuelo supersónico del avión ocurrió en junio. La NASA explicó que, durante esa prueba, los estampidos de un F-15 que lo acompañaba ocultaron cualquier sonido producido por el X-59. Por eso, haber superado Mach 1 no demuestra por sí solo que se haya alcanzado la reducción de ruido buscada.
La agencia se prepara para una fase de validación acústica con instrumentos en tierra y en el aire. Su objetivo es medir el sonido del X-59 y compararlo con las predicciones del diseño. Más adelante, prevé volar sobre comunidades seleccionadas de Estados Unidos y preguntar a sus habitantes cómo lo perciben.
La NASA calcula que, a Mach 1.4 y 55,000 pies de altura, aproximadamente 16,800 metros, el sonido podría parecerse al cierre de una puerta de automóvil a unos seis metros de distancia. Es una proyección que las pruebas tendrán que comprobar, no una medición definitiva del ruido en tierra.
La FAA ya propuso cambiar las reglas
La investigación llega cuando el debate regulatorio ya está en marcha. En Estados Unidos, los aviones civiles no pueden superar Mach 1 sobre tierra de forma rutinaria; existen autorizaciones especiales para vuelos como los de prueba.
El 2 de julio de 2026, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) publicó una propuesta para sustituir la prohibición general por un esquema provisional basado en ruido y condiciones de operación. Se trata de una propuesta, no de una autorización automática para vuelos comerciales.
Los futuros datos del X-59 podrían aportar información para normas acústicas y decisiones de reguladores estadounidenses e internacionales. El propio X-59 es una aeronave de investigación: la NASA no lo diseñó como un avión comercial para transportar pasajeros.