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Ornn levanta $33M de a16z para crear un mercado de cómputo que opere como el del petróleo

a16z lidera la ronda semilla de $33M de Ornn, que busca volver el cómputo una materia prima negociable.

por Dilis Salazar
Ornn levanta $33M de a16z para crear un mercado de cómputo que opere como el del petróleo

TL;DR:

  • Ornn cerró una ronda semilla de 33 millones de dólares liderada por Andreessen Horowitz (a16z), con Galaxy Ventures entre los inversionistas.
  • La startup ya opera el Ornn Compute Price Index (OCPI), un índice de precios de cómputo disponible en la Bloomberg Terminal, y futuros de horas-GPU que se liquidan en bolsas como ICE.
  • Galaxy proyecta el gasto global en cómputo en 650 mil millones de dólares para 2026 y hasta 7 billones (millones de millones) hacia 2030.

Ornn levantó 33 millones de dólares en una ronda semilla liderada por Andreessen Horowitz (a16z), con Galaxy Ventures entre los inversionistas, para construir algo que el negocio de la inteligencia artificial todavía no tiene: un mercado donde el poder de cómputo se compre, se venda y se cubra como cualquier otra materia prima. La apuesta, en palabras de los fondos que pusieron el capital, es tratar las GPUs igual que el petróleo o la energía —con precios de referencia, curvas a futuro e instrumentos para cubrir riesgo— en lugar de cerrar cada operación a puerta cerrada con hojas de cálculo y apretones de mano. La compañía, fundada por Kush Bavaria y Wayne Nelms, dos egresados del MIT, ya tiene un índice de precios de cómputo corriendo en la Bloomberg Terminal.

Ornn es una startup que construye la infraestructura financiera del cómputo: índices de precios, futuros y un mercado para comprar y vender capacidad de GPU. El anuncio se conoció el 24 de junio de 2026. Bloomberg reporteó primero la ronda —ejecutivos de la empresa hablaron con ese medio— y The Information la enmarcó dentro de una tendencia más amplia: Ornn es una de varias compañías que intentan convertir la compra y venta de cómputo en una nueva clase de activo.

Qué construye Ornn y por qué lo comparan con el petróleo

El cómputo se volvió una de las materias primas más codiciadas del mundo, pero el mercado a su alrededor sigue siendo, según a16z, sorprendentemente inmaduro. El petróleo, los bienes raíces y la energía tienen precios de referencia confiables, curvas a futuro y herramientas para financiar y transferir riesgo. El cómputo casi no tiene nada de eso: los precios son opacos y se negocian operación por operación.

Ahí entra Ornn, que armó de golpe las tres capas que a otras materias primas les tomó años desarrollar:

  • Capa de precios (OCPI): un índice de referencia construido con datos reales de transacciones, no con listas de precios raspadas de internet. Cubre GPUs (H100, A100, B200), memoria (DRAM, Flash y módulos) y, más recientemente, tokens de modelos de IA como los de Anthropic, OpenAI y DeepSeek. Ya corre en la Bloomberg Terminal.
  • Capa de cobertura de riesgo: futuros sobre horas-GPU que toman como referencia el OCPI y se liquidan en bolsas como ICE, lo que crea una curva de precios a futuro verificable.
  • Capa de capacidad (Ornn Compute): un mercado que conecta a operadores y compradores de capacidad de GPU para que el precio deje de pactarse cluster por cluster, a oscuras.

A eso se suma la protección de valor residual, un instrumento que estima cuánto valdrá una GPU dentro de varios años en lugar de depreciarla con una regla fija. El problema que ataca es concreto: un centro de datos firma contratos de tres a cinco años por sus clusters, pero carga con todo el riesgo de que un chip nuevo llegue y tire el valor del anterior.

A close up of a computer motherboard in a dark room
Photo by Mehan Talukder / Unsplash

El cómputo ya mueve miles de millones, pero se negocia a ciegas

El tamaño del problema explica el interés. Galaxy proyecta 650 mil millones de dólares de gasto en cómputo solo en 2026, repartidos entre Google, Amazon, Meta y Microsoft, y estima que el gasto total podría llegar a 7 billones de dólares hacia 2030. Son proyecciones de la firma, no cifras oficiales del sector, pero dan la escala: una clase de activo de billones financiada, hasta ahora, con poco más que confianza y trato directo.

El cuello de botella no es el dinero, sino la falta de plomería financiera. Sin un precio de referencia confiable, sin instrumentos para cubrirse y sin un lugar líquido donde negociar capacidad, financiar GPUs sale caro y el riesgo se queda atrapado en los balances. Recortar entre 50 y 100 puntos base al costo de capital de una línea de crédito respaldada por GPUs, vía una curva a futuro o un piso de valor residual, se traduce en ahorros nada menores cuando el mercado es de este tamaño.

a16z y Galaxy apuestan por la "capa financiera" de la IA

Del lado de a16z, Ali Yahya y Elizabeth Harkavy firmaron la nota que justifica la inversión: para ellos, Ornn ayuda a transformar el cómputo de un montón de acuerdos de trastienda en un mercado que de verdad funciona. En Galaxy, Will Nuelle y Vikram Singh lo resumieron como la construcción de la "capa financiera" del cómputo, y citaron tres razones para entrar —confianza, integración vertical y demanda estructural—; no es casualidad que Galaxy opere sus propios centros de datos en Helios.

La jugada tampoco ocurre en el vacío. The Information reportó que bancos como Goldman Sachs y JPMorgan ya exploran negociar futuros de cómputo como forma de cubrir el riesgo de prestar para infraestructura de IA. Si esos instrumentos despegan, necesitarán un índice contra el cual liquidarse, y ese es justo el lugar donde Ornn quiere quedarse.

Si la apuesta funciona, las GPUs dejarán de ser un activo que se financia con hojas de cálculo para volverse algo que se cotiza, se cubre y se opera en bolsa. Por ahora, lo único firme son los 33 millones y los productos que ya están en el mercado; el resto —empezando por ese gasto de billones— sigue siendo una proyección sobre la que varios están apostando al mismo tiempo.

Fuentes: 1, 2

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