TL;DR:
- La NOAA elevó a 81% la probabilidad de un El Niño muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, con 97% de que se prolongue hasta inicios de la primavera de 2027.
- El Servicio Meteorológico Nacional ubica el pico en diciembre, con 63% de probabilidad de categoría muy fuerte, y pronostica entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico este año.
- Protección Civil montó 11 de 17 puestos de mando en estados costeros y trabaja en un alertamiento por celular que aún no opera.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA elevó al 81% la probabilidad de que El Niño alcance la categoría de muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026 y termine entre los episodios de mayor magnitud registrados desde 1950. Esa misma mañana del 9 de julio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum ocupó parte de su conferencia en explicar qué significa el dato para México: lluvias más intensas hacia el final del año, sobre todo en el norte, más ciclones y sequía en 2027. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) puso su propia cifra sobre la mesa, un 63% de probabilidad de que el fenómeno toque la categoría muy fuerte en diciembre. Y la Coordinación Nacional de Protección Civil admitió que el sistema de alertas al celular, prometido desde el año pasado, todavía no está listo.
El Niño es la fase cálida del sistema océano-atmósfera del Pacífico ecuatorial que altera los patrones de lluvia y temperatura en buena parte del planeta. Cuando el termómetro del Pacífico sube, el clima del mundo se reacomoda.
Dos cifras oficiales que no miden lo mismo
Conviene leer los números despacio, porque salieron el mismo día y no responden la misma pregunta. La NOAA habla del trimestre octubre-diciembre y su 81% se refiere a la probabilidad de un evento muy fuerte en toda esa ventana. El SMN habla del mes de diciembre y su 63% apunta al momento en que el fenómeno tocaría su punto más alto. No son cifras intercambiables ni contradictorias: son dos relojes distintos midiendo la misma tormenta.
El diagnóstico de la NOAA trae los datos duros. En la región Niño 3.4, la franja del Pacífico ecuatorial que la agencia usa como termómetro del fenómeno, la anomalía semanal llegó a +1.2 °C. En el extremo oriental, frente a las costas sudamericanas, el agua está 2.7 °C por encima de lo normal. La agencia le da 97% de probabilidad a que El Niño siga vigente hasta inicios de la primavera de 2027 y apenas 3% a que el Pacífico regrese a la normalidad para entonces. Un episodio de La Niña quedó descartado.
Del lado mexicano, Fabián Vázquez Romaña, coordinador general del SMN, fue el encargado de traducir el pronóstico:
"Las proyecciones son que se rebase la línea del Niño muy fuerte en temporada de lluvias, septiembre y octubre, y el pico lo estaríamos alcanzando en diciembre, abarcará todo el verano, el invierno y la primavera del 2027, hay un 63 por ciento de probabilidad que llegue a la categoría de muy fuerte", expuso Vázquez Romaña.
El calendario mexicano: ciclones en otoño, invierno mojado, primavera ardiente
El SMN ya ordenó los efectos previstos por temporada:
- Entre septiembre y octubre, mayor actividad ciclónica, porque un Pacífico más caliente le da más energía a las tormentas.
- Durante el invierno, más lluvias, más frentes fríos y posibles nevadas, principalmente en el norte y el noreste del país.
- En la primavera de 2027, temperaturas por arriba del promedio, con más ondas de calor, mayor riesgo de incendios forestales y problemas de calidad del aire en zonas urbanas.
Las cuentas de ciclones ya están hechas. El SMN pronostica entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico durante 2026, de los cuales van cuatro, y entre 11 y 15 en el Atlántico, con uno registrado hasta ahora. Aquí aparece la asimetría que casi nadie explica: El Niño le da combustible a las tormentas del Pacífico y al mismo tiempo aumenta la cizalladura del viento en el Caribe, lo que estorba la formación de huracanes atlánticos. AccuWeather, citada por Bloomberg, recortó el martes su pronóstico de tormentas con nombre en el Atlántico a un rango de 8 a 14, cuando en marzo esperaba entre 11 y 16. El promedio de los últimos 30 años en esa cuenca es de 14.
Dicho de otro modo: quien vive frente al Pacífico tiene más de qué preocuparse este otoño que quien vive frente al Golfo.
"El primer evento que se ve relacionado a los efectos El Niño es la actividad ciclónica si estamos considerando que las temperaturas del Océano Pacífico van a ser mucho más cálidas esto es combustible para los ciclones tropicales. El siguiente año podríamos tener temperaturas más altas en primavera. Entonces, seguramente podríamos ver más ondas de calor, que se relacionan con más incendios forestales y con problemas en la calidad del aire en la ciudad", apuntó Vázquez Romaña.
La alerta al celular que el gobierno todavía no puede mandar
La pieza que falta es el aviso. Sheinbaum explicó que la llegada de un ciclón a las costas no se puede saber sino unos días antes, y que el gobierno negocia con las compañías telefónicas un sistema de alertamiento dirigido a zonas específicas.
"Tiene sus complicaciones técnicas, pero esperamos que en dos meses esté listo", insistió la presidenta.
Mientras tanto, la infraestructura de emergencia avanza a mano. Laura Velázquez, titular de la Coordinación Nacional de Protección Civil, dijo que ya instalaron 11 puestos de mando de los 17 previstos, todos en estados con costa y empezando por el Pacífico, y que los seis restantes quedan la próxima semana. La dependencia mantiene actualizados los mapas de riesgo estatales y municipales, reactivó refugios temporales y revisa niveles de presas, arroyos y ríos. Velázquez dio un dato que dimensiona el año: el 8 de julio llovió en 31 entidades federativas. La única excepción fue Baja California.
El costo del fenómeno ya se está calculando en Sudamérica
México todavía no publica un estimado económico. Perú sí. Credicorp Asset Capital Management calculó que El Niño podría restarle S/16,000 millones al país entre 2026 y 2027, más del 1% de su PBI, y recortó su proyección de crecimiento peruano de 3.8% a 3.3% para este año y de 4.3% a 3.5% para el próximo. La firma estima además un impacto inflacionario de 1.25 puntos porcentuales en 2026. Son proyecciones de una casa de análisis privada, no cifras oficiales, y así conviene leerlas.
El golpe se concentraría en cuatro departamentos del norte peruano, Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, que juntos aportan cerca del 11% del PBI nacional. Jonathan Gutiérrez, asociado senior de la firma, lo resumió así:
"Estos cuatro departamentos, como un todo, verían afectada casi la mitad de su producción agregada anual", señaló Gutiérrez.
El efecto ya se mide en otros continentes. En India, según datos del Ministerio de Energía citados por Bloomberg, la generación hidroeléctrica cayó cerca de 21% respecto al año anterior, la mayor caída desde febrero de 2024, mientras el calor extremo empujaba la demanda a niveles récord.
Preguntas rápidas sobre El Niño 2026-2027
¿Cuándo alcanzará su punto máximo El Niño?
El Servicio Meteorológico Nacional ubica el pico en diciembre de 2026, con 63% de probabilidad de que llegue a la categoría muy fuerte, y prevé efectos hasta la primavera de 2027. La NOAA le asigna 97% de probabilidad a que el fenómeno siga activo hasta inicios de esa primavera.
¿Va a haber más huracanes por El Niño?
Depende del océano. El SMN pronostica entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico y entre 11 y 15 en el Atlántico durante 2026. El Niño aumenta la cizalladura del viento en el Caribe y frena las tormentas atlánticas: AccuWeather recortó su pronóstico a un rango de 8 a 14 tormentas con nombre.
¿El Niño va a traer sequía a México?
Sheinbaum advirtió sequía para 2027. El SMN espera una primavera de 2027 con temperaturas por arriba del promedio, más ondas de calor, mayor riesgo de incendios forestales y problemas de calidad del aire en ciudades. Las lluvias de fin de año, en cambio, se concentrarían en el norte del país.
Lo verificable hoy cabe en tres fechas. El 13 de agosto la NOAA publica su siguiente diagnóstico y ajusta el 81%. Hacia septiembre debería estar operando el alertamiento telefónico que el gobierno lleva más de un año armando. Y en diciembre, si los modelos aciertan, el Pacífico llegará a su punto más caliente. Entre una fecha y otra, 17 estados con litoral se quedan con lo que ya tienen: mapas de riesgo, refugios abiertos y un teléfono que todavía no suena.