OpenAI, Anthropic, Amazon y Microsoft financian RAISE US, el plan de Raimondo para los trabajadores ante la IA
OpenAI, Anthropic, Amazon y Microsoft financian RAISE US, el plan de Gina Raimondo para reentrenar trabajadores.
TL;DR:
- Gina Raimondo y Eric Holcomb lanzan RAISE US, una organización nacional y bipartidista para ayudar a la fuerza laboral de EE. UU. a adaptarse a la economía de la IA.
- Apunta a mil millones de dólares en compromisos plurianuales —ya aseguró más de la mitad— con Amazon, Anthropic, Microsoft y la OpenAI Foundation como socios ancla y pilotos en cuatro estados.
- Llega en plena ola de despidos atribuidos a la IA y abre la pregunta de si pagar por reentrenar pesa más que el ahorro de automatizar.
Gina Raimondo, exsecretaria de Comercio de EE. UU., y Eric Holcomb, exgobernador republicano de Indiana, lanzaron este 25 de junio de 2026 RAISE US, una organización sin fines de lucro y bipartidista que busca preparar a la fuerza laboral estadounidense para una economía transformada por la inteligencia artificial. El proyecto nace con el respaldo de cuatro gigantes tecnológicos —Amazon, Anthropic, Microsoft y la OpenAI Foundation— como socios ancla, además de más de dos docenas de empresas y fundaciones. Su meta: reunir mil millones de dólares en capital privado y filantrópico, de los cuales ya aseguró más de la mitad, para rediseñar incentivos corporativos que empujen a las compañías a reentrenar y reubicar a sus empleados en lugar de despedirlos. Gina Raimondo será la directora ejecutiva.
La frase con la que Raimondo resume el problema es directa: el país sabe cómo ganar la carrera tecnológica, pero todavía no tiene un plan para su gente. Lo planteó así al presentar la organización:
"Estados Unidos tiene una estrategia tecnológica para liderar la competencia global de la IA. Lo que todavía no tiene es una estrategia para su gente, y no podemos liderar sin ella."
Su diagnóstico es que el país gasta cientos de miles de millones al año en educación superior, capacitación y seguro de desempleo, pero muy poco de ese dinero está atado a resultados reales de empleo. RAISE US arranca con pilotos en cuatro estados —Arkansas, Connecticut, Maryland y Utah, dos con gobernadores republicanos y dos con demócratas— y promete sumar más en los próximos meses.
Cómo funciona: cuatro frentes y una regla para blindar su credibilidad
La organización reparte el trabajo en cuatro áreas, según el comunicado de lanzamiento:
- Alianzas con estados: trabaja con gobernadores para reorientar la política laboral y educativa hacia un mercado cambiante, con aprendizajes de "ganar y aprender", credenciales cortas ligadas a la demanda real de empleo y financiamiento público que premie resultados, no solo inscripciones.
- Coalición de empleadores: pide a las empresas ser voceras públicas de la transición y codiseñar los pilotos. Es, según la organización, la primera vez que los desarrolladores de la tecnología se sientan junto a quienes la adoptan en un esfuerzo independiente de este tipo.
- Educación y capacitación: despliega capital flexible para escalar modelos de formación basados en el trabajo y potenciados por IA, como alternativa más barata a la educación tradicional.
- Policy Lab: diseña incentivos y políticas, mide qué funciona y lo promueve. Dato clave: este laboratorio no se financia con aportes corporativos, un cortafuegos para proteger su independencia.
Detrás están Amazon, Anthropic, Microsoft y la OpenAI Foundation como socios ancla, con Bank of America como patrocinador principal de la iniciativa de aprendices en manufactura avanzada. La lista de respaldos suma más de dos docenas de nombres: IBM, Cisco, General Motors, Mastercard, AMD, la Fundación Rockefeller y Pivotal —la organización fundada por Melinda French Gates—, entre otros.
La paradoja: las mismas empresas que recortan ahora pagan el reentrenamiento
El lanzamiento no ocurre en el vacío. Llega en plena ola de despidos que las propias tecnológicas atribuyen a la IA. Oracle, por ejemplo, vinculó a la inteligencia artificial un recorte que, según Bloomberg, redujo su plantilla en unos 21,000 puestos; Meta citó la IA para justificar despidos, incluido el estado de Washington. Y el propio Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic —uno de los socios ancla—, llegó a estimar en público que la IA podría eliminar cerca de la mitad de los empleos administrativos de nivel inicial en los próximos cinco años.
Que quienes construyen la tecnología financien el reentrenamiento es el punto que RAISE US presenta como inédito. Jack Clark, cofundador y jefe de beneficio público de Anthropic, lo puso en estos términos:
"La IA va a cambiar la economía de maneras difíciles de anticipar. RAISE US va a construir parte de la infraestructura que necesitaremos para navegar los impactos económicos de la IA, dándonos las herramientas para aprovechar sus beneficios y para ver y enfrentar sus posibles disrupciones."
Desde Microsoft, el presidente Brad Smith describió a The New York Times un piloto que la empresa ya ensaya: recapacitar a abogados de nivel inicial y dotarlos de habilidades de IA para reubicarlos conforme cambia la tecnología.
"Crea una oportunidad para transferir a las personas de empleos que están desapareciendo a empleos que se están creando."
Amazon llegó con credenciales propias. Su programa Career Choice ha ayudado a más de 300,000 empleados a obtener títulos y certificados en 14 años, y la compañía dice mantener un compromiso de 2,500 millones de dólares en capacitación mediante su iniciativa Future Ready 2030. Andy Jassy, su director ejecutivo, contó que se entusiasmó cuando Raimondo le compartió la idea hace varios meses.
Bipartidismo, Casa Blanca y una advertencia: "no podemos resolverlo todo"
El sello político del proyecto es deliberado. Lo encabezan una exfuncionaria de la era Biden y un exgobernador republicano, y Eric Holcomb insiste en que esto no es rojo contra azul, sino un momento de "todos a bordo". Raimondo contó a Semafor que el equipo ya conversa también con el gobierno de Trump —en particular con el secretario interino de Trabajo, Keith Sonderling— y que recibe llamadas constantes de senadores, congresistas y gobernadores de ambos partidos preguntando qué hacer.
También marcó los límites del esfuerzo. Sobre el tiempo disponible fue cauta: admitió que "no podemos resolverlo todo", aunque cree que el país aún tiene "un poco de tiempo" antes de que la disrupción golpee a gran escala. Es una franqueza poco común en un lanzamiento de mil millones de dólares.
¿Y para el lector hispanohablante? El plan es estadounidense, pero el problema no lleva pasaporte. La comunidad hispana de Estados Unidos está justo en los sectores más expuestos —atención al cliente, tareas administrativas, manufactura, apoyo en salud—, los mismos que RAISE US quiere blindar. Y la ola de recortes que enmarca el anuncio ya se siente en España y América Latina, donde operan las mismas compañías. Por eso este experimento se va a mirar de cerca desde fuera: si los incentivos privados logran que una empresa reentrene en vez de despedir, ahí habrá un modelo que copiar.
La promesa es grande y el calendario, incierto. RAISE US llega con dinero, nombres de peso y respaldo de los dos partidos, pero también con una pregunta que ni la propia Raimondo esquiva: nadie sabe todavía si pagar por reentrenar pesará más que el ahorro de automatizar. La respuesta la darán los próximos despidos. O las próximas contrataciones.