Un perfil publicado por Colossus muestra cómo Michael Kratsios, excolaborador del inversionista Peter Thiel, llegó a una posición clave en la agenda de inteligencia artificial y ciencia de Donald Trump. Desde la Casa Blanca, participa en una estrategia que combina propuestas para limitar ciertas normas estatales de IA con alianzas empresariales para llevar capacidad de cómputo a investigadores.
Kratsios dirige la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, conocida por sus siglas en inglés, OSTP, y es el principal asesor del presidente en esas materias. El perfil de Harry Lambert lo sitúa entre los funcionarios que coordinan la relación del gobierno con los líderes de Silicon Valley y otras áreas de la administración.
De Thiel Capital a la Casa Blanca
Antes de trabajar para Trump, Kratsios fue jefe de gabinete de Thiel Capital. En el primer mandato del presidente ocupó cargos tecnológicos en la Casa Blanca y, entre 2021 y 2025, trabajó como director gerente en Scale AI, según la documentación de su audiencia de nominación ante el Senado.
Colossus relata que Kratsios ayudó a reunir a ejecutivos tecnológicos para una ceremonia celebrada el 8 de octubre de 2026, en la que Trump distinguió a figuras como Jensen Huang, de Nvidia, y Satya Nadella, de Microsoft. El episodio ilustra el acceso que tiene el funcionario a empresas involucradas en el desarrollo de IA.
Una propuesta federal para las reglas de IA
La Casa Blanca presentó en marzo de 2026 recomendaciones para que el Congreso establezca un marco nacional de inteligencia artificial. El documento plantea desplazar las leyes estatales que impongan cargas consideradas excesivas, con el argumento de que reglas distintas entre estados dificultan la innovación.
La propuesta conservaría algunas facultades estatales, entre ellas la aplicación de normas generales de protección al consumidor y a los menores, así como las decisiones sobre la ubicación de infraestructura de IA. El marco es una serie de recomendaciones, no una ley por sí mismo: para convertirse en legislación requiere la intervención del Congreso.
Más cómputo para la ciencia y el debate por las subvenciones
La agenda de Kratsios también busca incorporar IA a la investigación. Su informe Science: A New Golden Age propone cambios en la forma de apoyar a los científicos y plantea ampliar el uso de estas herramientas en el trabajo científico.
Durante una cumbre celebrada el 8 de octubre, la Casa Blanca anunció compromisos de 11 empresas por 2,400 millones de dólares en herramientas de IA y créditos de cómputo para la misión Genesis, una iniciativa federal orientada a aplicar la IA a la ciencia. Entre las empresas mencionadas están Nvidia, AMD, OpenAI y Google.
"Imagina que eres investigador y no puedes acceder a esa capacidad de cómputo. ¿Quién te respalda? Nosotros", dijo Kratsios a Colossus al explicar la iniciativa.
El impulso llega mientras se discute la distribución de fondos para la investigación. En el año fiscal 2026, la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos registró 6,218 concesiones de fondos de investigación, frente a 8,647 en 2025, según datos compartidos por Grant Witness y recogidos por la American Physical Society. La organización informó que la agencia cerró el ejercicio con más de 1,000 millones de dólares sin comprometer, tras una desaceleración en la entrega de subvenciones.
Un portavoz de la fundación dijo a The New York Times, según la American Physical Society, que los fondos se trasladaron para invertir en prioridades de la agencia alineadas con iniciativas de la administración. La fundación dispone de dos años para gastar esas asignaciones.
El contraste importa para quienes investigan: los créditos anunciados están destinados a recursos de IA, mientras que las subvenciones federales financian proyectos sujetos a sus propios criterios de asignación.