Grupos de hackers prorrusos han causado daños en instalaciones físicas de países de la OTAN. Entre los casos figuran un ataque a una planta de agua en Dinamarca que dejó viviendas sin suministro y una serie de incidentes en España que Bloomberg relaciona con una campaña de cibersabotaje.
El riesgo afecta a equipos que controlan procesos del mundo físico. Una alerta conjunta de agencias de Estados Unidos y otros países señala que estos grupos han aprovechado conexiones remotas poco protegidas para acceder a sistemas industriales. Los efectos han variado y, en algunos casos, han incluido daños materiales.
Una planta de agua y una fábrica entre los objetivos
En diciembre de 2024, un ataque alteró la presión en el sistema de Tureby Alkestrup, una empresa de suministro de agua en Dinamarca. La compañía dijo que se rompió una tubería y que unas 450 viviendas quedaron sin agua durante una hora, mientras que cerca de 50 estuvieron sin servicio alrededor de siete horas, informó The Associated Press.
Un año después, el Servicio de Inteligencia de Defensa danés atribuyó el ataque al grupo prorruso Z-Pentest. La agencia sostiene que el grupo tiene vínculos con el Estado ruso. Se trata de una evaluación de inteligencia, no de una conclusión judicial.
En España, Bloomberg documentó incidentes ocurridos entre finales de 2024 y el verano de 2026: dejaron de funcionar los hornos de un tanatorio en la provincia de Alicante, una máquina para fabricar transformadores en Cataluña sufrió una avería que provocó un incendio y dos bodegas vieron interrumpidas sus operaciones tras un aumento de temperatura.
El medio informó que la Policía Nacional detuvo en marzo de 2026 a un hombre acusado de ayudar a un grupo presuntamente implicado en hasta 40 ataques en España. Bloomberg señala que los investigadores relacionaron los episodios con una campaña de cibersabotaje vinculada al Gobierno ruso; la acusación contra el detenido no equivale a una condena.
Poca sofisticación no significa poco daño
La alerta publicada en diciembre de 2025 por el FBI, la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructura de Estados Unidos (CISA) y organismos internacionales identifica a Cyber Army of Russia Reborn, Z-Pentest, NoName057(16) y Sector16 entre los grupos que han atacado infraestructura.
Las agencias consideran que esos actores son menos sofisticados que los grupos de amenazas avanzadas y que a menudo no comprenden los procesos que buscan alterar. Eso hace difícil que anticipen las consecuencias de sus acciones, aunque las autoridades también observaron daños reales.
La relación de los grupos con Moscú varía. La alerta sostiene que algunos reciben apoyo directo o indirecto del Estado ruso y estima que la inteligencia militar rusa ayudó a crear Cyber Army of Russia Reborn. Sobre Z-Pentest, explica que surgió de antiguos integrantes de otros grupos al margen de la participación de esa inteligencia militar; la inteligencia danesa sostiene, por su parte, que Z-Pentest tiene vínculos con el Estado ruso.
Las agencias advierten que estos colectivos buscan notoriedad y suelen exagerar sus capacidades o los efectos de sus incursiones. Una reivindicación difundida por los propios atacantes no demuestra por sí sola que hayan causado el daño que anuncian.
Un ataque similar no prueba la misma autoría
En octubre de 2026, un ciberataque alteró los sistemas de refrigeración de al menos 350 supermercados franceses y obligó a desechar alimentos. Reuters informó el 13 de octubre que ningún grupo había reivindicado públicamente esa acción y que los investigadores buscaban a los responsables. Ese reporte no atribuyó el ataque a los grupos prorrusos.
Para reducir el riesgo en instalaciones industriales, CISA y sus contrapartes recomiendan a los operadores limitar la exposición de los equipos a internet, identificar sus puntos de acceso y reforzar la autenticación. La alerta también recuerda que el impacto puede alcanzar servicios cotidianos, incluso cuando el atacante no domina por completo el sistema que manipula.