De seguro están los optimistas por algún lado. Pero lo que parece cada vez más notorio es que una gran cantidad de personas está del lado de los que, para nada son optimistas, o al menos están muy preocupados.
El avance de la inteligencia artificial ha pasado de ser celebrado a ser visto con sospecha, preocupación, recelo, y en los últimos días, con el suficiente temor como para desconfiar de quienes llevan el control.
Una reciente encuesta publicada por Politico no deja lugar a dudas: 2 de cada 3 ciudadanos estadounidenses encuestados no tiene ninguna duda de que la IA representa un riesgo moderado de destrucción de la humanidad. Una preocupación que puede extrapolarse a otros puntos y latitudes.
Pero, ¿qué fue lo que pasó?

Recientemente, Jacob Coxon dio unas declaraciones en medios de comunicación, pero también publicando en su cuenta de X, donde afirmaba que la IA tenía la posibilidad de aniquilar a la especie humana en algún punto de la historia y del desarrollo de la misma. Esto coincidiría con el alcance del automejoramiento recursivo o la tan mencionada AGI.
El debate a nivel político no se ha hecho esperar. Mientras figuras como Donald Trump o Mark Zuckerberg, entre otros, argumentan que más allá de desacelerar, hay que incentivar su desarrollo seguro pero sin dejar de impulsar la ventaja teórica que se tiene con China, otras figuras dentro de la industria como Dario Amodei, y políticos como Bernie Sanders y Steve Bannon, creen que la regulación política y la desaceleración es la única manera de mantener a salvo a la especie humana en el mediano plazo, mientras se desarrollan las salvaguardas de seguridad informática y física necesarias para seguirle el paso a los notables avances entre modelo y modelo.

¿La regulación como solución?
2 de cada 3 encuestados era firme en que la regulación pudiera ser una alternativa viable. Las elecciones a mitad de mandato en Estados Unidos pudieran, a su vez, ser un impulso grande para lograrlo, ya que la oposición a Donald Trump es la que encabezaría las propuestas en el Congreso.
Un 26% de los encuestados, tiene otra postura. Dice que es una estrategia de marketing por parte de personajes como Altman, Elon Musk o el propio Amodei, pero muchos de los que piensan así incluso tienen su recelo en lo que respecta a la seguridad. Quedará por ver si estamos ante el cuento de Pedro y el Lobo.