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Inflación

La Fed vincula el auge de la IA con presiones inflacionarias

La Fed observa presión sobre los precios vinculada a la inversión en IA. El alivio por productividad sigue sujeto a incertidumbre.

por Patricia Rodriguez
The north face of the Marriner S.
Imagen de archivo (2010) · Foto: AgnosticPreachersKid, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

Funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos señalaron que la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial está añadiendo presión sobre la inflación. Las minutas de su reunión del 15 y 16 de septiembre de 2026, publicadas el 7 de octubre, recogen esa preocupación por el encarecimiento de los bienes.

Varios participantes observaron que, en los bienes que excluyen alimentos y energía, los efectos del despliegue de IA parecían aumentar mientras se debilitaba el impacto de las subidas arancelarias. El documento también mantiene el riesgo de nuevos aranceles.

La presión empieza en la infraestructura

La gobernadora Lisa D. Cook explicó el 28 de septiembre que una demanda concentrada en chips, computadoras y software puede encarecer esos productos cuando la oferta responde con dificultad. Su evaluación distingue esa presión sectorial del efecto más amplio de construir centros de datos.

Esas instalaciones requieren energía y trabajadores de la construcción, recursos que también usan otras industrias. Cook advirtió que esa competencia podría extender las presiones de costos fuera de la tecnología. Algunas subidas sectoriales podrían moderarse conforme se ajusten las cadenas de suministro.

Cook espera un alivio moderado por la productividad en los próximos años, pero cree que llegaría después de las presiones previstas para el resto de 2026. Es su valoración personal.

La Fed proyecta un regreso al 2% en 2029

Las proyecciones económicas de septiembre sitúan la mediana de la inflación PCE en 3.7% para 2026, 2.3% para 2027, 2.1% para 2028 y 2.0% para 2029. El PCE mide los precios del gasto de consumo personal y es la referencia que utiliza la Fed para su objetivo.

Son variaciones del cuarto trimestre de cada año frente al mismo periodo del año anterior. Por eso, el 3.7% previsto para 2026 corresponde a una proyección anual, distinta del último dato mensual de inflación. El escenario recoge la evolución esperada de la economía y combina sus diferentes fuentes de presión sobre los precios.

La mediana resume las previsiones individuales de los participantes, bajo la política monetaria que cada uno considera adecuada. Es una trayectoria condicionada. Una inflación positiva del 2% significa que el nivel de precios seguiría aumentando, aunque con menor rapidez que bajo una tasa del 3.7%.

Las tasas responderán al conjunto de las presiones

El vicepresidente de la Fed, Philip N. Jefferson, planteó el 1 de octubre que el banco central debe evaluar conjuntamente la energía, la infraestructura de IA y los cambios comerciales. Respaldó la subida de septiembre, que llevó el rango de la tasa de referencia a 3.75%-4.00%, un aumento de 25 puntos básicos.

En ese discurso, Jefferson señaló que los rendimientos de los bonos habían aumentado desde la reunión de septiembre, una señal de que los inversores estaban reevaluando las perspectivas económicas.

Jefferson sostuvo que los próximos ajustes dependerán de los datos, las perspectivas económicas y el balance de riesgos. Su postura ayuda a delimitar el alcance de las minutas: reconocer presiones vinculadas con la IA forma parte del diagnóstico, mientras la decisión monetaria exige valorar también el empleo y el resto de la inflación.

La siguiente reunión de política monetaria está prevista para el 27 y 28 de octubre de 2026.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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