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Medicina

Hospitales de EE. UU. desaprovechan los recordatorios para retirar sondas

Una encuesta revela una brecha entre vigilar las infecciones y revisar si una sonda urinaria sigue siendo necesaria.

por Gerardo Pavez
Un médico y una enfermera atendiendo a una paciente en una habitación de hospital.
Foto de RDNE Stock project en Pexels

En 2025, solo el 48.7 % de los hospitales no federales encuestados en Estados Unidos usaba regularmente recordatorios u órdenes de suspensión para revisar la necesidad de una sonda urinaria. El hallazgo aparece en JAMA Network Open.

Publicado el 6 de octubre de 2026, el trabajo reúne seis rondas de encuestas entre 2005 y 2025, con 1,461 hospitales participantes.

La vigilancia de estas infecciones alcanzaba el 98.1 % de los hospitales no federales. Los protocolos de retiro iniciado por enfermería llegaban al 58.3 %.

El tiempo con la sonda es parte del riesgo

Una sonda urinaria permanente drena la vejiga mediante un tubo conectado a un sistema de recolección. Puede ser necesaria durante la atención hospitalaria, pero también abre una vía para que los microorganismos entren al tracto urinario. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) identifican el uso prolongado como el principal factor de riesgo de estas infecciones.

Los CDC estiman que entre el 15 % y el 25 % de los pacientes hospitalizados utiliza sondas urinarias. También señalan que aproximadamente el 75 % de las infecciones urinarias desarrolladas en hospitales está asociado con estos dispositivos. Son proporciones sobre poblaciones distintas: pacientes ingresados e infecciones adquiridas durante la hospitalización.

Estas infecciones pueden afectar la vejiga u otras partes del tracto urinario. Los CDC las relacionan con mayores costos sanitarios, estancias más largas y mayor morbilidad y mortalidad. La prevención, por tanto, involucra tanto el manejo del dispositivo como el tiempo durante el cual permanece colocado.

Los protocolos convierten la revisión en una tarea cotidiana

Las guías de los CDC recomiendan colocar sondas solo cuando existe una indicación apropiada y mantenerlas únicamente durante el tiempo necesario. También incluyen la revisión diaria, los sistemas de alertas y los protocolos que permiten a enfermería retirar dispositivos innecesarios.

La institución recomienda documentar el motivo de la colocación, cuándo se instaló la sonda y cuándo se retiró. Prefiere registros electrónicos que puedan consultarse mediante búsquedas, de modo que esa información quede disponible para revisar el uso y mejorar la atención.

La prevención incluye también higiene de manos, capacitación periódica y cuidados adecuados del catéter. Por eso, añadir un recordatorio forma parte de un programa que debe sostenerse durante la atención, junto con las otras medidas recomendadas.

El estudio recoge prácticas declaradas por los hospitales, con muestras que cambiaron entre rondas y posible sesgo de no respuesta. No mide cuántas infecciones evitó cada medida.

Para los CDC, los programas de mejora deben asegurar el uso apropiado de las sondas, identificar las que ya no son necesarias y mantener los cuidados que reducen el riesgo de infección.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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