TL;DR:
- Ismael "El Mayo" Zambada cofundó el Cártel de Sinaloa junto a "El Chapo" Guzmán y pasó más de medio siglo en el narcotráfico.
- Sobrevivió a rivales, capturas y traiciones gracias a un perfil bajo y a redes de protección, sin pisar una prisión hasta 2024.
- Una entrega en julio de 2024 lo llevó a Estados Unidos, donde fue sentenciado a cadena perpetua el 20 de julio de 2026.
Ismael "El Mayo" Zambada pasó más de medio siglo en el narcotráfico y nunca durmió una noche en prisión, hasta que una entrega lo puso en manos de Estados Unidos. Cofundador del Cártel de Sinaloa junto a Joaquín "El Chapo" Guzmán, el capo de 76 años fue sentenciado a cadena perpetua el 20 de julio de 2026 en una corte federal de Nueva York, con un decomiso de 15 mil millones de dólares. Su historia es la de un hombre que hizo del bajo perfil una estrategia de supervivencia: mientras El Chapo protagonizaba fugas de película y portadas, Zambada negociaba, sobornaba y desaparecía. Esa fórmula lo mantuvo libre durante décadas y lo convirtió en el jefe más buscado de México. También explica por qué su caída marca el final de una era en el cártel del Pacífico.
De campesino en Sinaloa a socio de El Chapo
Zambada nació en 1950 en El Álamo, una localidad rural cerca de Culiacán, en el corazón de Sinaloa, la cuna del narcotráfico mexicano moderno. Empezó en el negocio a la sombra del Cártel de Juárez durante los años ochenta y noventa, y con el declive de otras organizaciones armó la suya. Junto a El Chapo levantó el Cártel de Sinaloa, que la fiscalía estadounidense describe como una empresa criminal que, entre 1989 y 2024, movió cantidades enormes de cocaína, heroína, metanfetaminas y fentanilo hacia Estados Unidos y dejó ganancias de miles de millones de dólares.
El bajo perfil como estrategia de supervivencia
Aquí está la diferencia que explica su longevidad. Mientras El Chapo cultivaba su leyenda, con dos fugas de prisión y una notoriedad que cruzó fronteras, Zambada eligió lo contrario: nada de reflectores. Fiscales y especialistas lo describen como un negociador que prefería el acuerdo al plomo y que tejió redes de protección y soborno para blindar sus operaciones. Sobrevivió a guerras internas, a la caída de exsocios como los Beltrán Leyva y a un atentado en 2017. Estados Unidos llegó a ofrecer 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Durante décadas, la respuesta fue el silencio.
Una traición terminó lo que cuatro décadas no pudieron
El final no llegó por un operativo ni por un juicio, sino por dentro. El 25 de julio de 2024, Zambada fue trasladado a Estados Unidos junto a Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo, en un episodio que él describió como un secuestro: según su versión, lo llevaron con engaños a una reunión y lo subieron por la fuerza a una avioneta rumbo a Texas. La entrega desató una guerra abierta dentro del Cártel de Sinaloa entre la facción de Los Chapitos y la de La Mayiza, que todavía sangra en el estado. Joaquín Guzmán López se declaró culpable en diciembre de 2025 y admitió haber participado en el secuestro.

Cadena perpetua y una salud en declive
En agosto de 2025, Zambada cambió su declaración y se reconoció culpable. El 20 de julio de 2026, el juez Brian Cogan, el mismo que sentenció a El Chapo a prisión de por vida, le impuso cadena perpetua y el decomiso de 15 mil millones de dólares. Compareció sin esposas y visiblemente enfermo. El propio juez reveló que expedientes médicos sellados apuntan a un deterioro cognitivo. El hombre que durante medio siglo esquivó a policías de dos países pasará el resto de su vida en una prisión estadounidense.
Con El Chapo cumpliendo cadena perpetua en una cárcel de máxima seguridad en Colorado y El Mayo ahora a su lado en el sistema penitenciario estadounidense, la generación que fundó el Cártel de Sinaloa quedó fuera del tablero. Lo que dejaron atrás no es un vacío tranquilo, sino una organización partida en dos y una guerra por su herencia.