TL;DR:
- La inflación armonizada de Francia bajó al 2.0% interanual en junio, confirmando un rápido proceso de desinflación.
- El euro cedió terreno hasta los 1.143 dólares y tocó mínimos de un año frente a la libra esterlina.
- El dato consolida la expectativa de que el Banco Central Europeo pausará las subidas de tasas de interés en su reunión del 22 de julio.
El euro registró pérdidas este viernes tras confirmarse una marcada desaceleración de la inflación en Francia durante junio. El dato oficial refuerza la previsión de que el Banco Central Europeo (BCE) mantendrá sin cambios sus tasas de interés en la próxima reunión de política monetaria fijada para el 22 de julio de 2026. Tras conocerse el reporte del instituto de estadísticas francés (INSEE), la moneda única retrocedió hacia el entorno de los 1.143 dólares, según las tasas de referencia del BCE, y extendió su debilidad frente a la libra esterlina a niveles no vistos en un año.


El desplome de los precios en Francia alivia la presión
La lectura definitiva del Índice de Precios al Consumidor (IPC) armonizado de Francia subió solo un 2.0% interanual en junio, lo que representa una fuerte moderación frente al 2.8% registrado en mayo. En términos mensuales, la medida armonizada bajó un 0.3%, anotando su primer retroceso en cinco meses.
Por su parte, el IPC nacional francés situó la inflación anual en el 1.8%, frente al 2.4% del mes anterior, una cifra considerablemente menor al 2.1% que proyectaba el mercado. Esta desaceleración responde principalmente a la reversión en los precios de la energía, sobre todo de los productos petrolíferos, que habían presionado al alza semanas atrás debido a las tensiones geopolíticas vinculadas al conflicto en Irán. La relajación de estos costes consolida la tendencia desinflacionaria que se extiende por la eurozona en esta mitad de año.
El dilema del BCE tras el alza de junio
Los datos de precios llegan justo cuando varios miembros del Consejo de Gobierno del BCE ya venían sugiriendo la necesidad de frenar el endurecimiento monetario. El banco central elevó las tasas de interés en 25 puntos básicos en su reunión de junio (el primer incremento en casi tres años), situando la tasa de depósito en el 2.25% y la de refinanciación principal en el 2.40%.
No obstante, fuentes cercanas a las deliberaciones internas citadas por Reuters indicaron que la opción más probable para la cita de finales de julio es un alto en el camino, siempre y cuando los precios de la energía mantengan su actual estabilidad.
Aunque los mercados financieros todavía descuentan cerca de 35 puntos básicos de endurecimiento adicional antes de que termine el año, la debilidad de las cifras inflacionarias de junio ha enfriado los ánimos y obliga a retrasar el calendario estimado para el próximo movimiento del emisor.
La libra esterlina gana la partida cambiaria
El impacto cambiario más severo para la moneda común se ha visto en su cruce con la libra esterlina. El par EUR/GBP se deslizó hacia la zona de las 0.8598 unidades, su nivel más bajo desde julio de 2025.
La libra rompió con fuerza las barreras de los 1.16 y 1.17 euros en el mercado interbancario durante los primeros días de julio, dejando atrás el rango plano en el que se había movido durante el último año. Esta brecha responde a las estrategias opuestas de ambos bancos centrales. Mientras el Banco de Inglaterra mantiene un enfoque firmemente restrictivo, el mercado asume que el BCE optará por la cautela tras haber aplicado un único incremento de tasas.
La evolución de la divisa europea dependerá ahora de que el resto de las grandes economías de la eurozona confirmen esta misma trayectoria de alivio de precios. Con la inflación de Francia ya en el objetivo del 2% del BCE, el margen para justificar nuevas subidas de tipos a corto plazo se estrecha notablemente antes de que los gobernadores se reúnan en Fráncfort el próximo 22 de julio.