TL;DR:
- Los futuros del oro cayeron más del 2,2% el miércoles 8 de julio de 2026, cotizando cerca de los 4.064 dólares por onza.
- Las minutas de la Fed revelaron discusiones internas para elevar la tasa de interés de referencia hasta un 3,8% a finales de año.
- La escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán presionó al metal dorado al impulsar las expectativas de inflación por el costo del petróleo.
El precio del oro registró una fuerte caída este miércoles 8 de julio de 2026 tras la publicación de las minutas de la última reunión de la Reserva Federal (Fed). El documento, que ofreció detalles de las deliberaciones bajo el liderazgo del nuevo presidente del banco central, Kevin Warsh, reavivó los temores de los inversores ante posibles aumentos en las tasas de interés este año. Los futuros de oro Comex para entrega en agosto retrocedieron más de un 2,2%, cotizando alrededor de los 4.064 dólares por onza durante la media jornada, lo que arrastró al metal precioso a su nivel más bajo en más de una semana. Esta caída borró las ganancias previas obtenidas por un débil reporte de empleo en Estados Unidos y consolidó la racha bajista del metal en un año marcado por políticas monetarias más restrictivas.


El giro restrictivo bajo el liderazgo de Kevin Warsh
El mercado de materias primas reaccionó de inmediato al tono duro de las minutas correspondientes a la reunión de política monetaria del 16 y 17 de junio. Aunque en esa sesión la Fed mantuvo el tipo de interés de referencia sin cambios en el rango de 3,50% a 3,75% por cuarta ocasión consecutiva, las nuevas proyecciones de los funcionarios mostraron un claro sesgo endurecido.
La proyección mediana de las tasas para el cierre de 2026 se elevó al 3,8% desde el 3,4% estimado anteriormente. Este ajuste implica que el banco central planea al menos un incremento adicional antes de que termine el año. De los 18 funcionarios que participan en la toma de decisiones, la mitad anticipa que será necesario subir el costo del dinero en los próximos meses, postergando cualquier recorte de tasas hasta 2027 o 2028. No obstante, firmas de análisis como PNC Economics prevén un escenario alternativo en el que la Fed mantendrá las tasas congeladas durante el resto de 2026 y parte del próximo año.
El dilema geopolítico: por qué Irán presionó al refugio seguro
El contexto geopolítico de la última semana añadió una capa de complejidad inusual al comportamiento de los mercados. El Comando Central de Estados Unidos concretó el 7 de julio ataques contra más de 80 objetivos en Irán, una respuesta directa a las agresiones contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz. A la par, el Departamento del Tesoro estadounidense revocó una exención que permitía a Teherán vender crudo en el mercado internacional.
En condiciones normales, una escalada militar de esta magnitud impulsaría la demanda de activos de refugio como el oro. Sin embargo, el efecto colateral fue el encarecimiento inmediato del petróleo. Esta subida de los combustibles alimentó el temor a una inflación persistente, lo que a su vez reforzó los argumentos de la Fed para mantener el dinero caro. El oro, al no generar rendimientos directos, pierde atractivo frente a opciones de renta fija cuando las tasas de interés suben. Este panorama se complementó con el fortalecimiento del dólar y el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, que se mantuvo cerca del 4,47%, elevando los costos de oportunidad para los compradores de otros países.
Una recuperación efímera tras el débil reporte de empleo
La brusca caída del miércoles borró el optimismo que el mercado había mostrado al inicio de la semana. El lunes 6 de julio, el oro había escalado brevemente hasta los 4.155 dólares por onza tras la difusión de un reporte laboral de junio inusualmente débil en Estados Unidos. La economía de ese país sumó apenas 57.000 nuevos puestos de trabajo, una cifra que inicialmente hizo pensar que el banco central se vería obligado a suavizar su postura.
Pero la combinación de la ofensiva militar y la firmeza del banco central frenó en seco la recuperación. El metal precioso continúa cotizando muy por debajo de los máximos históricos cercanos a los 5.600 dólares que alcanzó en enero. La transición hacia una política monetaria mucho más severa bajo la dirección de Warsh sigue actuando como un freno de mano para la cotización de las materias primas en la segunda mitad del año.
Los inversores ahora centrarán su atención en los próximos indicadores de inflación y consumo en Estados Unidos para medir la fuerza real de la economía. Si los precios del crudo siguen presionando al alza, es probable que el oro continúe enfrentando un camino cuesta arriba frente a un dólar que no da tregua y una Fed decidida a enfriar la actividad productiva.