TL;DR:
- Los rendimientos de los bonos en la eurozona se dispararon tras la declaración de Donald Trump de dar por terminado el acuerdo con Irán.
- El bono de Alemania a 10 años llegó al 3.076%, mientras que el rendimiento de Francia tocó máximos no vistos desde 2009.
- El repunte del crudo Brent despierta el temor en los mercados de que el Banco Central Europeo acelere una nueva subida de tasas este mes.
Los rendimientos de los bonos soberanos de la eurozona registraron un fuerte repunte este miércoles, alcanzando sus niveles más altos en un mes. La sacudida en los mercados de deuda se desató luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declarara el fin del memorando de entendimiento que sostenía el frágil alto al fuego con Irán. Su anuncio disparó de inmediato el precio del petróleo y reavivó la preocupación de los inversores ante la posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) tenga que endurecer su política monetaria antes de lo previsto para contener las presiones inflacionarias en la región.


Trump rompe la tregua en la cumbre de la OTAN
Durante su intervención en la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía, Donald Trump calificó el memorando de entendimiento firmado en junio con Irán como "una pérdida de tiempo" y aseguró que el pacto estaba acabado. La respuesta de los mercados energéticos fue inmediata: el crudo Brent, la referencia internacional, se disparó aproximadamente un 5%.
Este repunte del crudo desarmó el alivio temporal que había vivido la economía global. El acuerdo alcanzado en junio, que contemplaba el cese inmediato de las hostilidades y la reapertura del Estrecho de Ormuz para el tránsito marítimo, había logrado enfriar los precios del crudo, que pasaron de máximos cercanos a los 90 dólares por barril a situarse por debajo de los 73 dólares a principios de julio. La ruptura de este marco diplomático devuelve la volatilidad al sector energético y mete presión directa a la renta fija europea.
El bono de Alemania sube y Francia toca máximos de 2009
La venta masiva de deuda soberana arrastró a los principales indicadores de la eurozona. El rendimiento del bono alemán a 10 años (Bund), que funciona como la principal referencia para los 21 países de la unión monetaria, escaló hasta el 3.076% este miércoles, superando el mínimo de la sesión que se ubicaba en el 2.991%, de acuerdo con los registros de mercado recopilados por The Wall Street Journal.
La presión fue todavía más notable en territorio francés. El rendimiento del bono de Francia a 10 años (OAT) avanzó 12 puntos básicos respecto a la jornada anterior, alcanzando el 3.90%. Esta cifra representa su nivel más alto desde 2009, igualando el umbral que ya se había tocado brevemente en mayo debido a las dudas sobre el déficit fiscal del país, pero que ahora regresa impulsado por el temor inflacionario que inyecta la crisis energética, según datos de Il Sole 24 Ore y Trading Economics.
El dilema del Banco Central Europeo ante la cita del 23 de julio
El brusco movimiento en los rendimientos de la deuda refleja una rápida reevaluación de los próximos pasos del BCE. El pasado 11 de junio, la institución dirigida por Christine Lagarde elevó su tasa de depósito del 2.00% al 2.25%, marcando su primer incremento de tasas de interés desde 2023, una medida tomada precisamente para mitigar el impacto del conflicto con Irán en los costos de la energía.
Posteriormente, los miembros del Consejo de Gobierno del BCE habían enviado señales de calma. El descenso acelerado de los precios del crudo durante las últimas semanas había restado urgencia a nuevas subidas de tasas. Sin embargo, el revés diplomático provocado por Trump cambia las reglas del juego.
Antes de las declaraciones de este miércoles, los mercados financieros solo descontaban una probabilidad de una entre tres para una nueva subida de tasas en la reunión del próximo 23 de julio, aplazando la expectativa de un incremento total hasta octubre. Con el regreso del choque geopolítico, los analistas prevén que los inversores adelanten sus previsiones.
La próxima cita del banco central será determinante. Fuentes internas del BCE revelaron recientemente a Reuters que se requeriría un nuevo repunte en el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril para forzar un incremento de tasas en la reunión de julio. Aunque el crudo Brent todavía se cotiza por debajo de esa marca, la velocidad con la que ha reaccionado ante el colapso del alto al fuego sugiere que ese límite de resistencia podría alcanzarse mucho más rápido de lo que los encargados de la política monetaria europea esperaban.