TL;DR:
- La FCC sumó los robots móviles avanzados y los inversores de potencia conectados a su Covered List el martes 28 de julio de 2026, y la medida entró en vigor al publicarse.
- Alcanza a cualquier fabricante extranjero, pero solo a los modelos que aún no tienen autorización: los ya aprobados se pueden seguir importando y vendiendo.
- Unitree, con poco menos de la quinta parte del mercado global de humanoides según Counterpoint Research, es la empresa más expuesta.
La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) bloqueó este martes 28 de julio de 2026 la entrada al mercado estadounidense de los modelos nuevos de robots móviles avanzados e inversores de potencia conectados fabricados fuera del país. El organismo los sumó a su Covered List, el listado de equipos que Washington considera un riesgo inaceptable para su seguridad nacional. Con esa etiqueta, ningún modelo nuevo puede obtener la autorización que la FCC exige antes de importar, comercializar o vender un aparato electrónico en territorio estadounidense. La determinación abarca a todos los fabricantes extranjeros, aunque el golpe recae sobre China: ahí se concentra la fabricación mundial de inversores y de ahí salen tres de las empresas que dominan el joven mercado de humanoides.
Un veto que aplica a todos los fabricantes extranjeros
La FCC agrupó a las máquinas bajo la etiqueta de "dispositivos robóticos avanzados", que cubre tanto humanoides como cuadrúpedos, esos perros robot que se popularizaron en laboratorios y almacenes. La otra mitad de la medida es menos vistosa y pesa igual o más. Un inversor de potencia es el equipo que convierte la corriente continua de los paneles solares y las baterías en la corriente alterna que usan la red eléctrica y el equipamiento de los centros de datos.
Lo que cambia, en concreto:
- La prohibición alcanza solo a los modelos que todavía no tienen autorización. Los aparatos ya aprobados se pueden seguir importando, vendiendo y usando en Estados Unidos.
- El gobierno federal estadounidense queda fuera de la restricción y puede seguir comprando y operando estos equipos.
- Un fabricante puede pedir una "Conditional Approval" y quedar exento si el gobierno concluye que su producto no representa un riesgo inaceptable. En robots avanzados esa evaluación queda en manos del Departamento de Defensa; en inversores la puede hacer Defensa o el Departamento de Seguridad Nacional.
- Las determinaciones salieron de un organismo interagencial convocado por la Casa Blanca. La FCC no dijo cuál es ni qué agencias lo integran, según reportó Nextgov.
Reuters adelantó, con cuatro fuentes distintas, que la comisión piensa eximir después a buena parte de los proveedores no chinos, tal como hizo con los vetos previos a drones y routers extranjeros. El presidente de la FCC, Brendan Carr, dijo en el comunicado que la agencia seguirá haciendo su parte para asegurar las cadenas de suministro críticas del país.
La agencia explicó su decisión por la conectividad que estos aparatos llevan de fábrica. Sobre los robots, la determinación dice que:
"Recopilan datos que actores maliciosos podrían aprovechar para vigilar a los estadounidenses"
Esa misma conexión, agregó la FCC, permitiría reforzar las capacidades de servicios de inteligencia extranjeros o tomar el control remoto de las máquinas.
Unitree, el nombre propio detrás del veto a los robots
El fabricante más expuesto tiene nombre y apellido. Unitree es líder mundial en humanoides con poco menos de la quinta parte del mercado global, de acuerdo con Counterpoint Research, y hace poco entró a la lista del Pentágono de compañías presuntamente respaldadas por el ejército chino, un trámite que en Washington suele anteceder a medidas más duras. La empresa acababa de cerrar una alianza con Nvidia para meter el chip Blackwell en el "cerebro" de uno de sus robots; Nvidia sostiene que los datos de esas máquinas se quedan en Estados Unidos y que los mayores clientes de Unitree son universidades y centros de investigación estadounidenses.
El expediente que alimenta las sospechas ya existía. En 2025, dos investigadores encontraron una aparente puerta trasera preinstalada en el Go1, el perro robot más popular de Unitree, que permitía a cualquiera vigilar a los clientes de la marca en todo el mundo, según reportó Axios. Unitree no respondió a las solicitudes de comentario de Reuters. Tampoco lo hicieron Sungrow ni Huawei, ni la embajada china en Washington.
El tamaño del tablero explica la prisa. El número de robots nuevos desplegados cada año se ha más que duplicado en una década y ya supera las 500,000 unidades en el mundo, mientras China acumula más de 2 millones de robots industriales en sus fábricas, cinco veces más que Estados Unidos. El republicano John Moolenaar, que preside el Comité Selecto sobre China de la Cámara y ya había impulsado legislación para someter los robots chinos a revisión, celebró la decisión y dijo que fortalece a la industria robótica estadounidense.

Los inversores llegan a la lista con Bruselas ya adelantada
Aquí Washington no abrió camino: lo siguió. La Comisión Europea decidió en mayo de 2026 eliminar de forma gradual los inversores chinos en los proyectos energéticos financiados con fondos comunitarios, incluidos los del Banco Europeo de Inversiones, después de identificar riesgos económicos y de ciberseguridad serios según un funcionario europeo que habló con la prensa sin ser identificado. Los proyectos avanzados tienen hasta el 1 de noviembre de 2026 bajo el marco anterior y el endurecimiento completo llega en abril de 2027. Bruselas lo presentó como seguridad económica y no como política industrial, de modo que los fabricantes de Japón y Corea del Sur siguen siendo elegibles.
Las cifras europeas ayudan a dimensionar la dependencia. La Comisión calcula que los fabricantes chinos controlan cerca del 80% del mercado mundial de inversores, y que sustituirlos encarecería menos del 2% el costo total de un proyecto solar, porque el inversor representa alrededor del 5% de la inversión. La Cámara de Comercio de China ante la UE rechazó el argumento y pidió neutralidad tecnológica.

Detrás del argumento estadounidense hay un fantasma concreto: Volt Typhoon, la campaña de intrusión vinculada al gobierno chino revelada en 2023, en la que los atacantes tomaron control de routers privados para esconder ataques posteriores contra infraestructura crítica. El temor que expone la determinación es que un inversor conectado permita apagar equipos a distancia, extraer datos o servir de puerta de entrada, y no es un escenario de laboratorio: hace apenas unos días Estados Unidos alertó que hackers ligados a Irán manipularon alarmas de plantas de agua y energía. El Departamento de Defensa, por lo demás, ya tenía prohibido comprar celdas, módulos e inversores solares fabricados por entidades extranjeras de riesgo.
Qué cambia para México, España y América Latina
Nada de esto prohíbe un inversor chino en Guadalajara, Sevilla o Bogotá. La regla de la FCC gobierna la importación y venta dentro de Estados Unidos, y ahí termina su jurisdicción. El efecto para los lectores hispanohablantes es indirecto y llega por dos vías.
La primera es de oferta. Huawei y Sungrow encabezan el ranking 2026 de fabricantes de inversores de Wood Mackenzie, un análisis de 23 compañías de siete países que concentran cerca del 90% de los envíos globales de 2025. Son las mismas marcas que sostienen buena parte del mercado solar hispanohablante: la división Digital Power de Huawei lleva instalados 2 GW en proyectos solares y 175 MWh de almacenamiento en México, sobre todo en el segmento comercial e industrial, según Expansión. Con dos de los mercados ricos del planeta cerrándoles la puerta a la vez, y con el precio como la herramienta que usaron para entrar en Occidente, la presión comercial se traslada a los mercados que siguen abiertos.
La segunda es de trámite. La determinación no dice "China", dice "producidos en el extranjero". Cualquier fabricante de robots o inversores instalado en México, España o el resto de América Latina que quiera vender un modelo nuevo en Estados Unidos entra al mismo embudo y necesita la aprobación condicional del Pentágono o de Seguridad Nacional antes de pasar. Para una región que vende su cercanía manufacturera con el mercado estadounidense, ese es el detalle que hay que leer con calma.
El precedente inmediato no invita al optimismo administrativo. IEEE Spectrum reportó en abril que los fabricantes estadounidenses de robots siguen dependiendo de componentes chinos, y que el veto a los drones se aplicó de golpe, sin rampa de sustitución, y dejó a la industria a media escalera. El periodista Karl Bode, de Techdirt, es más duro: sostiene que la prohibición de drones derivó en un juego de aparecidos, con empresas que cambiaron etiquetas para colarse, y que la administración nunca presentó evidencia pública de las amenazas que alega.
Preguntas rápidas sobre el veto de la FCC
¿Se pueden seguir vendiendo los robots e inversores chinos que ya están en Estados Unidos?
Sí. La determinación de la FCC del 28 de julio de 2026 solo bloquea la autorización de modelos nuevos. Los equipos que ya pasaron el proceso se pueden seguir importando, comercializando y usando, aunque la agencia conserva la facultad de revocar esas autorizaciones si decide hacerlo más adelante.
¿La prohibición aplica solo a China?
En el texto no. La FCC vetó los robots avanzados y los inversores conectados producidos en cualquier país extranjero. Reuters reportó que la comisión piensa eximir después a muchos proveedores no chinos mediante aprobaciones condicionales, como ya ocurrió con drones y routers, de modo que el peso real cae sobre los fabricantes chinos.
¿Afecta a quien tiene paneles solares en México o España?
No de forma directa: la regla estadounidense solo rige importaciones y ventas dentro de Estados Unidos. En Europa sí hay una medida propia, porque la Comisión Europea excluyó los inversores chinos de los proyectos financiados con fondos comunitarios, con endurecimiento total a partir de abril de 2027.
La Covered List de la FCC ya no se parece a lo que era en marzo de 2021, cuando arrancó con Huawei y ZTE y hablaba de antenas y equipos de telecomunicaciones. En cinco años pasó de ahí a los drones, los routers, los perros robot y los aparatos que sostienen la red eléctrica. El criterio que une a esa lista tan dispareja es siempre el mismo: si el aparato lleva radio y se conecta, entra al escrutinio de la agencia.