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EE. UU. e Irán negocian en Suiza entre las amenazas de Trump y el desaire iraní a la foto conjunta

EE. UU. e Irán abren su negociación en Suiza: Teherán rechaza la foto, Trump amenaza y Vance ve avances.

por Ana Ambriz
EE. UU. e Irán negocian en Suiza entre las amenazas de Trump y el desaire iraní a la foto conjunta

TL;DR:

  • EE. UU. e Irán celebraron este domingo 21 de junio la primera ronda de su negociación en el complejo suizo de Bürgenstock, con Catar y Pakistán como mediadores, para aplicar el memorando de entendimiento de Islamabad.
  • Con la reunión en marcha, Donald Trump amenazó en Truth Social con volver a atacar a Irán por sus "PROXIES" en el Líbano y advirtió en Fox News que, si Teherán cierra el estrecho de Ormuz, "ni siquiera lograrán regresar".
  • Pese al roce, el vicepresidente JD Vance habló de "grandes avances"; fuentes iraníes citadas por Reuters dijeron que las conversaciones quedaron "pausadas, pero no terminadas".

Estados Unidos e Irán arrancaron este domingo 21 de junio la primera ronda de negociaciones técnicas en el complejo de Bürgenstock, junto al lago de Lucerna (Suiza), con Catar y Pakistán como mediadores. El objetivo: convertir en un acuerdo de paz definitivo el memorando de entendimiento de Islamabad, el pacto de 14 puntos firmado la semana pasada por Donald Trump y el presidente iraní Masud Pezeshkián. La jornada quedó marcada por dos gestos opuestos. La delegación iraní rechazó posar para una foto conjunta con los funcionarios estadounidenses y, con la reunión ya iniciada, Trump publicó nuevas amenazas militares contra Teherán. Aun así, el vicepresidente JD Vance habló de "grandes avances". Horas después, fuentes iraníes matizaron que el diálogo estaba "pausado, pero no terminado".

La foto que Teherán no quiso y la amenaza de Trump en plena cita

Los organizadores habían previsto un apretón de manos y una imagen conjunta antes de sentarse a la mesa. La delegación iraní —encabezada por el presidente del Parlamento y negociador jefe, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el canciller Abbas Araghchi— se negó a participar, según la agencia iraní Tasnim citada por Bloomberg. Del lado estadounidense estuvieron Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump. Como mediadores acudieron el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, junto al jefe del Ejército, el mariscal Asim Munir, y el primer ministro catarí, el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani.

El momento más tenso no se vivió en la sala, sino en la cuenta de Trump. Con las reuniones ya en marcha, el presidente escribió en Truth Social que volvería a golpear a Irán si Teherán no frena de inmediato a sus aliados en el Líbano:

"Irán debe detener de inmediato a sus PROXIES bien pagados en el Líbano para que dejen de causar problemas."

Poco después fue más lejos. En una entrevista con Fox News, Trump aseguró haber advertido directamente a los líderes iraníes que, si cierran el estrecho de Ormuz, "ni siquiera lograrán regresar" a Irán, según relató Bloomberg, que recogió un improperio incluido en la frase.

"Grandes avances" frente a "pausadas, pero no terminadas"

A pesar de la fricción inicial, la reunión siguió adelante. Catar, en su papel de mediador, anunció el inicio de la "Cumbre del Lago de Lucerna" y la primera sesión del Comité de Alto Nivel con representantes de EE. UU., Irán, Catar y Pakistán. La ronda estaba planteada para durar un solo día: por la mañana, Irán se reunió con los mediadores; por la tarde, con la delegación estadounidense.

Vance ofreció el balance más optimista. Ante la prensa describió la cita como el arranque de un proceso que no iba a resolver todas las diferencias de golpe:

"Lo que hoy representa es el comienzo de una negociación técnica que no va a resolver cada desacuerdo."

El tono cambió horas más tarde. Fuentes iraníes citadas por Reuters rebajaron las expectativas: las conversaciones se habían "pausado", pero "todavía no han terminado". Al Jazeera, por su parte, informó al cierre de la jornada que la primera ronda había concluido. Hasta el momento no hubo acuerdo anunciado ni ruptura formal: un primer asalto tenso, no un portazo.

El Líbano es el verdadero nudo de la negociación

Para Teherán, nada se mueve mientras siga la guerra en el Líbano. El portavoz de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, dijo a la agencia IRNA que la permanencia de tropas israelíes en el sur libanés viola el memorando, que exige el fin de las operaciones "en todos los frentes". Irán sostiene, además, que Washington es el responsable de garantizar que Israel cumpla.

Ahí está el choque: Israel no se considera parte del pacto entre EE. UU. e Irán. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, lo dejó claro este domingo:

"No ha habido, ni hay, ninguna restricción para que los soldados de las FDI en el Líbano actúen para eliminar amenazas."

Un alto el fuego entre Israel y Hezbolá entró en vigor el viernes, pero los ataques no pararon. Los bombardeos israelíes del fin de semana dejaron decenas de muertos; solo el viernes, las autoridades libanesas reportaron 47 fallecidos y 97 heridos, en una de las jornadas más letales desde la tregua. Este domingo, un soldado israelí murió y otros 13 resultaron heridos por cohetes y un dron en el sur del Líbano. La próxima ronda de conversaciones directas entre Israel y Líbano —la quinta— está prevista en Washington para la semana entrante.

Ormuz y el petróleo: por qué esto se siente más allá de Oriente Medio

El frente que más se nota fuera de la región es el energético. El sábado, la Guardia Revolucionaria iraní anunció el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una quinta parte del petróleo y el gas del mundo, acusando a Israel de romper la tregua. En la práctica, el crudo siguió fluyendo: el Mando Central de EE. UU. contabilizó 55 buques mercantes y más de 17 millones de barriles cruzando el sábado, y tres superpetroleros vinculados a la India reaparecieron el domingo en el golfo de Omán. Durante la guerra, el precio del barril llegó a superar los 100 dólares.

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Photo by Scott Tobin / Unsplash

El estrecho es uno de los puntos calientes del acuerdo. Irán se comprometió a garantizar el paso seguro y gratuito de los buques, pero solo durante 60 días; pasado ese plazo, Ghalibaf adelantó que Teherán reclamará un peaje en nombre de su "soberanía". Trump respondió con su propia advertencia: no habrá cobros en Ormuz salvo que los imponga Estados Unidos. Y el secretario de Energía, Chris Wright, zanjó que EE. UU. sigue escoltando barcos y puede cruzar el estrecho "con o sin" Irán.

La cuenta de 60 días que sostiene (o no) la paz

El memorando abrió una ventana de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo, prorrogable. Desde la firma, Washington suspendió sus sanciones a la venta de petróleo iraní y levantó el bloqueo naval a los puertos del país. Si se cierra el pacto final, retiraría todas las sanciones y facilitaría, junto a socios regionales, un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de Irán, sin aportar dinero estadounidense. Teherán, a cambio, se comprometió a diluir su uranio enriquecido en futuras conversaciones.

La guerra estalló el 28 de febrero y este domingo entró en su día 114. La primera ronda en Suiza confirmó que el alto el fuego se sostiene, pero también lo frágil que es: basta una foto rechazada, un mensaje en una red social o un nuevo bombardeo en el Líbano para que todo el proceso vuelva a tambalearse. El reloj de los 60 días ya corre, y de él dependen tanto la paz en Oriente Medio como la calma del mercado petrolero del que vive medio mundo.

Fuentes: 1, 2, 3

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