Una ciudad de un millón de personas en la Luna agotaría mil millones de toneladas de agua en unos 100 años, aun reciclando el 98% como hoy lo hace la Estación Espacial Internacional (EEI). Así lo calcularon los astrofísicos Martin Elvis y Jonathan McDowell, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, en un informe breve que la revista Frontiers in Space Technologies publicó el 14 de septiembre de 2026. Ese siglo es el mejor caso, porque los autores llaman generoso a ese volumen de partida. Elvis escribe, además, que las mejores estimaciones actuales del agua lunar son unas 30 veces menores y que el plazo se acorta en la misma proporción. Con esa cifra, el siglo queda en poco más de tres años.
El trabajo, revisado por pares, compara lo que necesitaría una ciudad con lo que ofrece la región polar y concluye que la energía no es el freno. Con el consumo residencial más alto de Estados Unidos, un millón de personas requeriría 800 megavatios, y unos 2.1 gigavatios al sumar la industria. Paneles solares montados en torres de un kilómetro sobre los bordes de los cráteres polares, casi siempre iluminados, podrían entregar en promedio unos 3 gigavatios el 90% del tiempo, según un análisis de 2023 del que Elvis es coautor. Para varios millones de habitantes haría falta energía nuclear de fisión. El agua, en cambio, parece limitar la población lunar de largo plazo a unos cientos de miles de personas, según los autores.
Los planes de Musk y Bezos chocan con el techo del agua
En febrero de 2026, Elon Musk escribió en X que SpaceX ya había cambiado su foco a construir una ciudad lunar capaz de crecer por sí sola, algo que podría lograr en menos de 10 años frente a los más de 20 que tomaría Marte, según recogió ABC News. El estudio cita esa aspiración junto con la de Jeff Bezos, que ha propuesto mudar la industria pesada a la Luna, y supone que, para pesar en la economía humana, ambos imaginan al menos el 1% de la población mundial: unos 80 millones de personas.
McDowell, que cree que tarde o temprano habrá asentamientos lunares, dijo a ABC News que el objetivo del trabajo era «echar agua fría, literalmente, a parte de ese exceso de optimismo».
Mil millones de toneladas ya es un supuesto generoso
El hielo está en las regiones de sombra permanente cercanas a los polos, fondos de cráteres que no reciben luz solar directa desde hace unos 4,000 millones de años. Las que nunca superan los 110 kelvin, unos -163 °C, funcionan como trampas frías donde el hielo pierde como máximo un milímetro cada mil millones de años. Mil millones de toneladas equivalen a un kilómetro cúbico, suficiente para llenar el área del Central Park de Nueva York hasta 120 metros de altura.
Las estimaciones que reúne el estudio no llegan a esa cifra. El primer reporte sólido, hecho con radar en 2013, sugirió varios cientos de millones de toneladas alrededor del polo sur. Un metaanálisis de 2022 sobre 65 grandes regiones en sombra calculó del orden de 34 millones de toneladas de agua en los ocho cráteres con más volátiles. Y un trabajo de 2026 con la cámara ShadowCam confirmó hielo en apenas 3.5% de las trampas frías, aunque en esas zonas podría llegar a 30% del peso de la mezcla con el regolito.
Los autores admiten que los 34 millones podrían quedarse cortos por un factor de tres, pero consideran exagerado suponer diez veces más. Tampoco se podrá extraer todo: en los yacimientos de petróleo se recupera entre 33% y 50%, recuerdan, y la fracción lunar solo se conocerá con datos tomados en el terreno. Aun así, el estudio adopta los mil millones como base y aclara que todos sus resultados se pueden escalar desde ahí.
Sin reciclar, un millón de personas vaciaría ese hielo en dos años
El modelo asigna a cada habitante 500 toneladas de agua al año. De ellas, 125 son para beber y asearse, el consumo típico en Estados Unidos, y unas 2 sirven para fabricar el oxígeno que se respira separando moléculas de agua. El resto corresponde a la comida. El Banco Mundial estima de 2 a 5 toneladas diarias para alimentar a una persona, y los autores suponen que mejores cultivos bajarían esa cifra a la mitad del mínimo. Aun con ese recorte, los cultivos triplican el consumo doméstico y se llevan unas tres cuartas partes del total.
A ese ritmo, un millón de personas agotaría los mil millones de toneladas en unos dos años sin reciclaje, un plazo que Elvis calificó ante ABC News de «ridículamente corto»:
Ni siquiera se podría construir la ciudad en ese tiempo
La EEI reciclaba 94% de su agua hasta 2023, cuando la NASA añadió un procesador de salmuera al sistema que trata la orina, llevó la cifra a 98% y recortó las pérdidas a la tercera parte. Con ese 2% perdido, la ciudad de un millón duraría unos 100 años. «Sigue sin ser mucho, dada la inversión para construirla», dijo Elvis. Una ciudad real, además, tendría lavandería y duchas, que la estación no tiene, y sanitarios que funcionen con un sexto de la gravedad terrestre; según el estudio, esas instalaciones podrían empeorar la eficiencia del reciclaje.
Con el mismo 98%, una ciudad de 100,000 habitantes tardaría 1,000 años en agotar ese volumen, un plazo que a los autores les parece suficiente para llamarla sostenible. Una aldea de unas 1,000 personas, del tamaño de la población que pasa el invierno en la Antártida, podría usar el agua con relativa tranquilidad; con 100,000 habría que empezar a cuidarla.
Estirar el siglo con mejor reciclaje exige un salto grande. Para que la ciudad de un millón llegue a 1,000 años con los mil millones de toneladas, las pérdidas tendrían que caer a la décima parte, con un reciclaje superior a 99.75%, una meta difícil de alcanzar y de mantener incluso para una población disciplinada y motivada, según el estudio.
La siguiente tabla reúne los plazos que el estudio calcula para la ciudad de un millón y los escala, en la proporción que indican los autores, a la estimación de 34 millones de toneladas.
| Reciclaje del agua | Con mil millones de toneladas, base del estudio | Con 34 millones de toneladas, estimación citada |
|---|---|---|
| 0% | 2 años | Unos 25 días |
| 98%, nivel de la EEI desde 2023 | 100 años | Unos 3.4 años |
| 99% | 200 años | Unos 6.8 años |
| 99.9% | 2,000 años | Unos 68 años |
Incluso con 99.9%, por encima de esa meta, la ciudad tendría agua para unos 68 años si el hielo disponible fuera el de la estimación de 34 millones.
El mismo volumen rinde mucho más como combustible. Una segunda etapa de Starship consume 1,200 toneladas de propelente que no se recuperan, y mil millones de toneladas de agua alcanzarían para casi un millón de ellas, unas tres por día durante 1,000 años. Para ese uso, el estudio sí considera abundante el hielo, y aclara que la cuenta apenas cambia aunque Starship queme metano, que podría fabricarse con el hidrógeno del agua y carbono.
Importar agua exigiría 27 alunizajes al día
Traer agua de otros cuerpos, probablemente de asteroides, choca con la escala. Con el reciclaje de la EEI, la ciudad de un millón necesitaría desembarcar 10 millones de toneladas al año, unos 27 módulos diarios con 1,000 toneladas cada uno, unas 10 veces lo que puede llevar el módulo de alunizaje Starship HLS. La oferta de asteroides fáciles de alcanzar, advierten los autores, podría ser un factor limitante.
La comida ofrece otra vía. La agricultura vertical y una dieta con poca o ninguna carne podrían recortar mucho el consumo, de acuerdo con los autores, que citan una granja vertical que produce fresas con 97% menos agua que el cultivo tradicional; el efecto sería grande si el método sirviera para otros cultivos. También recuerdan que la carne de res requiere al menos seis veces más agua por kilo que la soya.

Queda encontrar más hielo. Los detectores de neutrones en órbita sondean solo de 1 a 2 metros de profundidad, y el radar llega a 10 o 20 metros, con más sensibilidad a bloques de hielo que a hielo repartido entre la roca. El regolito suelto de la superficie suele tener decenas de metros, y Elvis escribe que podría guardar agua en las trampas frías. Si apareciera el doble de agua, la vida de un asentamiento se duplicaría, y los autores reconocen que las estimaciones pueden corregirse en cualquier dirección. Una perforación en el sitio, añaden, sería definitiva para cada punto muestreado.
En el polo sur, la NASA prevé que su róver VIPER, que buscará hielo, llegue a finales de 2027 con un taladro de un metro, como contamos al repasar el calendario de la base lunar de la agencia.

Hasta que lleguen esos datos, el hielo polar queda como un recurso escaso que los autores piden planear y regular en lugar de repartirlo por orden de llegada. Elvis lo planteó ante ABC News como un asunto entre China y Estados Unidos, o entre los socios de Artemis y los de la estación de investigación lunar: sin cooperación, advirtió, «lo único que tenemos es un sálvese quien pueda».