TL;DR:
- Canal Once, la televisora pública del IPN, pidió la restitución pacífica de sus instalaciones, tomadas por estudiantes de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas.
- La emisora sostiene más del 90% de su señal desde sedes alternas, pero advierte que cada día de ocupación amenaza sus equipos y su videoteca de 67 años.
- En la mesa del 17 de julio los paristas pospusieron devolver la infraestructura hasta cerrar las negociaciones; gobiernos como el de Tlaxcala pidieron proteger el acervo.
Canal Once, la televisora pública del Instituto Politécnico Nacional (IPN), pidió que le devuelvan sus instalaciones y advirtió que cada día de ocupación acerca a su videoteca a un daño sin vuelta atrás. En un comunicado del 18 de julio, la emisora explicó que la toma, sostenida por estudiantes de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), ya cumplió dos meses y pone en riesgo su infraestructura eléctrica, informática y de telecomunicaciones, además de un acervo audiovisual de 67 años. El aviso llegó después de que, en la mesa de trabajo del 17 de julio, los paristas decidieron posponer la entrega de la infraestructura hasta que concluyan las negociaciones con las autoridades del Politécnico. La televisora asegura que mantiene al aire más del 90% de su transmisión desde sedes alternas y con apoyo de otros medios públicos, aunque reconoce que no ha recuperado su operación completa.
El punto que más preocupa a la emisora no es la señal, sino lo que guarda dentro. Canal Once alertó sobre una "pérdida potencial e irreversible" del material resguardado en su videoteca si la falta de acceso pleno se prolonga.
https://www.instagram.com/p/Da8EULbEafG/
Por qué está tomado Canal Once y qué piden los estudiantes
La ocupación no salió de la nada. Forma parte de un conflicto más amplio entre el movimiento de la ENCB y las autoridades del IPN, que estalló en la primavera. Canal Once recordó que transmitió íntegros por su señal nacional los comunicados de los paristas el 16 de abril y el 22 de mayo, para que expusieran directamente sus posiciones ante la audiencia.
Entre las demandas del movimiento, planteadas en su pliego petitorio, están:
- La destitución del director general del IPN, Arturo Reyes Sandoval.
- La desaparición del patronato del Instituto.
- Mayor presupuesto para escuelas y laboratorios.
- Castigo a los presuntos responsables de agresiones contra estudiantes.
- La firma de un acta de no represalias por participar en las protestas y en la toma.
La postura de la televisora es que casi ninguna de esas exigencias está en su cancha: dependen de otras instancias del Politécnico y de la Secretaría de Educación Pública, no de la emisora. Por eso insiste en que la devolución del inmueble puede negociarse aparte, mientras el resto del pliego sigue su curso en las mesas. Del lado estudiantil, la lógica es la contraria: no sueltan el canal hasta tener garantías por escrito, empezando por el acta de no represalias.
Qué es la Videoteca y por qué su pérdida sería irreversible
Aquí está el corazón de la alarma. La Videoteca de Canal Once reúne miles de materiales audiovisuales acumulados desde que la emisora salió al aire, en 1959. Es, según la propia televisora, la colección audiovisual pública más importante del país y una de las más antiguas: seis décadas de programas, documentales, registros educativos y culturales que funcionan como memoria en movimiento de México.

La palabra que la emisora repite es la que conviene subrayar: irreversible. Un master dañado por una falla eléctrica, humedad o un mal manejo no se "vuelve a bajar" de ningún lado. Por eso el argumento legal de Canal Once no es menor: sostiene que tiene la obligación de salvaguardar tanto sus bienes materiales como ese patrimonio documental, y deja en manos de las autoridades competentes fincar responsabilidades si llegara a haber una afectación. Conviene decir lo que sí y lo que no está confirmado: hasta ahora la emisora habla de riesgo, no de daño consumado. Nadie ha reportado que la videoteca esté ya perdida.
Gobiernos estatales y medios públicos cierran filas
El conflicto dejó de ser un asunto de campus. El Gobierno de Tlaxcala publicó un posicionamiento en el que se solidarizó con Canal Once, reconoció a su equipo por mantener la programación al aire pese a las condiciones y llamó a privilegiar el diálogo para una restitución pacífica que proteja la videoteca, a la que describió como patrimonio de todos los mexicanos. La emisora también recordó que la advertencia sobre el acervo ya había salido antes en un pronunciamiento conjunto de varios medios públicos.
Esa suma de voces cambia el tamaño del problema. Lo que empezó como un pliego petitorio contra la dirección del IPN terminó tocando una fibra distinta: la de un archivo nacional que, si se daña, no tiene reposición. Mientras las autoridades del Politécnico y el movimiento acuerdan seguir en la mesa, el reloj de la videoteca sigue corriendo y el desenlace depende de que ambas partes muevan primero la confianza.