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Biología

Un estudio calcula al menos 61,000 especies de insectos en California

Una biblioteca genética reúne 42,305 grupos de insectos y apunta a una diversidad mayor. El cálculo sigue siendo provisional y depende de cómo y dónde se tomaron las muestras.

por Patricia Rodriguez
Ceanothus Silk Moth (Hyalophora euryalus)
Imagen de archivo (2024) · Foto: Madeleine Claire, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons

California podría albergar al menos unas 61,000 especies de insectos, según un inventario que analizó más de un millón de ejemplares mediante códigos de barras de ADN. El equipo encontró 42,305 grupos genéticos distintos en los registros utilizables y calculó que el muestreo representa entre 65% y 69% de la diversidad estimada. La diferencia ayuda a entender cuánto falta por documentar y dónde buscarlo.

La investigación, publicada el 4 de noviembre en la revista científica Ecography, reúne el trabajo de museos, universidades y otras instituciones bajo la California Insect Barcoding Initiative. Sus autores quieren construir una biblioteca pública que permita identificar insectos y estudiar cómo se distribuyen por el estado.

Qué significan las 61,000 especies

El dato procede de una estimación estadística, no de un catálogo de 61,000 especies ya identificadas una por una. Los investigadores compararon fragmentos de ADN y los agruparon en unidades llamadas BIN, que utilizan como aproximación al número de especies. Algunos de esos grupos aún necesitan una identificación o descripción taxonómica formal.

Con registros disponibles hasta el 25 de junio de 2025, el equipo había intentado secuenciar 1,030,728 ejemplares. De ellos, 892,274 produjeron secuencias que cumplían los requisitos para asignar un BIN; juntos representaron 42,305 grupos. Una diferencia genética puede orientar la identificación, pero los propios autores advierten que estas unidades no equivalen perfectamente a especies reconocidas.

A partir de esos datos, uno de los métodos calculó un límite inferior de unas 60,945 especies, redondeado a 61,000 en el estudio. El porcentaje de 65% a 69% describe cuánto de la diversidad estimada estaría representado en el muestreo del proyecto. No significa que todas las especies incluidas ya tengan nombre científico ni que el resto haya desaparecido: son insectos que la muestra todavía no refleja.

Las cifras son provisionales. Los autores esperan que cambien conforme se cubran zonas y grupos poco estudiados y se revisen las identificaciones.

Trampas, colecciones y trabajo de campo

Las muestras proceden principalmente de 2022 a 2024. El equipo instaló trampas Malaise de seguimiento prolongado en 72 sitios y utilizó otros métodos de recolección en 454 lugares adicionales. Los sitios de seguimiento abarcaron 13 de las 14 ecorregiones de nivel III de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos presentes en California; los puntos de recolección adicional cubrieron todas esas ecorregiones.

Una trampa Malaise se parece a una tienda de malla: intercepta insectos en vuelo y los conduce hacia un recipiente que permite conservarlos. En el Parque Estatal Cuyamaca Rancho, integrantes del Museo de Historia Natural de San Diego describieron una salida en la que recogieron muestras tras una semana de captura. Después, el equipo del museo clasificó los ejemplares y preparó parte de ellos para su fotografía y secuenciación.

Presentar un método común de recolección de insectos: la trampa del malestar.
Imagen de archivo (2014) · Una trampa Malaise, un tipo de dispositivo utilizado para recolectar insectos voladores. · Foto: Martin Nielsen, M. Nielsen Photo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Las trampas requieren mantenimiento. Giar-Ann Kung, responsable de colecciones de entomología del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles y coautora del estudio, explicó en un comunicado del museo que la ayuda de voluntarios permitió sostener el muestreo semanal. La iniciativa también aprovechó ejemplares de colecciones de museos para ampliar la biblioteca genética.

El método influye en lo que aparece en el inventario. Las trampas Malaise aportaron 91.6% de los ejemplares secuenciados, pero otros procedimientos capturaron de forma exclusiva 13.8% de los grupos registrados. Como las trampas representan peor a ciertos insectos que no vuelan, los investigadores consideran que todavía hay diversidad fuera de su alcance.

Un mapa con implicaciones para la conservación

El estudio encontró comunidades de insectos muy diferentes entre las ecorregiones analizadas. Sus mapas preliminares señalan zonas de alta riqueza potencial en las montañas del sur de California y en la cuenca y cordilleras del Mojave.

Esa distribución debe leerse junto con el esfuerzo de muestreo. Las montañas del sur recibieron una atención relativamente alta, mientras que otras áreas, como el Valle Central, quedaron menos representadas. Los mapas combinan registros con información de vegetación y ecorregiones para estimar dónde podrían encontrarse los grupos; no son un conteo directo de cada lugar.

Los autores señalan que algunas herramientas de conservación de California se apoyan en datos de plantas y vertebrados. Si la distribución de los insectos sigue patrones distintos, esas referencias pueden dejar fuera zonas relevantes para ellos. La biblioteca pública ofrece una base para incorporar sus registros a futuros estudios, aunque ampliar la recolección e identificar formalmente los grupos siguen siendo tareas pendientes.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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