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BlackRock se queda con el 80% del campus de IA de Meta en El Paso: 14.000 millones de dólares

Fondos de BlackRock tendrán el 80% del campus de 1 GW en El Paso; Meta se queda con 20% y arrienda todo el sitio.

por Dilis Salazar
Steel framework cabinets housing servers networking devices and cables in contemporary equipped data center
Foto de Brett Sayles en Pexels

TL;DR:

  • Fondos administrados por BlackRock serán dueños del 80% de la sociedad que desarrollará y operará el campus de centros de datos de Meta en El Paso, Texas. Meta conserva el 20%.
  • Los costos totales de desarrollo rondan los 14.000 millones de dólares, el campus tendrá 1 GW de capacidad de cómputo y la primera capacidad entra en línea en 2028.
  • El sitio se abastecerá de El Paso Water, que en un año normal cubre cerca de la mitad de su suministro con el Hueco Bolson, el acuífero que la ciudad comparte con Ciudad Juárez.

Meta y BlackRock anunciaron este martes 28 de julio de 2026 una sociedad para desarrollar y ser dueños del campus de centros de datos que la compañía de Mark Zuckerberg levanta en El Paso, Texas. Los fondos administrados por BlackRock se quedan con el 80% del vehículo y Meta con el 20% restante, sobre costos totales de desarrollo cercanos a los 14.000 millones de dólares. El campus tendrá 1 gigavatio de capacidad de cómputo, empezará a entregar capacidad en 2028 y Meta será su único ocupante inicial, con el arrendamiento de todo el sitio a su nombre. El acuerdo dice algo más sobre el negocio de la IA: el dinero para construir la infraestructura sale cada vez menos de la caja de las tecnológicas y cada vez más de Wall Street.

El reparto no es simbólico. Al cierre financiero, Meta aportará el terreno y la obra en curso, valuados en unos 2.300 millones de dólares, mientras BlackRock pondrá alrededor de 4.900 millones en efectivo. Para cuadrar el 80/20, Meta recibirá una distribución única de cerca de 1.000 millones. Buena parte de lo que aporta BlackRock viene de un financiamiento de deuda por 12.500 millones de dólares.

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Los 14.000 millones de dólares son el costo total de desarrollo del campus, no una inyección nueva de Meta. La compañía aporta 2.300 millones en terreno y obra en curso, conserva el 20% de la sociedad y recibe una distribución de unos 1.000 millones al cierre.

BlackRock no entra solo: lo hace con Global Infrastructure Partners y HPS Investment Partners, sus brazos de infraestructura y crédito privado. Meta asegura que eligió al gestor tras un proceso competitivo y que seguirá encargándose de la construcción, la administración y el manejo de la propiedad. La transacción se cerraría en los próximos días.

"Construir la infraestructura para la superinteligencia es clave para asegurar que los beneficios de esta tecnología se distribuyan entre todos. Nuestra alianza con Larry y el equipo de BlackRock nos permite avanzar más rápido y a mayor escala, combinando nuestra experiencia en diseñar y operar centros de datos de clase mundial con uno de los mayores inversionistas de infraestructura del mundo", dijo Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Meta.

Meta se queda con el 20%, pero paga la renta de todo el campus

Aquí está la parte que rara vez llega a los titulares. Meta firmará contratos de arrendamiento con la propia sociedad para usar el campus completo, y ofrecerá garantías de valor residual que la dejan expuesta si el activo vale menos de lo esperado. Los términos, según el acuerdo:

  • Los fondos de BlackRock se quedan con el 80% de la sociedad y Meta con el 20%.
  • Meta aporta terreno y obra en curso por unos 2.300 millones de dólares; BlackRock, unos 4.900 millones en efectivo.
  • Un financiamiento de deuda de 12.500 millones cubre parte de la posición de BlackRock.
  • El arrendamiento arranca con cuatro años y cuatro opciones de extensión, hasta un horizonte de 20 años.
  • Las garantías de valor residual tienen un umbral agregado cercano a 13.000 millones de dólares, que disminuye con el tiempo y aplica durante los primeros 16 años del contrato.

Traducido: Meta inmoviliza mucho menos capital propio, conserva flexibilidad si sus necesidades de cómputo cambian y, a cambio, se compromete a cubrir un faltante si el campus se deprecia más de la cuenta.

Estructuras metálicas y grúas en la construcción de un centro de datos
Imagen ilustrativa. El campus de El Paso lleva más de seis meses en obra, según Forbes · Foto de Craftsman Concrete Floors en Pexels

El molde ya se había probado en Luisiana

Nada de esto es un experimento. En octubre de 2025 Meta hizo lo mismo con fondos de Blue Owl Capital para Hyperion, su campus de Richland Parish, en Luisiana: 80% para el inversionista, 20% para Meta y unos 27.000 millones de dólares en costos de desarrollo, financiados en buena medida con bonos de proyecto. El Paso es el segundo capítulo del mismo manual, con otro gestor y otra escala.

La diferencia es que ya sabemos cómo se ve ese manual desde el lado de la comunidad. Una investigación de The New York Times publicada un día antes reconstruyó cómo se negociaron en privado las exenciones fiscales y las condiciones eléctricas de Hyperion, y cómo los vecinos se enteraron del alcance real cuando las decisiones importantes ya estaban firmadas.

Meta y el acuerdo secreto de Hyperion
El acuerdo de Hyperion incluyó exenciones fiscales, energía y poca participación pública en Luisiana.

El agua del campus sale de un acuífero que El Paso comparte con Juárez

El Paso surte su agua de cuatro fuentes: el Hueco Bolson, el Mesilla Bolson, el Río Bravo y agua reclamada. Y el Hueco Bolson, según la propia utility, es el acuífero principal tanto de El Paso como de Ciudad Juárez, con cerca del 90% de su extracción destinada a uso municipal. En un año normal, la mitad del suministro de la ciudad texana sale de ahí.

John Balliew, presidente y CEO de El Paso Water, presentó los números ante el cabildo el 6 de julio. El máximo de agua que Meta tiene permitido usar es de 2,5 millones de galones diarios (unos 9,5 millones de litros), un tope que solo se alcanzaría si El Paso llegara a 117 grados Fahrenheit, temperatura que la ciudad jamás ha registrado. Su estimación de consumo real es de unos 480.000 galones al día (cerca de 1,8 millones de litros), comparable con un campo de golf, un hospital grande o una lavandería industrial. Balliew agregó un detalle incómodo: cuando el plan maestro se diseñó en 2006, nadie contemplaba centros de datos de esta escala.

Meta responde con ingeniería y compromisos. El sistema de enfriamiento es de circuito cerrado, recircula la misma agua y no consumirá nada durante la mayor parte del año. La empresa se fijó la meta de ser "agua positiva" en 2030, publicará su extracción anual una vez que el sitio opere y financia proyectos locales de restauración, incluida tecnología de riego agrícola y agua potable para colonias sin servicio.

No todos aplauden por igual. El concejal Josh Acevedo puso el dedo en el punto que ninguna cifra resuelve.

"Mi problema no es con El Paso Water, sino con Meta, porque tiene la capacidad de cambiar el tamaño y el alcance de su proyecto con casi ningún control por parte de la ciudad", escribió en un comunicado.

Acevedo también señaló que el convenio no aborda las plantas de gas que alimentarán al campus ni sus efectos en la calidad del aire y el ruido. El contexto estatal le da músculo a la queja: el Houston Advanced Research Center calculó que los centros de datos podrían consumir hasta el 2,7% del agua total de Texas para 2030, una cifra que la propia organización reconoce que podría quedarse corta, según reportó Capacity.

La factura de la IA se revisa el miércoles

El anuncio cayó un día antes de que Meta reporte resultados del segundo trimestre. No es casualidad. Tras el reporte del primer trimestre, cuando la compañía elevó su pronóstico de gasto de capital para 2026, la acción se desplomó cerca de 10% y borró unos 175.000 millones de dólares de capitalización de mercado en una sola jornada, de acuerdo con Forbes. La directora financiera Susan Li atribuyó el aumento al precio de los chips de memoria y a costos adicionales de infraestructura de IA.

Sacar 14.000 millones de dólares del balance propio y meterlos en una sociedad con BlackRock es, entre otras cosas, una respuesta directa a ese nerviosismo. Larry Fink, presidente y CEO de BlackRock, enmarcó la operación como demostración de lo que su firma puede ofrecer junto con GIP y HPS: capital de largo plazo para los proyectos más caros de sus clientes corporativos.

El campus ya tiene más de 2.300 trabajadores en obra, sostendrá más de 4.000 empleos de construcción en su punto máximo y dejará 300 empleos operativos cuando esté terminado. Meta entregó además 500.000 dólares en apoyo a escuelas públicas de El Paso, y la fundación de BlackRock financia con cerca de 30 millones un programa que busca formar a más de 12.000 electricistas en Texas en tres años.

Esa es la aritmética que le toca a El Paso: miles de empleos temporales, unos cientos permanentes y un vecino industrial que consumirá agua y electricidad durante décadas en una región donde el suministro se planea con veinte años de anticipación. Del otro lado de la línea, Ciudad Juárez bebe del mismo acuífero y no se sienta en el cabildo que aprueba las condiciones.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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