TL;DR:
- UNICEF estima que 20 millones de menores de 12 a 17 años, casi uno de cada cinco usuarios de internet en 21 países, sufrieron explotación o abuso sexual facilitados por la tecnología en un solo año.
- Cerca del 60% de los casos ocurrió en redes sociales y el 14% en juegos en línea; en el 57% el agresor era alguien que el menor ya conocía.
- Más del 40% de los casos no se le contó a nadie y menos del 1% llegó a la policía, a un trabajador social o a una línea de ayuda.
Unos 20 millones de niñas, niños y adolescentes de 12 a 17 años sufrieron al menos una forma de explotación o abuso sexual facilitados por la tecnología en un solo año en 21 países, casi uno de cada cinco de los que usan internet, según el informe Through Children's Eyes que UNICEF publicó este 3 de septiembre de 2026. El trabajo forma parte del proyecto Disrupting Harm, que la agencia ejecuta junto con ECPAT International e INTERPOL, y se apoya en encuestas nacionales a cerca de 21,000 menores conectados y en entrevistas a fondo con 100 jóvenes que vivieron abuso durante su infancia. Dos cifras ordenan el resto: cerca del 60% de los casos ocurrió en plataformas de redes sociales y menos del 1% llegó a una autoridad. México, Brasil, Colombia y República Dominicana entraron en la segunda ronda de la investigación.
El agresor ya estaba en la vida del menor en más de la mitad de los casos
En el 57% de los casos registrados en los 21 países, quien cometió el abuso era alguien que el niño o la niña ya conocía: otros menores, parejas sentimentales, amistades o familiares. El dato desarma la idea de que el peligro viene sobre todo de desconocidos. Al mismo tiempo, el 38% tuvo su primer contacto con el agresor en línea, y el informe apunta a las cuentas falsas y a las funciones de mensajería privada como vías que facilitan ese acercamiento.
La huella emocional aparece medida. Los menores que pasaron por este tipo de explotación reportaron cuatro veces más pensamientos o conductas suicidas, cuatro veces más autolesiones y niveles de ansiedad alrededor de 11 puntos porcentuales por encima de sus pares. UNICEF presenta esos números como asociaciones estadísticas, no como una causalidad demostrada.
Una joven de República Dominicana relató a los investigadores que quedó en shock cuando circularon imágenes privadas suyas, a los 14 años.
Seis de cada diez casos pasaron por redes sociales
Cerca del 60% de los casos ocurrió en plataformas como Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y WhatsApp, y otro 14% en juegos en línea. El informe sostiene que las características, las funciones y el diseño de esas plataformas se usaron para aprovechar la confianza de los menores.
La concentración cambia según el país. En Montenegro, más del 80% de los casos comunicados estaba ligado a redes sociales. En Colombia, más de la mitad.

Más del 40% de los casos no se le contó a nadie
Más del 40% de los episodios nunca se compartió con nadie y menos del 1% llegó a la policía, a un trabajador social o a una línea de ayuda. La razón más frecuente del silencio, a escala global, fue no saber adónde ir ni a quién contarlo. En Armenia la proporción es todavía mayor: más de la mitad de los casos no se le contó a nadie.
"Muchos niños y niñas sufren en silencio, sin saber adónde acudir", dijo Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF.
México ya tenía su propia cifra: uno de cada ocho adolescentes conectados
El informe global coloca a México entre los países donde la asociación con el riesgo suicida es más fuerte. Entre quienes sufrieron abuso, el riesgo de pensamientos o conductas suicidas fue más de ocho veces mayor, igual que en Macedonia del Norte; en Pakistán, el de autolesiones superó siete veces al del resto.
El país ya conocía parte del cuadro. El 23 de junio de 2026, UNICEF, ECPAT International e INTERPOL presentaron Disrupting Harm México, que estimó que uno de cada ocho adolescentes usuarios de internet, cerca de 1.6 millones, sufrió explotación o abuso sexual facilitados por la tecnología en un año. Ahí, el 67% de los incidentes ocurrió exclusivamente en línea, el 64% de los adolescentes conocía a la persona agresora y menos del 1% de los casos se denunció a la policía. Fernando Carrera, representante de UNICEF en México, la describió entonces como "una amenaza creciente, silenciosa y en expansión".
La tasa mexicana queda por debajo del promedio de los 21 países, aunque las dos mediciones no son intercambiables: una cubre solo a México y se levantó en otro periodo.
Qué mide el informe y qué pide UNICEF
Los 20 millones no describen a toda la infancia. La muestra incluye únicamente a menores que usan internet, así que los resultados representan a esa población y no al conjunto de niñas y niños, sobre todo en países con menor conectividad. UNICEF advierte además que la magnitud real es probablemente mayor, por los casos que nunca se reportan.
El documento también reúne dos rondas de campo separadas por años. La primera recogió datos sobre todo entre 2020 y 2021 en doce países de África y Asia, entre ellos Camboya, Kenia, Filipinas y Vietnam. La segunda, en 2024 y 2025, sumó a Armenia, Brasil, Colombia, República Dominicana, México, Montenegro, Macedonia del Norte, Pakistán y Serbia.
Sobre esa base, la agencia pide plataformas seguras desde el diseño, con más protección de privacidad para menores, restricciones al contacto no solicitado de adultos y sistemas de recomendación más seguros. También reclama legislación que alcance formas nuevas de abuso, como la extorsión sexual y el material de abuso generado con inteligencia artificial, y sistemas de denuncia y apoyo en los que los menores confíen.
Mientras menos del 1% de los casos llegue a una autoridad, los sistemas de protección seguirán trabajando sobre una fracción mínima del problema. El resto no existe en ningún expediente.