TL;DR:
- Drones ucranianos golpearon cuatro centros logísticos de Wildberries entre el 18 y el 22 de julio de 2026; murieron al menos nueve personas.
- La consultora Data Insight calcula que esas instalaciones concentraban entre 12% y 15% del espacio de almacén de la empresa, con mercancía perdida por hasta unos 3,000 millones de dólares. Es una estimación, no una cifra oficial.
- Wildberries cambió sus términos a principios de julio: ya no responde por mercancía dañada en ataques con drones, así que la pérdida la absorben los vendedores.
Drones ucranianos incendiaron cuatro centros logísticos de Wildberries, el mayor minorista en línea de Rusia, entre el sábado 18 y el miércoles 22 de julio de 2026. Murieron al menos nueve personas y decenas resultaron heridas. Kyiv reconoció los ataques y sostiene que esos almacenes surtían a sus tropas de componentes sancionados para drones; el Kremlin lo niega y acusa a Ucrania de golpear objetivos civiles. El salto es de fondo: después de meses de castigar refinerías y depósitos de combustible, la campaña de drones de largo alcance llegó al centro del consumo ruso, la plataforma por la que pasa más de la mitad de los pedidos en línea del país. Nadie ha publicado todavía una cifra oficial del daño.
La primera oleada cayó el sábado en Elektrostal, al este de Moscú, y en Kotovsk, región de Tambov, a unos 400 kilómetros de la frontera ucraniana. Ahí murieron ocho personas, siete de ellas trabajadores del turno de noche en Kotovsk. La segunda llegó la madrugada del miércoles 22 sobre Krasnodar y Nevinnomyssk, en la región de Stávropol: una persona muerta y catorce heridas. Un quinto almacén, en Vorónezh, tuvo que cerrar entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves tras otro ataque con drones, según medios estatales rusos citados por CNN.
El presidente Volodímir Zelenski no mencionó a la empresa por su nombre, pero dijo que se golpearon instalaciones logísticas usadas para suministrar "componentes sancionados" destinados a la producción de drones y equipos de navegación. El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió el martes que eso "no es así" y acusó a Kyiv de atacar objetivos civiles. Al día siguiente, preguntado por las medidas para proteger a los negocios afectados, admitió el golpe económico:
"La situación es difícil por las pérdidas de la empresa y de las pequeñas y medianas empresas"
Por qué un almacén de e-commerce arde como un depósito de combustible
Aquí está la parte que a los planificadores militares les interesa. Un dron de ataque profundo como el Fire Point FP-1 ucraniano carga una ojiva de apenas 120 libras (unos 54 kilos); un misil Tomahawk lleva 1,000 libras. Con esa diferencia de potencia, la elección del blanco lo es todo. El periodista de defensa David Hambling lo explicó en Forbes recurriendo a una frase que acuñó el analista T.X. Hammes en 2016: al dron le basta con "traer el detonador" y dejar que el objetivo se destruya solo.
Un centro de distribución cumple ese requisito casi a la perfección. Según el desglose que Hambling hace de una nave logística occidental típica:
- Entre 20% y 30% del contenido es cartón, papel y palés de madera.
- Cerca de otro 20% son plásticos, que arden a temperatura muy alta y sueltan la humareda negra que se vio sobre Moscú.
- Textiles y ropa sintética aportan aproximadamente otro 20%.
- Miles de latas de aerosol, de la laca al insecticida, revientan con el calor y forman nubes inflamables que propagan el fuego.
- Las baterías de bicicletas eléctricas, power banks y herramientas inalámbricas queman a temperaturas altísimas y vuelven la extinción mucho más lenta.
Sumen a eso una planta abierta enorme, la instalación de Elektrostal supera las 50 acres (más de 20 hectáreas), que deja circular el aire y permite que el incendio crezca sin obstáculos. Wildberries tardó tres días en apagar ese fuego. Hambling aclara un punto que conviene no saltarse: no se sabe qué tipo de ojiva se usó en estos ataques, aunque los drones Shahed rusos de ese rango de peso suelen llevar elementos incendiarios de magnesio, circonio o aluminio.

Nadie ha puesto una cifra oficial al daño
Las estimaciones que circulan se contradicen entre sí, y ninguna viene de la empresa:
- La edición rusa de Forbes citó cálculos preliminares de hasta 9% del espacio de almacén perdido, con una reposición que costaría a la compañía hasta 33,000 millones de rublos (unos 421 millones de dólares).
- Ese mismo reporte situó las pérdidas de mercancía de los vendedores en al menos 150,000 millones de rublos (alrededor de 1,900 millones de dólares).
- El diario económico Kommersant estimó que los ataques afectaron cerca del 10% de la capacidad logística total de Wildberries.
- Sergei Semko, analista principal de Data Insight, calculó ante la agencia AP que las cuatro instalaciones golpeadas representaban entre 12% y 15% del espacio de almacén, y que la mercancía destruida podría llegar a unos 3,000 millones de dólares.
Ni Tatyana Kim, fundadora de la compañía, ni Wildberries han detallado cuánto se perdió. El almacén de Kotovsk tenía previsto reanudar operaciones el jueves.
La letra chica dejó la pérdida en manos de los vendedores
A principios de julio, semanas antes del primer ataque, Wildberries modificó sus condiciones para vendedores y se declaró exenta de responsabilidad por mercancía dañada en casos de fuerza mayor, categoría que incluye expresamente los ataques con drones. Cuando ardió el inventario, miles de negocios descubrieron que no tenían a quién cobrarle.
"Cerca del 40% de nuestro negocio se esfumó"
Lo escribió en Threads un vendedor de moda citado por CNN, uno entre cientos que llenaron las redes rusas de videos y reclamos. La compañía respondió con descuentos en tarifas de almacenamiento, traslado gratuito de mercancía a otras instalaciones y créditos baratos en Wildberries Bank, la institución que Kim compró en 2021 y que hoy está sancionada por Reino Unido y la Unión Europea. La noche del miércoles anunció además pagos directos a los vendedores afectados en Elektrostal, más de 88,000 emprendedores pequeños según su propio conteo, con los fondos depositados en 24 horas.
"Ante todo, queremos apoyar a los emprendedores más pequeños y vulnerables"
El tamaño del agujero se entiende mejor con la escala de la plataforma. Wildberries es el marketplace más grande de Rusia: concentra el 52% de todos los pedidos en línea del país según Data Insight, trabaja con entre 500,000 y 800,000 vendedores, opera más de 200 instalaciones que suman 5.2 millones de metros cuadrados y puede procesar más de 20 millones de órdenes diarias. El comercio electrónico ruso creció 28% en 2025 hasta 11.5 billones de rublos (unos 147,000 millones de dólares), y el viceprimer ministro Alexander Novak calcula que las ventas en plataformas digitales equivalen ya a cerca del 8.5% del PIB. Semko lo resumió ante AP recordando que este golpe llega encima de impuestos más altos, la crisis de combustible y nuevas trabas regulatorias:
"Es casi una tormenta perfecta"
Un marketplace civil que también vende equipo militar
¿Es Wildberries un objetivo legítimo? Ahí se juega la disputa. Una búsqueda de "suministros militares" en el sitio arrojó el jueves más de 78,000 productos, entre ellos chalecos antibalas, botiquines y raciones, además de equipo para drones como gafas FPV, de acuerdo con la revisión que hizo CNN. La AP encontró artículos etiquetados como "probado en la SVO" o "la elección de los combatientes de la SVO", el acrónimo con el que el Kremlin nombra su invasión. El medio ucraniano especializado Defense Express, parte interesada en el conflicto, documentó además la venta de drones FPV completos, bobinas de fibra óptica, controladores de vuelo y miras telescópicas, y presenta los ataques como represalia por los bombardeos rusos contra los centros logísticos de Nova Poshta, la principal paquetería ucraniana.
El gobierno ruso niega que la empresa abastezca al ejército. Kyiv sostiene lo contrario y actúa en consecuencia.
Más allá del frente, el episodio deja una advertencia que viaja lejos: la logística moderna cambió tiendas dispersas por unas pocas naves gigantescas, eficientes y llenas de material inflamable. Esa concentración abarata el envío y acelera la entrega, pero también convierte cada centro de distribución en un punto único de falla. En Rusia lo aprendieron con una columna de humo sobre Moscú y una app que dejó de entregar.