SpaceX planea un servicio móvil de Starlink para EE. UU. y desafía a Verizon, AT&T y T-Mobile
SpaceX planea vender Starlink móvil al consumidor de EE. UU. y construir su propia red terrestre
TL;DR:
- Gwynne Shotwell, presidenta y COO de SpaceX, dijo a inversionistas en el roadshow de su salida a bolsa que la empresa evalúa un servicio minorista de Starlink y una red móvil terrestre propia en EE. UU.
- SpaceX ya pagó unos 19,600 millones de dólares por espectro de EchoStar; Starlink aportó 11,390 millones de los 18,670 millones de ingresos de la compañía en 2025 y supera los 10 millones de suscriptores.
- TD Cowen calcula que comprar T-Mobile —"la opción clara"— costaría hasta 320,000 millones de dólares; sin un acuerdo MVNO con las grandes operadoras, SpaceX no tiene un camino fácil al espectro terrestre.
SpaceX quiere ser tu operadora móvil. La compañía de Elon Musk, recién llegada a la bolsa, les dijo a inversionistas que evalúa lanzar un servicio minorista de Starlink para consumidores en Estados Unidos y, todavía más ambicioso, construir su propia red móvil terrestre. El plan lo deslizó Gwynne Shotwell, presidenta y directora de operaciones (COO) de SpaceX, durante el roadshow previo a la histórica salida a bolsa de la empresa, según reportó el Financial Times con base en personas al tanto del asunto. De concretarse, SpaceX dejaría de ser un complemento satelital de T-Mobile para pelear de frente con Verizon, AT&T y la propia T-Mobile por las decenas de millones de clientes del mercado móvil estadounidense. Por ahora no hay precio ni fecha de lanzamiento, y la empresa no respondió a solicitudes de comentario.
Hoy Starlink ya llega a los teléfonos, pero por la puerta de atrás. A través de su acuerdo con T-Mobile, SpaceX envía desde la órbita una señal complementaria que rellena los huecos de cobertura donde las antenas terrestres no alcanzan: zonas rurales, carreteras vacías, puntos muertos. Vender bajo su propia marca minorista sería otra cosa. Le permitiría llegar directo al suscriptor, sin pasar por las operadoras que hoy median el acceso a su red satelital.
El espectro terrestre es el verdadero cuello de botella
Aquí aparece el primer muro. Para operar una red propia hace falta espectro terrestre, y SpaceX ya movió ficha: pagó alrededor de 19,600 millones de dólares por licencias de espectro de EchoStar, divididas en tres bloques de cobertura nacional que suman unos 65 MHz:
- AWS-3 (unos 15 MHz): la más útil, porque ya la usan operadoras como AT&T y Verizon para sus redes LTE/5G y la soportan casi todos los teléfonos modernos.
- AWS-4 (unos 40 MHz): ideal por física para la comunicación satélite-tierra, pero poco compatible con los celulares actuales.
- H-Block (unos 10 MHz): ofrece hasta 20 veces más rendimiento de datos que las frecuencias bajas que SpaceX rentaba antes a T-Mobile, aunque tampoco la soportan la mayoría de los equipos.
Ese es el problema de fondo: el grueso del espectro de SpaceX no funciona con los teléfonos que la gente ya trae en el bolsillo. Y fabricantes como Apple, Samsung y Google difícilmente moverán un dedo para cerrar esa brecha mientras la compañía no tenga algo grande en juego. Hay un segundo candado: Verizon, AT&T y T-Mobile se han negado a firmar un acuerdo de operador móvil virtual (MVNO) con SpaceX, porque ven en el gigante satelital una amenaza directa. Sin ese acuerdo, no hay un camino sencillo para conseguir, en volumen, el espectro que necesita su servicio directo al teléfono. Y en las ciudades, donde miles de personas intentarían conectarse a la vez, los haces satelitales no dan abasto: hace falta sí o sí una red de antenas en tierra.
Por qué los analistas ya hablan de que SpaceX compre T-Mobile
Esta es la parte que tiene a Wall Street especulando. Un análisis de TD Cowen plantea que, si SpaceX no logra un acuerdo de uso compartido de red con las operadoras, su salida más directa podría ser comprar una de ellas. ¿Cuál? Para el banco, T-Mobile es "la opción clara": ya es socia de Starlink en cobertura rural, tiene una cultura agresiva y es un operador puramente inalámbrico, sin los enredos de otros negocios.
El problema vuelve a ser el tamaño del cheque. T-Mobile vale en bolsa cerca de 200,000 millones de dólares y, sumando su deuda, TD Cowen calcula que la operación podría dispararse hasta 320,000 millones de dólares —más todavía si fuera una compra hostil. SpaceX no anda corta de efectivo: levantó 86,000 millones de dólares en su salida a bolsa y otros 25,000 millones en el mercado de bonos. Aun así, las cuentas no cuadran del todo. Incluso con un cálculo generoso de su caja disponible, le quedaría un hueco de más de 200,000 millones por cubrir. Comprar T-Mobile sería, por mucho, una de las adquisiciones más caras de la historia corporativa.
Una salida a bolsa récord y señales encontradas de Musk
El telón de fondo es un momento dulce para la empresa. SpaceX completó su salida a bolsa el 12 de junio de 2026, en la que recaudó cerca de 86,000 millones de dólares con una valoración superior a los 2 billones de dólares, la mayor OPI de la historia. Fue precisamente en el roadshow de esa operación donde Shotwell deslizó el plan móvil. Y el negocio que lo respalda no es menor: Starlink aportó 11,390 millones de dólares de los 18,670 millones de ingresos totales de SpaceX en 2025, con más de 10 millones de suscriptores.
Hay, eso sí, un matiz que conviene no perder de vista. El propio Elon Musk ha mandado señales contradictorias sobre la idea de un teléfono. A principios de año dijo que no estaba "descartado en algún momento" y que sería "muy diferente" a los smartphones actuales, optimizado para tareas de inteligencia artificial. Días después matizó: SpaceX "no está desarrollando un teléfono". La diferencia importa, porque lo que ahora describen las fuentes es un servicio de telefonía, no un aparato.
Por ahora todo vive en el terreno de los planes: lo dijo una ejecutiva a inversionistas, lo reportó la prensa con fuentes anónimas y SpaceX no ha confirmado nada en público. Pero si Musk decide entrar de verdad al negocio móvil, la pregunta deja de ser técnica y se vuelve de mercado: cuánto está dispuesto a gastar para arrebatarles clientes a tres operadoras que llevan décadas amueblando el terreno. Para el usuario estadounidense —incluida la enorme base hispana del país— podría significar un cuarto jugador con cobertura desde el cielo. Para las telefónicas, una amenaza que ya no viene solo de la órbita.