TL;DR:
- Poolin Technology y sus filiales estadounidenses Lonestar Dream y Lonestar Taproot presentaron el Capítulo 11 el 22 de julio de 2026 en la corte de bancarrotas del Distrito de Nueva Jersey.
- La deuda previa a la petición suma 173.1 millones de dólares y 163.7 millones corresponden a pagarés sin garantía de unos 11,700 clientes de Poolin Wallet, congelados desde septiembre de 2022.
- Thor CALAP LLC puso 52 millones como oferta base por dos sitios mineros del oeste de Texas; el plazo para pujas mejores vence el 8 de septiembre.
Poolin Technology, la empresa de Singapur que en 2019 llegó a concentrar casi una quinta parte de la potencia de cómputo de la red de Bitcoin, se acogió al Capítulo 11 el miércoles 22 de julio de 2026 ante la corte de bancarrotas del Distrito de Nueva Jersey, junto con sus filiales estadounidenses Lonestar Dream y Lonestar Taproot. No pidió tiempo para reorganizarse: pidió permiso para vender lo que queda. La declaración firmada por su director de reestructura, Michael DuFrayne, sitúa la deuda anterior a la petición en 173.1 millones de dólares, y 163.7 millones de esa cifra son pagarés sin garantía en manos de unos 11,700 clientes de Poolin Wallet que no tocan su dinero desde septiembre de 2022. Enfrente hay una sola oferta firme: 52 millones por dos sitios mineros en el oeste de Texas.
Casi el 95% de la deuda son pagarés a usuarios congelados desde 2022
El expediente deja claro a quién le debe Poolin. La petición estima entre 10,001 y 25,000 acreedores, activos por entre 1 y 10 millones de dólares y pasivos por entre 100 y 500 millones. Dentro de ese rango, DuFrayne precisa los 173.1 millones, y la enorme mayoría no salió de un banco ni de un fondo: salió de gente que dejó cripto en una billetera.
Cuando Poolin Wallet suspendió los retiros en septiembre de 2022, la compañía sustituyó los saldos por tokens IOU, es decir, pagarés que representaban lo que cada quien tenía adentro. Alrededor de 11,700 usuarios minoristas quedaron con pagarés de más de 100 dólares cada uno. Esa deuda no tiene garantía detrás.
Thor CALAP pone 52 millones de piso y la subasta cierra el 8 de septiembre
Los deudores ya firmaron contratos de compraventa con Thor CALAP LLC, que aceptó entrar como oferente stalking horse. La oferta stalking horse es la propuesta que la corte aprueba como precio mínimo de una subasta concursal: fija el piso, y a partir de ahí cualquiera puede mejorarla. El reparto de los 52 millones queda así, según el expediente:
- 37 millones de dólares por los activos de Tarbush, incluidos los derechos de energía, el equipo y las obligaciones que asume el comprador.
- 15 millones por el sitio de Pyote, con la propiedad, los derechos de energía, el equipo y el resto de los activos ligados a las instalaciones.
- Los dos sitios pueden venderse por separado si eso genera más dinero para los acreedores.
- El plazo de ofertas vence el 8 de septiembre de 2026, bajo los procedimientos de puja propuestos.
Llegar a ese punto costó tres meses de sondeo: los asesores contactaron a más de 335 compradores potenciales, firmaron 28 acuerdos de confidencialidad y recibieron siete cartas de intención. De ahí salió una sola oferta con contrato.

Hay un detalle que Poolin subraya ante el juez y que explica por qué cree que puede sacar más: la minería y el hosting en Texas nunca fueron rentables, pero la demanda de infraestructura para inteligencia artificial podría despertar interés en la capacidad eléctrica y el equipamiento de esos terrenos. En otras palabras, lo que se vende ya no es una granja de bitcoin, es un enchufe grande en el desierto.
De casi el 20% del hashrate mundial al 0.2%
Poolin nació en China en 2017, fundada por Zhibiao "Kevin" Pan, Fa Zhu y Tianzhao Li. Para septiembre de 2019 se le consideraba el mayor proveedor de pools de minería del mundo, y los datos de Glassnode ubican su participación en el hashrate global entre 18% y 20% en aquel año. Por ahí pasaba más minería de bitcoin que por cualquier otro pool del planeta.
Después llegó el resto de la historia. China prohibió la minería de bitcoin en 2021 y la compañía intentó reconstruirse en Estados Unidos, con Texas como apuesta. Para financiar el equipo, Poolin tomó prestados unos 213 millones de dólares contra criptomonedas que entonces valían alrededor de 355.8 millones. El desplome de 2022 disparó las liquidaciones de ese colateral justo cuando los usuarios ya se quejaban en Telegram de retiros que no salían. El cofundador Kevin Pan reconoció por WeChat que la empresa atravesaba problemas de liquidez, mientras insistía en que los fondos de los clientes estaban a salvo. Semanas después vino el congelamiento y los pagarés.
La expansión texana tampoco despegó: las conexiones a la red eléctrica se retrasaron, y Lonestar Dream y Lonestar Taproot acumulan pérdidas por cerca de 45.9 millones de dólares desde que existen. La minería y el hosting en Texas se apagaron del todo el 10 de julio de 2026, con una plantilla mínima cuidando el equipo. Del gigante quedan hoy unos 1.2 millones de dólares en una cuenta bancaria de Nueva Jersey, un contrato de arrendamiento de oficina y una cuenta por cobrar entre filiales. Zhibiao Pan aparece como dueño del 100% de la matriz y de Lonestar Dream. Según Hashrate Index, Poolin figura ahora en el lugar 17 entre los pools por potencia de cómputo, con 0.2% del mercado.
Los mineros que sobreviven están alquilando su energía a la IA
El caso Poolin cae en un sector que lleva meses reacomodándose por el costo de la electricidad, con el bitcoin rondando los 65,000 dólares este 24 de julio. Cointelegraph documenta el patrón: NFN8 Group y dos filiales presentaron su propio Capítulo 11 en febrero en el Distrito Oeste de Texas, y Bitfarms arrancó en noviembre de 2025 el apagado completo de su minería para reconvertirse en centros de datos de IA y cómputo de alto rendimiento.
Los que consiguieron cruzar al otro lado ya cerraron cifras que la minería pura no da. El lunes 20 de julio, Hut 8 anunció un arrendamiento a 15 años por 9,800 millones de dólares para su campus de IA e IREN reveló 2,800 millones en contratos de servicios en la nube con desarrolladores de inteligencia artificial. Antes, en julio, MARA Holdings informó planes para adquirir un sitio en Texas con capacidad de hasta 2 gigawatts. La firma Bernstein sostiene que estos acuerdos con mineros serán necesarios para las empresas de IA que chocan con los límites de cómputo de sus propios centros de datos.
Ese es el mercado al que Poolin llega a vender, y también el que decidirá si sus 52 millones de piso se quedan cortos.
Preguntas rápidas sobre la quiebra de Poolin
¿Van a recuperar su dinero los usuarios de Poolin Wallet?
El expediente no promete ningún porcentaje. Los 163.7 millones de dólares en pagarés son deuda sin garantía, y la única oferta firme sobre la mesa, los 52 millones de Thor CALAP por los sitios de Texas, cubre menos de un tercio del total reclamado. El plazo para ofertas mejores vence el 8 de septiembre de 2026.
¿Poolin todavía mina bitcoin?
No. Sus operaciones de minería y hosting en Texas cesaron el 10 de julio de 2026 y la compañía no opera con normalidad desde 2022. Según Hashrate Index, hoy aparece en el lugar 17 entre los pools de minería por potencia de cómputo, con una participación del 0.2%.
La quiebra cierra el expediente de una empresa que hace siete años decidía por dónde pasaba casi una quinta parte de la minería mundial de bitcoin. Lo que queda del caso ya no se juega en el hashrate: se juega en un juzgado de Nueva Jersey y en dos terrenos del desierto texano cuyo precio depende de cuánta electricidad puedan entregarle a un centro de datos de IA. Los 11,700 usuarios que llevan casi cuatro años con los fondos congelados tendrán en septiembre la primera cifra real de cuánto puede recuperarse.